Ocurrió hace 18 años y 11 meses: aquel 6 de noviembre de 2007, la ciudad se tiñó de rojigualda ante una visita sin precedentes en democracia. Más de 20.000 melillenses se reunieron en la Plaza de España para recibir a la Casa Real, un hito histórico para la ciudad autónoma. Por aquel entonces, el que fuese el rey don Juan Carlos I y la reina doña Sofía visitaban Melilla por primera vez, después de pasar por Ceuta solo un día antes, tal y como vuelve a suceder esta semana con don Felipe y doña Letizia. Los anteriores reyes ya estuvieron en Melilla en 1970, pero como príncipes y en plena dictadura franquista. El motivo de aquel viaje fue la celebración del 50 aniversario de la Legión.
El acontecimiento de noviembre de 2007 dejó una importante huella en la ciudad autónoma, cuyos ciudadanos se volcaron en cuerpo y alma con la Corona. El Gobierno local, en aquel entonces también presidido por Juan José Imbroda, colocó 25.000 banderas, compró 5.000 metros de giraldas, se repartieron 30.000 tarjetas con la foto de los reyes y se adquirieron 2.500 metros de tela de la enseña nacional. En los colegios se entregaron 15.000 banderas y otras 50 en asociaciones de vecinos. Se instalaron otras 1.000 en edificios y se repartieron 2.000 retratos en comercios de toda la ciudad. La historia se repite este miércoles, 14 de octubre de 2026.
La visita de los reyes a Ceuta y Melilla los días 5 y 6 de noviembre de 2007, respectivamente, se produjo como una muestra de compromiso pendiente por parte de la Casa Real. Por su parte, el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero insistió en que la visita real a las ciudades fronterizas respondía a una "demanda histórica" de los ciudadanos ceutíes y melillenses. El anuncio de aquel viaje se dio el 31 de octubre de 2007, y fue 2 días después cuando Marruecos se pronunció llamando a consultas al embajador en Madrid, Omar Azziman, en señal de protesta por la visita de los monarcas españoles a Ceuta y Melilla, ciudades “ocupadas” según la postura que ha mantenido el reino alauita desde hace años y que ahora remarca con mayor empeño tras la entrada de 80.000 personas de forma irregular a Ceuta los pasados 30 y 31 de julio.
El viaje de los reyes de España con destino a Melilla fue en avión desde Madrid a las 11:50 horas del 6 de noviembre. Sobre las 12 horas del mediodía llegó la comitiva a la Avenida Juan Carlos I y pararon en la Plaza de España para pasar revista a las tropas. Allí, miles de melillenses ondeaban con gran ilusión banderas de España y fotos de los monarcas como gesto de bienvenida. A las 12:20 horas se había previsto que se asomaran al balcón del Palacio de la Asamblea, lugar donde pudieron presentar el enorme recibimiento de la ciudadanía melillense. Mientras tanto, al otro lado de la frontera, en Beni Enzar, los marroquíes protestaban ondeando enseñas rojas como señal de rechazo a esta visita.
Los reyes también estuvieron en Presidencia para firmar el Libro de Oro de la Ciudad. Fue en ese momento, cuando hubo un intercambio de obsequios entre la Corona y la Ciudad Autónoma, incluyendo la entrega de la Llave de Oro de la Ciudad, una pieza hecha para la ocasión y que contaba con un borlón de color azul, como el que representa a la ciudad de Melilla. La llave pesaba unos 100 gramos y fue confeccionada por Joyas Victoria. Como anécdota, a los joyeros artesanos se les avisó con poco tiempo de antelación y tuvieron que guardar el secreto de este encargo. De hecho, incluso indicaron que no podrían hacer una exactamente igual porque debían confeccionar un nuevo molde para ello.
Durante el momento en el Palacio de la Asamblea, también hubo un tiempo para los discursos: el presidente Imbroda destacó la felicidad que generó en los melillenses aquella visita. Remarcó, además, que la presencia de Sus Majestades servía para disipar dudas sobre aquellos que no creyeran en la españolidad de la ciudad, así como para darla a conocer. Por su parte, don Juan Carlos explicó en su discurso que su viaje a Melilla no sólo era un compromiso como tal, sino también un deseo. De esta forma, el entonces monarca mostró su satisfacción por ver cómo la ciudad había aunado su historia y cultura con el espíritu de la integración y la convivencia. Tras estas intervenciones, los reyes compartieron un cóctel con agentes representativos de la ciudad.
Tras la visita a la casa de todos los melillenses, sobre las 13:30 horas se produjo una recepción en el Hotel Tryp Melilla Puerto, con la presencia de unas 400 personas con las que los reyes compartieron una comida. El menú que tomaron los monarcas y sus invitados estuvo adaptado para que pudieran tomarlo personas de todas las confesiones. Comenzaron con una ensalada de espárragos blancos y verdes con langostinos salteados. De segundo plato tomaron lubina con cuscús de marisco y el postre fue una tarta de queso con helado. Los vinos que se sirvieron fueron un Matarromera de Crianza de 2004 y un Albariño Martín Codax. Tras este itinerario, sobre las 16:30 horas, los ahora reyes eméritos se marcharon al aeropuerto para volver a la península.
En democracia y, en este siglo XXI, Melilla ya cuenta con dos visitas reales, la segunda esta última con Felipe VI y doña Letizia. Sin embargo, la ciudad autónoma suma las visitas de más monarcas, pero hay que remontarse a más de 100 años atrás. La primera vez que un rey español pisó Melilla fue en el año 1904, cuando Alfonso XIII, poco antes de cumplir 18 años y llevando ya dos de reinado, llegó a una ciudad que aún era muy pequeña y no había iniciado su expansión, según ya explicó el cronista oficial de Melilla, Antonio Bravo.
Alfonso XIII volvió siete años después, en 1911, cuando se encontró “una Melilla distinta, en pleno crecimiento” con su incipiente Ensanche Modernista; y después en 1927, en su tercera y última visita al final de su reinado, esa vez acompañado por la reina Victoria Eugenia.
Otros miembros de la familia real también han viajado a la ciudad autónoma como el abuelo de don Felipe, Don Juan de Borbón, conde de Barcelona, en 1984; y sus hermanas, las infantas Cristina y Elena, en 1997 y 1998, respectivamente, con motivo de las tragedias de la rotura de los depósitos de agua de Averroes y el accidente aéreo de PauknAir.
Aunque ya fue en calidad de reina emérita, doña Sofía viajó a Melilla hace un año y cinco meses. Fue el 8 de mayo de 2025 cuando visitó la ciudad autónoma con motivo de su compromiso con los bancos de alimentos de todo el país y enmarcado como un acto dentro de la Fundación Reina Sofía.
Fue en aquel momento cuando la reina emérita visitó la entidad a nivel local para conocer sus instalaciones y su función de cara a los más necesitados. Doña Sofía estuvo acompañada del presidente del Banco de Alimentos de Melilla, Pedro Paredes, y de varios voluntarios y representantes institucionales.
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