La Ciudad Autónoma de Melilla proyecta la construcción de una nueva desaladora con capacidad para producir 30.000 metros cúbicos de agua al día, una infraestructura que el presidente, Juan José Imbroda, ha presentado este miércoles como una actuación estratégica para garantizar el abastecimiento de la ciudad durante las próximas décadas.
Imbroda ha explicado en una comparecencia posterior a una reunión celebrada en el despacho de Presidencia, en la que han participado técnicos y empresas, que la propuesta parte de los estudios técnicos disponibles y que el siguiente paso será comenzar a tramitar los permisos necesarios para poder desarrollar el proyecto.
La ubicación que plantea la Ciudad se encuentra en Horcas Coloradas, en el Nuevo Paseo Marítimo, en una zona donde actualmente existe un espacio utilizado como depósito de materiales de obras. Para poder instalar allí la nueva planta será necesario contar con la autorización de la Dirección General de Costas, al tratarse de terrenos sujetos a una concesión.
La nueva desaladora tendría una capacidad de producción de 30.000 metros cúbicos de agua al día. Esta infraestructura se sumaría a la planta actualmente existente en Melilla, que cuenta con cuatro grupos de producción.
Según ha explicado Imbroda, los grupos que están funcionando actualmente producen entre 6.000 y 8.000 metros cúbicos cada uno, de manera que la producción actual se sitúa en torno a los 24.000 metros cúbicos diarios. La instalación dispone además de un cuarto grupo que todavía no está funcionando y sobre el que se está trabajando.
Cuando ese cuarto módulo esté operativo, la producción de la desaladora actual alcanzaría los 32.000 metros cúbicos diarios, según las cifras aportadas por el presidente.
A esa capacidad se añadirían los 30.000 metros cúbicos diarios previstos para la nueva planta. Imbroda ha señalado que disponer de ambas instalaciones permitiría contar con una capacidad de producción de agua suficiente para afrontar las necesidades futuras de la ciudad.
El presidente ha vinculado esta planificación a la necesidad de garantizar el abastecimiento de Melilla ante la situación de los pozos y la dependencia del transporte de agua por barco en caso de una contingencia.
"Vamos a dar tranquilidad al futuro a Melilla, en los próximos 20 o 25 años", ha señalado Imbroda durante su intervención.
La Ciudad Autónoma plantea ubicar la nueva desaladora en Horcas Coloradas, en el Nuevo Paseo Marítimo, en una zona donde existe actualmente un espacio destinado al depósito de materiales procedentes de obras.
Según ha explicado el presidente, se necesitan unos 10.000 metros cuadrados para instalar la infraestructura. El emplazamiento está sujeto a una concesión de la Dirección General de Costas, por lo que la Ciudad deberá obtener la autorización correspondiente antes de poder avanzar en la instalación.
Imbroda ha señalado que ya se ha decidido comenzar a trabajar con Costas y presentar la documentación necesaria para solicitar el permiso.
La ubicación es considerada por la Ciudad como especialmente adecuada por su proximidad al mar. La captación de agua podría realizarse desde una zona cercana a la planta, mientras que también estaría próxima a otras infraestructuras relacionadas con el tratamiento y gestión del agua.
El presidente ha señalado que en el entorno se encuentran el incinerador y la desaladora existente, además del emisario submarino, lo que permitiría disponer de un emplazamiento próximo al mar para la captación de agua.
"Ahí sería el sitio ideal", ha afirmado Imbroda, que ha insistido en que la Ciudad comenzará ahora las conversaciones y la tramitación con Costas.
La construcción de la nueva desaladora no depende únicamente de la definición técnica de la planta. Imbroda ha explicado que uno de los principales procesos que deberán abordarse será el relacionado con los permisos de Costas y las autorizaciones medioambientales.
La infraestructura requiere un informe medioambiental y diferentes controles debido a su relación directa con el mar. Por este motivo, la Ciudad deberá elaborar el proyecto técnico definitivo una vez que conozca las condiciones y requisitos que establezcan Costas y Medio Ambiente.
El presidente ha explicado que actualmente existe una propuesta técnica sobre cómo sería la instalación y qué necesidades tendría, y que los estudios realizados permiten utilizar esa documentación como base para desarrollar posteriormente el proyecto técnico.
La previsión trasladada por los responsables técnicos es que la ejecución material de la obra pueda desarrollarse en unos dos años. Sin embargo, el conjunto del procedimiento, incluidos los permisos y los estudios medioambientales, podría situar en cuatro años el plazo necesario para disponer de la nueva planta.
Imbroda ha subrayado que el proceso administrativo será una parte importante del proyecto y que la Ciudad comenzará ya a presentar documentación para avanzar en su tramitación.
El coste estimado de la nueva desaladora se sitúa en unos 54 millones de euros. Imbroda ha explicado que esta cifra corresponde a la estimación disponible actualmente y que podrá concretarse una vez esté terminado el proyecto.
La intención de la Ciudad es que la planta sea construida mediante una concesión a una empresa privada durante un periodo de 32 años.
El planteamiento consiste en que una empresa se encargue de construir la instalación y la Ciudad Autónoma abone su coste a lo largo del periodo de concesión. Una parte de los pagos correspondería a la amortización de las instalaciones y otra estaría vinculada al consumo de agua y a la producción de la planta.
Imbroda ha situado en unos 9 o 10 millones de euros anuales el coste aproximado de esta fórmula durante el periodo de concesión.
El presidente ha defendido este sistema ante la imposibilidad de que la Ciudad pueda afrontar de una sola vez el desembolso de los 54 millones de euros que supondría la construcción de la infraestructura.
La propuesta económica tendrá que ser estudiada por la Ciudad Autónoma, que deberá analizar las condiciones de la concesión y determinar la fórmula que resulte más conveniente.
Otro de los datos trasladados durante la presentación es el coste previsto del agua producida por la nueva instalación.
Según Imbroda, el metro cúbico producido por la nueva desaladora sería al menos un 30% más barato que el de la planta actual.
La actual desaladora también funciona mediante una concesión, por la que la Ciudad asume el coste de la amortización de las instalaciones durante un periodo de 25 años.
La nueva planta permitiría, de acuerdo con las previsiones expuestas por el presidente, aumentar de forma considerable la capacidad de producción de agua de Melilla y reducir al mismo tiempo el coste por metro cúbico respecto a la instalación actual.
Paralelamente al proyecto de la nueva planta, la Ciudad continúa trabajando en la recuperación del cuarto módulo de la desaladora actual.
La instalación existente cuenta con cuatro grupos y actualmente funcionan los que permiten producir alrededor de 24.000 metros cúbicos diarios. El cuarto módulo, construido por la Confederación, todavía no está operativo y se están realizando trabajos para ponerlo en funcionamiento.
Cuando esté disponible, la producción de la instalación actual podrá alcanzar los 32.000 metros cúbicos diarios, según las cifras aportadas por Imbroda.
El presidente ha considerado necesario completar esta actuación mientras se avanza en la nueva desaladora, de manera que ambas iniciativas permitan aumentar progresivamente la capacidad de abastecimiento de la ciudad.
La planificación sobre el agua incluye también el aprovechamiento del agua depurada para usos que actualmente se realizan con agua potable.
Imbroda ha explicado que Melilla ha realizado durante años inversiones en las instalaciones y tuberías necesarias para tratar las aguas residuales y posteriormente reutilizarlas para el riego de parques y la limpieza de las calles.
Actualmente, sin embargo, parte de estos usos se siguen realizando con agua potable porque todavía falta una autorización de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
Según ha indicado el presidente, la Ciudad lleva cerca de dos años esperando este permiso. Los procedimientos técnicos necesarios ya estarían preparados y la autorización permitiría reutilizar entre 4.000 y casi 5.000 metros cúbicos de agua al día.
Esta cantidad podría destinarse al riego de parques, calles y otros espacios, evitando utilizar para estos fines agua potable.
Imbroda ha señalado que las instalaciones están preparadas para suministrar agua reutilizada a diferentes zonas, entre ellas los parques de la zona de Juan Carlos I y el campo de golf.
La puesta en funcionamiento de este sistema permitiría liberar una parte del agua potable que actualmente se destina al riego y disponer de una mayor cantidad para el abastecimiento de la población.
El presidente ha presentado la nueva desaladora, la recuperación del cuarto módulo de la planta actual y el aprovechamiento del agua depurada como tres actuaciones relacionadas dentro de la planificación de la Ciudad sobre el agua.
La nueva planta aportaría 30.000 metros cúbicos diarios adicionales; la puesta en funcionamiento del cuarto módulo permitiría elevar la producción de la desaladora existente hasta los 32.000 metros cúbicos; y la reutilización del agua depurada permitiría destinar entre 4.000 y casi 5.000 metros cúbicos diarios a determinados usos sin recurrir al agua potable.
A estas actuaciones se suma, según ha explicado Imbroda, la posibilidad de disponer del pantano con agua para afrontar posibles problemas de abastecimiento.
El presidente ha definido el conjunto como un proyecto estratégico para la ciudad y ha insistido en que el objetivo es garantizar la disponibilidad de agua durante las próximas décadas.
Durante su comparecencia, Imbroda también se ha referido a la disponibilidad de suelo en Melilla y a las limitaciones existentes para desarrollar determinadas actuaciones.
El presidente ha señalado que un 38% del suelo de la ciudad está afectado por la zona de defensa, una situación que, según ha explicado, limita las posibilidades de ampliación urbanística.
La Ciudad ha dado instrucciones a Fomento y Urbanismo para que comiencen a solicitar al Ministerio de Defensa la retirada de determinadas cautelas que afectan a zonas de la ciudad.
Imbroda ha explicado que estas restricciones proceden de una legislación de defensa antigua y ha planteado la necesidad de adaptarlas a las necesidades actuales de Melilla.
La intención es poder disponer de más posibilidades para realizar actuaciones urbanísticas vinculadas a los servicios de la ciudad, sin que ello implique necesariamente la construcción de viviendas o edificios residenciales.
La cuestión del suelo se relaciona también con la planificación de nuevas infraestructuras, en un contexto en el que, según ha señalado el presidente, cada vez existe menos espacio disponible para instalar actividades industriales.
La Ciudad Autónoma inicia ahora la tramitación de la nueva desaladora con la solicitud de autorización a Costas como uno de los primeros pasos.
Imbroda ha insistido en que ya existen estudios y documentación técnica suficiente para comenzar este proceso, aunque el proyecto definitivo deberá desarrollarse posteriormente en función de las condiciones que establezcan las administraciones competentes.
La previsión planteada es que, una vez superados los trámites y permisos, la obra pueda ejecutarse en unos dos años, con un horizonte aproximado de cuatro años para completar todo el proceso.
El objetivo final es aumentar la capacidad de producción de agua de Melilla, aprovechar los recursos ya disponibles y reducir el uso de agua potable para aquellos servicios que puedan abastecerse mediante agua reutilizada.
Imbroda ha defendido que la nueva desaladora constituye una actuación necesaria para afrontar el futuro del abastecimiento de la ciudad y ha situado el proyecto como una de las actuaciones estratégicas que la Ciudad pretende poner en marcha.
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