El consejero de Turismo de la Ciudad Autónoma de Melilla, Miguel Marín, ha confirmado que el Ejecutivo local seguirá invirtiendo en los bonos turísticos como herramienta estratégica para atraer visitantes y sostener la actividad económica de la ciudad mientras el Gobierno de España no adopte medidas eficaces para garantizar la conectividad y reducir el coste del transporte. La apuesta forma parte del contexto más amplio del proyecto presupuestario que el Partido Popular (PP) ha presentado para el año 2026, con un enfoque en el crecimiento, la estabilidad y la modernización de la ciudad, que fue defendido recientemente en el Pleno de la Asamblea.
Marín defendió que los bonos turísticos suponen una inversión que genera un “retorno extraordinario” para Melilla y beneficia de forma directa e indirecta al conjunto del tejido económico local, desde la hostelería y la restauración hasta el comercio, los hoteles y el transporte. Según explicó, se trata de una inversión municipal de más de 10 millones de euros, con un retorno estimado superior a 50 millones para la economía local. Esta medida, destacó, está ayudando a atraer visitantes que sin ella probablemente no habrían elegido Melilla como destino.
El consejero detalló que esta estrategia no solo favorece a los sectores más directamente vinculados con el turismo, sino que tiene efectos positivos en muchos ámbitos de la actividad productiva de la ciudad. “Es un dinero que se queda en Melilla, en ese tejido económico productivo de nuestra ciudad, y que es realmente necesario para nuestros comerciantes, nuestros empresarios y nuestros autónomos”, subrayó Marín.
Marín volvió a poner sobre la mesa los problemas estructurales de conectividad aérea y marítima que enfrenta Melilla debido a su singular situación geográfica, especialmente con Málaga y Madrid, que afectan directamente al flujo turístico y su desarrollo sostenible. Señaló que cuestiones como el precio de los billetes, la falta de una tarifa máxima tasada y la necesidad de asegurar un servicio mínimo sin incidencias de cancelaciones, corresponden al Gobierno de España, que tiene las competencias y presupuestos para resolverlas.
Mientras ese escenario no se resuelva de manera “definitiva” desde el Ejecutivo central, el Gobierno de Melilla, en palabras de Marín, continuará apostando por los bonos turísticos como instrumento para seguir trayendo visitantes y dinamizando sectores claves de la economía local.
En sus declaraciones, el consejero abordó también un aspecto que ha generado dudas entre algunos beneficiarios: la posible repercusión de los bonos turísticos en la declaración de la renta de quienes los utilizan. Marín reconoció que se trata de “un caso complejo” desde el punto de vista jurídico y administrativo, y confirmó que están estudiando fórmulas para evitar que tenga un impacto fiscal negativo en los turistas.
Entre las opciones que se barajan figura la idea de que las ayudas no se concedan directamente al turista, sino a través de agencias de viajes o sectores empresariales, de tal manera que el beneficiario final no tenga que declararlas en su renta personal. Aun así, insistió en que incluso con ese posible requisito fiscal, el ahorro que representan los bonos es sustancial para quienes los utilizan, y en su opinión, ampliamente superior al coste de ese trámite.
Este escenario de continuidad en la inversión en bonos se enmarca en la defensa presupuestaria que hizo el PP en la Asamblea local para 2026, con un proyecto que asciende a 421 millones de euros, lo que supone un incremento del 8,6% respecto al ejercicio anterior.
El presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda (PP), intervino en el debate para detallar la distribución de los recursos y enfatizar las prioridades estratégicas del presupuesto, entre las que figuran educación, bienestar social, innovación tecnológica, infraestructuras, turismo y políticas de empleo y juventud. Subrayó que el presupuesto no solo responde a las necesidades actuales sino que apunta a desarrollar un proyecto de ciudad con crecimiento sostenido y estabilidad económica.
Imbroda también destacó que el presupuesto destina aumentos importantes a sectores como el turístico, con datos que reflejan un crecimiento de la ocupación hotelera y un uso elevado de bonos turísticos que, según cifras oficiales, ya han generado más de 54 millones de euros en retorno económico para Melilla. Además, se han previsto inversiones en transporte y cruceros, así como en infraestructuras vinculadas a la promoción de la ciudad como destino.
Otro eje de este presupuesto es la educación y la universidad, concebidos como motores de desarrollo social y económico. Se han incorporado inversiones para ampliar grados universitarios y mejorar infraestructuras educativas y de investigación, acompañadas de iniciativas de apoyo a jóvenes, emprendedores y colectivos vulnerables.
En resumen, frente a la inexistencia de una respuesta clara del Gobierno de España para facilitar la conectividad y reducir el impacto del transporte sobre el turismo, Melilla mantiene su apuesta por los bonos turísticos en su política económica, reforzada por un presupuesto 2026 expansivo que busca fortalecer sectores productivos, servicios sociales y claves estratégicos como la educación y la tecnología.
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