Melilla debate en 'Fronteras del futuro' el nuevo orden geopolítico y económico

Álvaro Nadal y Jorge Dezcallar advierten del cambio radical en las reglas del comercio mundial, del auge de los bloques y de una nueva etapa geopolítica marcada por la rivalidad entre China y Estados Unidos y la fragilidad de África

Antes de que diera comienzo la jornada 'Fronteras del futuro: geopolítica, economía y el papel de Melilla en el Mediterráneo' celebrada este martes en el hotel Tryp Melilla Puerto, los ponentes invitados ofrecieron una atención a los medios de comunicación en la que avanzaron las claves de sus intervenciones.

Por un lado, Álvaro Nadal, director ejecutivo de España, Francia y Bélgica en el Banco Africano de Desarrollo, explicó que su aportación al foro se centrará en el análisis  económico de un mundo que ha cambiado "de forma radical en muy poco tempo". Junto a él, interviene Jorge Dezcallar, diplomático de larga trayectoria, encargado de abordar el ángulo geopolítico y el fin del orden internacional nacido tras la Segunda Guerra Mundial.

Ambos ponentes subrayaron que el objetivo de la jornada es "poner un poco de luz" sobre un contexto global en el que se han alterado las reglas del juego y en el que, admiten, hay "muchas más preguntas que respuestas".

Del comercio abierto a la vuelta de los aranceles

Nadal explicó que su intervención se centrará en por qué han cambiado las reglas económicas y comerciales a escala mundial y cómo se empiezan a notar ese giro en países como España, y por extensión, en territorios como Melilla. Recordó que, durante décadas, el modelo dominante fue el de una economía globalizada y abierta, donde "los intercambios eran lo más importante y se daban plena libertad" al comercio internacional.

Se trataba de un escenario particularmente favorable para países como España y para ciudades fronterizas, donde la conexión con otros mercados y la eliminación de trabas al comercio resultaban esenciales para el desarrollo. "No digamos a una ciudad como esta lo que esto le interesa", apuntó en referencia a Melilla.

Sin embargo, ese marco ha empezado a cambiar con fuerza. Nadal señaló que en los últimos años se ha registrado un giro proteccionista que ha introducido aranceles "de forma discriminatoria", así como intervenciones en los tipos de cambio para hacer más competitivas determinadas economías. "Nos encontramos con que se tocan las monedas para hacer competitivas a las economías. Y esto es un cambio muy radical", resumió.

A su juicio, la magnitud del cambio es de tal calibre que "todavía no hemos empezado ni a ver sus efectos". Por ahora, considera que se está "capeando el temporal", pero advierte de que las consecuencias a medio y alrgo plazo todavía están por definir.

Relaciones comerciales

El representante del Banco Africano de Desarrollo puso como ejemplo el reciente acuerdo entre la Unión Europea y Estados Unidos, que, en su opinión, "es mejor de lo que se dice" aunque reconoce que no se ha explicado de forma eficaz a la opinión pública. Recordó que España, en comparación con otros países europeos, comercia "relativamente poco" de manera directa con Estados Unidos, pero sí se ve afectada por la relación de Washington con otros socios europeos que son grandes exportadores.

En este sentido, explicó que muchos de los países que venden a Estados Unidos están integrados en cadenas de valor en las que España participa, de manera que los cambios de reglas, aranceles o tensiones comerciales acaban repercutiendo, aunque sea de forma indirecta.

Para Nadal, este contexto obliga a hacerse varias preguntas de fondo: por qué está ocurriendo este giro, qué cambios estructurales lo explican y qué efectos tendrá en los próximos años.

Reconoció que, por ahora, hay más incógnitas que certezas, y que parte de su intervención irá orientada a aclarar, en la medida de lo posible, loas dinámicas de fondo que están empujando al mundo hacia un modelo menos abierto y más tensionado.

"Vamos a tratar de clarificar un poco, por lo menos un poquito de luz en un mundo taqn cambiante y tan complejo como el que hay ahora", señaló.

Impacto en Marruecos y la fragilidad africana

Preguntado por el papel de Marruecos y del continente africano en este nuevo escenario, Nadal explicó que el país vecino, como el resto del mundo, se ha visto afectado por la imposición de nuevos aranceles vinculados a los desequilibrios comerciales con Estados Unidos.

Subrayó que la lógica aplicada por Washington ha sido introducir tasas en función del desajuste comercial que mantiene con cada socio.

En el caso marroquí, apuntó que se trata de una de las pocas zonas del continente donde se aprecia ya un “cierto grado de industrialización”, enfocado sobre todo a la exportación hacia Europa, un flujo que por ahora “no ha cambiado” de manera sustancial.

No obstante, advirtió de que existe un “cierto resentimiento” en el conjunto del continente africano respecto a la evolución del sistema global. “Son economías mucho más frágiles que las nuestras y cualquier cambio importante impacta de una manera mucho mayor que en otros países más avanzados y más fuertes”, explicó.

Según Nadal, ya se aprecia una ralentización en África, con un frenazo en los impulsos de mejora económica que se observaban en algunos países. “A Marruecos le queda muchísimo todavía para poder tener una economía que empecemos a considerar como emergente”, añadió, recalcando que el camino para equipararse a los casos de éxito asiáticos sigue siendo largo y lleno de obstáculos.

El final del orden surgido en 1945

Por su parte, Jorge Dezcallar avanzó que su intervención se centrará en explicar por qué el mundo vive un momento especialmente complicado desde el punto de vista geopolítico.

"Voy a hablar un poco de cómo está el mundo en este momento, que está realmente muy complicado", señaló subrayando que la clave es entender por qué se ha llegado a esta situación.

A su juicio, estamos asistiendo al final del orden político internacional que nació en 1945, tras la Segunda Guerra Mundial y que ha proporcionado unos 80 años de paz relativa y prosperidad sin precedentes. Ese orden multilateral, basado en reglas comunes y con el respaldo de seguridad de Estados Unidos, se está “desmantelando” por al menos tres razones.

La primera es la aceleración del tiempo histórico: “Están pasando muchas cosas muy deprisa como consecuencia de la revolución del átomo, la robotización, la revolución digital, la demográfica…”, enumeró, lo que provoca una sensación de cambio constante y de pérdida de referencias.

La segunda razón es el cuestionamiento del reparto de poder de 1945 por parte de países como China y Rusia, apoyados en distintos grados por el bloque de los BRICS. Dezcallar recordó que potencias actuales como India eran entonces colonias y que no están representadas adecuadamente en instancias como el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde tampoco figuran países africanos o latinoamericanos.

La tercera razón es la posición de Estados Unidos, especialmente con el impulso de figuras como Donald Trump, que sostienen que el orden vigente perjudica a su país y debe cambiarse. Todo ello, afirmó, nos introduce en una fase de incertidumbre que alimenta la ansiedad social y, con ella, el auge de los populismos.

Hacia un mundo bipolar imperfecto con Europa

Dezcallar considera que el periodo actual puede estar marcado por un cierto "desorden" antes de que cristalice un nuevo equilibrio. Previó que el sistema tenderá hacia un mundo multipolar o, más probablemente, "bipolar imperfecto", articulado en torno a dos grandes hegemones: Estados Unidos y China, con la Unión Europea y Rusia desempeñando papeles clave en ámbitos concretos como la economía o el desarme nuclear.

En este tablero, la inteligencia artificial aparece como uno de los factores decisivos. Recordó la estimación del experto chino Kai-Fu Lee, según la cual la IA añadirá 14 billones de dólares al PIB mundial de aquí a 2030, más de la mitad concentrado en China y una cuarta parte en Estados Unidos.

Europa, advirtió, "no está en esa liga" y arrastra "muchos problemas" que le obligan a reaccionar.

A su juicio, la situación podría servir de estímulo para que la Unión Europea avance en la integración que lleva años posponiendo. "Quizá Trump sea el estímulo que necesitamos para hacer lo que hace mucho tiempo sabemos que tenemos que hacer y no estamos haciendo, que es integrarnos más", afirmó.

En este contexto global, la jornada organizada en Melilla aspira a ofrecer a empresas, instituciones y ciudadanía claves para entender las nuevas fronteras del futuro, tanto en lo económico como en lo político, y para situar a la ciudad dentro de un mapa internacional marcado por cambios rápidos, tensiones crecientes y la necesidad de adaptarse a un entorno mucho más incierto que el de las últimas décadas.

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