La ciudad autónoma de Melilla registró en 2024 una temperatura media anual cercana a los 20 grados centígrados, de acuerdo con los datos ofrecidos por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en su informe sobre el estado del clima en España. Esta cifra consolida el patrón de calentamiento que desde hace años viene observándose tanto a nivel nacional como en zonas del litoral sur español, entre ellas Melilla.
Los datos correspondientes al año climatológico 2024, analizados por AEMET y sus centros territoriales, muestran que el conjunto del país experimentó un año extremadamente cálido, situándose como el tercero más caluroso desde que se tienen registros sistemáticos. En el caso específico de Melilla, la combinación de inviernos suaves y veranos con temperaturas sostenidas elevadas contribuyó a que la media anual rozara los 20 grados, un valor superior al promedio del periodo de referencia 1991-2020.
Este registro anual confirma una tendencia ascendente que afecta de manera particular a las zonas costeras del sur peninsular y a las dos ciudades autónomas. La combinación de episodios cálidos más frecuentes, inviernos menos fríos y una reducción de la oscilación térmica estacional están detrás de este nuevo dato, que refuerza la alerta científica sobre los efectos visibles del cambio climático.
El informe de AEMET incluye un análisis detallado mes a mes que permite observar cómo se alcanzó este promedio. Por ejemplo, en enero, tradicionalmente el mes más frío del año, Melilla vivió un periodo calificado como “extremadamente cálido” por el organismo meteorológico, con temperaturas mínimas superiores a las habituales. En los meses de primavera, las temperaturas se mantuvieron estables por encima de los valores normales, y el verano estuvo marcado por varios episodios cálidos, especialmente en julio y septiembre, cuando se registraron temperaturas medias mensuales superiores a los 26 grados.
De hecho, septiembre fue uno de los meses más destacables del año desde el punto de vista térmico, con una media mensual de 24,8 grados en Melilla, según los avances climatológicos regionales de AEMET. Este mes fue calificado como “muy cálido” para la ciudad, en línea con lo que ocurrió en otros puntos del sur peninsular y el norte de África.
La evolución de la temperatura en Melilla no es un caso aislado. Según el informe nacional, la temperatura media en España ha aumentado 1,69 grados desde 1961. Los cinco años más cálidos registrados en el país han ocurrido todos desde 2015, siendo 2022 el más caluroso hasta la fecha. Este aumento sostenido de las temperaturas ha llevado a la comunidad científica y a los organismos oficiales a insistir en la necesidad de adoptar medidas de adaptación al nuevo escenario climático.
En este contexto, el comportamiento climático de Melilla durante 2024 sirve como un indicador más del proceso global de calentamiento. La ciudad, situada en una zona de transición entre el clima mediterráneo y el semiárido norteafricano, es especialmente vulnerable a los impactos del cambio climático, que se manifiestan no solo en el aumento de las temperaturas, sino también en la irregularidad de las precipitaciones y en una mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.
Aunque el informe de AEMET no incluye comentarios específicos sobre los impactos sociales o ambientales de este aumento de temperatura en Melilla, sí subraya la importancia de seguir vigilando los cambios observados. La continuidad de estas condiciones cálidas, si se consolidan en los próximos años, podría tener implicaciones para sectores como la agricultura, la biodiversidad, la salud pública o el consumo energético en la ciudad.
En términos generales, AEMET concluye que el año 2024 fue, a escala nacional, extremadamente cálido, y que la frecuencia de años muy cálidos ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. Este hecho se refleja con claridad en los datos de Melilla, que acumula ya varios años consecutivos con medias térmicas anuales por encima del umbral de los 19 grados.
Con la publicación de este informe, la Agencia Estatal de Meteorología pone de manifiesto la urgencia de incorporar la variable climática a todas las políticas públicas, especialmente en territorios sensibles al calentamiento como Melilla. La ciudad deberá prepararse para convivir con temperaturas medias más elevadas, que no solo modifican los ciclos naturales, sino que también afectan directamente a la vida cotidiana de sus habitantes.
El incremento térmico registrado en 2024 se suma así a un historial climático que ha dejado de ser una excepción para convertirse en la nueva normalidad. Melilla entra, con paso firme, en el grupo de ciudades españolas donde el calor persistente ya es una constante y no una anomalía puntual del calendario.
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