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Martín Ferrer: “De mi trayectoria profesional he dedicado casi treinta años a Atlas y Axis, la vértebras C1 y C2”

El neurocirujano Secundino Martín Ferrer es experto en cirugía de la columna cervical, en especial de la patología de la charnela l Fue fundador y jefe de la Unidad de Neurocirugía del antiguo Hospital de la Cruz Roja

Con motivo de su participación en la I Jornada de Neurocirugía, que se celebró el pasado jueves en el Hospital Comarcal, entrevistamos al neurocirujano Secundino Martín Ferrer, quien fue fundador y jefe de la Unidad de Neurocirugía del antiguo Hospital de la Cruz Roja y ejerció en la ciudad desde 1982 hasta 1990, año en el que se incorporó al Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona y, posteriormente, ejerció de jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario Josep Trueta de Girona hasta su jubilación. Martín Ferrer es experto en cirugía de la columna cervical y en especial de la patología de la charnela.

–¿Cómo fue su llegada a Melilla y su incorporación como neurocirujano al Hospital de la Cruz Roja?

–Mis primeros contactos con Melilla se dividen en dos periodos. En un primer periodo vine a acabar mi Milicia Universitaria en el Hospital Militar como alférez médico en 1978 durante seis meses. La estancia en la ciudad fue muy emocionante e incluso me casé aquí. Después volví a Barcelona y como la experiencia y las vivencias en Melilla habían sido muy positivas, cuando acabé la especialidad de Neurocirugía en el Hospital Valle de Hebrón de Barcelona y coincidió que convocaron plazas en el hospital de Melilla, lo hablé con mi esposa y, al final, decidimos optar por una de estas plazas.

Así, mi primer puesto de neurocirujano fue en la ciudad de Melilla, donde mi incorporé en marzo de 1982. Entré en el Hospital de la Cruz Roja donde nunca había existido la especialidad de Neurocirugía y mi labor fue ponerla en funcionamiento con el hándicap de un hospital como era en aquellos tiempos la Cruz Roja. Parecía que iba a ser una difícil empresa pero salió bien. Poquito a poco fuimos avanzando.

En el Hospital de la Cruz Roja, donde éramos muy pocos médicos, me encontré un equipo colaborador y médicos bien preparados. Me sentí arropado por todos ellos y eso facilitó mucho que yo pudiera desarrollar esta especialidad en Melilla. Empezamos a comprar instrumental y equipar el hospital. Comenzamos con nuestras primeras cirugías neurológicas, así como a participar en congresos y organizar en Melilla alguna reunión científica con profesores de la península y, poquito a poco, durante ocho años…

Fue una experiencia enriquecedora que me satisfizo profesionalmente. A los ocho años llegó un segundo neurocirujano, Pedro Luis Miralles, y ya tuve con quien compartir experiencias y tomar decisiones de forma conjunta. Después llegó también Abdelmalik El Barkani.

–En la Jornada de Neurocirugía ha expuesto la ponencia “C1 y C2. Las grandes olvidadas”, ¿Puede explicar este tema?

–La C1 y C2 son la primera y segunda vértebra cervical, las que unen la cabeza al tronco y son vértebras muy especializadas. O sea, le otorgan un grado de movimiento a la cabeza, el máximo de la columna, nos permiten afirmar, negar, nos permiten realizar numerosas expresiones mímicas… Es una zona que está en la base del cráneo, una zona complicada desde el punto de vista quirúrgico, pero, claro, también enferma con tumores, infecciones, traumatismos, multitud de patologías. Clásicamente esta zona había sido un gheto para todos los cirujanos del mundo, era una zona un poco oculta y de difícil acceso. Se había hablado de ella en las épocas egipcia y griega, no se habló nada durante la Edad Media y Renacimiento, a principios del siglo pasado casi no se habló hasta que, en los últimos veinte o veinticinco años comenzaron a aparecer técnicas quirúrgicas que sí ayudaban muchísimo a los pacientes, con estas patologías.

Hay que destacar que son cirugías de instrumentación, de colocar tornillos de cuatro, cinco o seis centímetros en la base del cráneo para intentar arreglar las patologías de esa zona. Son cirugías muy complicadas. Empezaron a practicarse en muy pocos sitios (India, Alemania…) con tres o cuatro técnicas quirúrgicas muy eficaces; pero de una altísima complejidad quirúrgica. Tan es así que ha costado muchísimo que se generalicen en todos los hospitales del mundo.

A primeros de los años noventa en España no había hospital alguno que ofreciera esa cirugía. Yo, por aquel entonces, había llegado como jefe de Servicio al Hospital Josep Trueta, conocía estas técnicas, me interesé por ellas y como no podía aprenderlas en España, viajé a Suiza e India. Regresé con unos conocimientos que me permitieron empezar a practicar esas técnicas en Gerona.

Se difundió que aplicábamos esas técnicas y empezaron a mandarme casos de toda España, a venir al Trueta compañeros cirujanos y me invitaron a muchos hospitales… Poco a poco el fenómeno de la Medicina de enseñar a tus compañeros – y eso es básico porque ya lo dijo Hipócrates- hace que practiques. Me siento un poco orgulloso de ser, quizás, el pionero de utilizar estas técnicas en España y de haber enseñado a compañeros para que las apliquen. De mi trayectoria profesional he dedicado casi treinta años a Atlas y Axis, la C1 y C2.

–¿Cuál es el futuro de esas técnicas?

–Desde que comenzamos en los años noventa hasta hoy la Medicina ha evolucionado técnicamente mucho. En la cirugía, sobre todo, han evolucionado las técnicas. Es decir, hoy ya tenemos neuronavegadores. ¿Qué es un neuronavegador? Un aparato que es un GPS, que lo pones en el campo quirúrgico y en pantalla, de manera virtual, te dice por dónde tienes que poner los tornillos, qué ángulo le tienes que dar, qué longitud… Todo eso de manera virtual; pero aplicable al campo quirúrgico.

Tenemos microscopios quirúrgicos que magnifican los campos quirúrgicos… Hoy en día, mientras estás operando, los neurofisiólogos están testando la médula y te dicen si está sufriendo algún daño eléctrico, no físico, y te avisan… O sea, sobre todo, en la época actual, esas técnicas, que son quirúrgicas porque hay que coger el bisturí y hay que cortar; pero la ayuda multidisciplinaria en avances técnicos que tenemos para ejecutarlas nos proporciona una gran seguridad al paciente y al médico.

–¿Las prótesis influirán en el futuro en esta técnica?

–En la cirugía de la primera y segunda vértebra cervical utilizamos tornillos, placas, injertos de huesos…etcétera, para intentar reducir, estabilizar, aguantar deformaciones que provocan las enfermedades… Todo esto son prótesis. Para la zona ésta de la que hablamos, todavía no ha salido una prótesis específica; son tornillos, placas… Si hablamos de columna en su generalidad, lógicamente están saliendo prótesis dinámicas, con movimiento. Por ejemplo, en la región lumbar no nos limitamos a poner tornillos pues podemos poner tornillos dinámicos, prótesis discales que simulan un disco vivo... Es decir, la Medicina es imparable y año a año, lustro a lustro, los avances son espectaculares.

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