El vicepresidente primero del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla, Miguel Marín, compareció en la mañana de este martes para valorar la reunión celebrada el día anterior en la Delegación del Gobierno en el marco del Plan Integral de Desarrollo de Melilla, encuentro en el que participó el secretario de Estado de Política Territorial, Arcadi España. La comparecencia estuvo marcada por un tono muy crítico y contundente, con el vicepresidente cuestionando directamente tanto la veracidad de los datos ofrecidos por el Gobierno central como la forma en la que se ha gestionado un plan estratégico aprobado en 2022 y que finaliza este mismo año.
Marín calificó la reunión como “una de las mayores tomaduras de pelo” a las que ha asistido en su dilatada trayectoria política y denunció que el Gobierno de España había intentado engañar no solo al Ejecutivo local, sino al conjunto de los melillenses. “No puedo imaginar que nos convocaran a una reunión tan importante como es la de una apuesta en común sobre el plan estratégico diseñado por el Gobierno de España y que nos tomaran el pelo de la forma que nos la tomaron ayer. Eso es inadmisible”, afirmó.
Críticas a las formas
El vicepresidente inició su intervención criticando las formas en que se desarrolló la reunión. Consideró “inadmisible” que se ofreciera una rueda de prensa antes de la reunión, sin conocer la posición del Gobierno de la Ciudad sobre el Plan Integral. “Es una falta de respeto total y absoluta”, aseguró, y añadió que esta acción evidencia un desprecio institucional hacia la Ciudad Autónoma de Melilla.
Además, Marín subrayó la tardanza en la convocatoria: el Gobierno central convocó al Ejecutivo local por primera vez en el último año de vigencia del plan. El vicepresidente recordó que el actual Gobierno de la Ciudad tomó posesión en julio de 2023 y que lo lógico habría sido analizar el plan estratégico en ese momento, fijar prioridades y coordinar actuaciones desde el inicio del mandato. “No convocarnos hasta el año en que finaliza el plan demuestra que no había ningún interés real en contar con el Gobierno de Melilla”, indicó.
Un cumplimiento del 77% “totalmente falso”
En cuanto al fondo del asunto, Marín fue especialmente contundente al cuestionar el cumplimiento del plan. Según el Gobierno central, hasta la fecha se habría ejecutado el 77% de las acciones previstas, cifra que el vicepresidente calificó de “mentira”. Según explicó, se han contabilizado como ejecutadas acciones que no se han realizado o que, incluso, han resultado perjudiciales para los intereses de Melilla y los melillenses.
Para ilustrar su crítica, Marín puso ejemplos concretos: análisis sobre cetáceos y tortugas marinas en el Mediterráneo, inversiones de 7.000 euros en libros y bonificaciones a la Seguridad Social de las cuotas patronales. “No se puede ponderar de la misma manera una inversión de 7.000 euros en libros que la construcción de viviendas o la apertura de la aduana comercial. Eso no sirve para mejorar la economía ni el empleo de Melilla”, explicó.
Bonificaciones a la Seguridad Social y desigualdad laboral
El vicepresidente denunció que la bonificación a la Seguridad Social aplicada actualmente perjudica a los trabajadores temporales, que cobran menos que compañeros con contratos indefinidos pese a realizar las mismas funciones. Según Marín, la medida solo podrá considerarse ejecutada cuando se reponga el sistema anterior, impulsado por un Gobierno del Partido Popular, que beneficiaba tanto a empresarios como a trabajadores, ya que parte del ahorro repercutía directamente en las nóminas.
Cesión de suelo militar y agravio comparativo con Ceuta
Otro de los puntos críticos fue la cesión de suelo militar, que Marín calificó de “agravio tremendo” respecto a Ceuta: mientras la ciudad hermana recibió terrenos por valor de 59 millones de euros, a Melilla solo se le cedieron suelos valorados en 10 millones. El vicepresidente insistió en que no se puede dar por cumplida esta acción hasta que se corrija el desequilibrio y se cedan terrenos estratégicos, como los cuarteles de Primo de Rivera y de Pajares, con capacidad para aliviar el déficit de suelo y vivienda que reconoce el propio plan estratégico.
Vivienda
En el apartado de vivienda, Marín mostró su indignación por la falta de actuaciones del Gobierno central. El Plan Integral incluye el “impulso de la vivienda de promoción pública”, pero a día de hoy no se ha construido ni una sola vivienda de protección oficial en Melilla. “Siete años y medio de Gobierno socialista y ni un ladrillo”, lamentó.
En contraste, Marín destacó que el Gobierno de la Ciudad ha iniciado en dos años la construcción de varias promociones de vivienda pública, con obras ya en ejecución. También criticó que, durante la reunión, ni el secretario de Estado, ni la delegada del Gobierno, ni los representantes ministeriales ofrecieran respuestas sobre cuántas viviendas se prevé construir en el futuro.
Infraestructuras
El vicepresidente recordó que el Plan Integral califica como infraestructuras vitales el aeropuerto y el puerto, pero denunció que no se ha hecho nada al respecto. En el aeropuerto, cuestionó la falta de avances en la ampliación de la pista, la declaración de obligación de servicio público en las rutas con Málaga y Madrid, y la implantación de nuevos sistemas de aproximación y control aéreo.
En cuanto al puerto, criticó la reducción de la línea marítima con Almería de diaria a tres frecuencias semanales, tras más de 40 años de servicio continuo. Además, denunció la paralización de inversiones previstas en presupuestos anteriores, como los 295 millones de euros retirados por el Gobierno central y la no construcción de la planta de gas natural licuado, que habría reducido un 90% las emisiones actuales y generado empleo.
Aduana comercial y régimen de viajeros
Marín también se refirió a la aduana comercial, cuyo cierre unilateral por Marruecos en 2018 ha generado pérdidas para Melilla. Criticó la falta de respuesta del Gobierno central respecto a su reapertura y denunció el régimen de mercancías en régimen de viajeros, al que calificó como “inédito en el mundo”, al impedir que los residentes puedan traer productos básicos desde Marruecos, lo que perjudica al comercio local y encarece los precios para los melillenses.
Educación
El vicepresidente denunció la inexistencia del campus de Formación Profesional anunciado con un presupuesto de 55 millones de euros y la falta de nuevas infraestructuras educativas pese a que el propio plan reconoce un déficit de colegios y una elevada ratio alumno-profesor. También reclamó mayor implicación del Gobierno central en la contratación de técnicos de educación infantil y personal sanitario en colegios, actualmente sufragados por el Ejecutivo local.
Sanidad
La sanidad fue otro de los temas destacados. Marín describió un escenario “caótico” en el hospital universitario y en los centros de salud, con problemas informáticos, anulación de citas, largas colas y falta de material. Reclamó la construcción de un nuevo centro sanitario y la cesión del antiguo hospital comarcal para fines universitarios y para atención a personas con necesidades especiales.
Agua: necesidades urgentes no atendidas
En cuanto al agua, Marín denunció incidencias en la planta desalinizadora, la necesidad de una nueva instalación y la cesión del pantano de las Adelfas como medida de contingencia. Consideró urgente que el Gobierno central atienda estas demandas para garantizar suministro suficiente a toda la ciudad.
Empleo
Finalmente, Marín criticó que se presenten los planes de empleo como logros, cuando existen desde hace más de veinte años. Reclamó más inversión y la creación de un plan especial para jóvenes, así como una gestión eficiente que evite retrasos debidos a la incompetencia de la delegación del Gobierno en la tramitación de documentos con el Ministerio de Hacienda.
En resumen, Miguel Marín aseguró que todas estas cuestiones fueron trasladadas “cara a cara” al secretario de Estado y a la delegada del Gobierno durante la reunión, sin que se ofrecieran respuestas concretas. “Son los temas que importan a Melilla y a los melillenses”, concluyó, insistiendo en que el Plan Integral, tal y como se está ejecutando, no cumple su objetivo de mejorar la economía y la calidad de vida de la ciudad.
El vicepresidente terminó su intervención advirtiendo que el Gobierno de la Ciudad seguirá reclamando inversiones y acciones concretas y que no permitirá que Melilla continúe siendo objeto de “tomaduras de pelo” por parte del Gobierno central.