Maribel Chamorro incide en la figura del profesor para gestionar las emociones que provoca la PAU. -Cedida por la profesora-
En apenas unos días, cientos de estudiantes volverán a llenar las aulas de nervios, repasos de última hora y apuntes subrayados antes de enfrentarse a una de las pruebas más decisivas de su etapa académica. Los próximos 2, 3 y 4 de junio se celebrará la convocatoria ordinaria de la PAU, mientras que la extraordinaria tendrá lugar los días 30 de junio y 1 y 2 de julio. Unas jornadas marcadas por la presión, la incertidumbre y también la ilusión de quienes aspiran a dar el salto a la universidad tras un intenso curso de 2º de Bachillerato.
La actual Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) comenzó a aplicarse en junio de 2025 tras la aprobación, en 2024, de la nueva normativa impulsada por el Consejo de Ministros para adaptar el examen a la Ley de Educación LOMLOE y a los nuevos currículos de Bachillerato. La antigua EBAU o Selectividad pasó así a un modelo más centrado en evaluar competencias como el pensamiento crítico, la capacidad de reflexión o la aplicación práctica de conocimientos, dejando atrás un sistema más memorístico.
Entre las principales novedades destacan unos criterios de corrección comunes para todas las comunidades autónomas y el aumento del peso de las preguntas abiertas o semiconstruidas, que deben representar al menos el 70% de la puntuación de cada examen. Además, aspectos como la ortografía, la cohesión y la presentación también adquieren mayor relevancia en la calificación. Pese a ello, la estructura general se mantiene similar a la antigua EBAU, con una fase obligatoria y otra voluntaria para subir nota. La calificación final continúa calculándose con un 60% de la nota media de Bachillerato y un 40% de la PAU.
Este periodo supone uno de los grandes puntos de inflexión para el alumnado que aspira a continuar sus estudios superiores tras un último curso intenso y marcado por la presión académica. Las aulas se convierten en espacios de preparación constante y acompañamiento emocional para unos estudiantes que dentro de unos días se sentarán, boli en mano, frente al examen. Maribel Chamorro, profesora de Matemáticas de 2º de Bachillerato del IES Rusadir, vive precisamente estas últimas semanas previas a la PAU acompañando al alumnado en uno de los momentos más exigentes del curso.
- ¿Cómo es la preparación de la PAU? ¿Cómo ha variado respecto a la EBAU y cómo se han adaptado los centros educativos?
- La preparación de la PAU sigue siendo bastante intensa, la verdad. Aunque cada año haya pequeños cambios o matices respecto a la EBAU, al final para ellos sigue siendo “el examen importante” y eso ya genera bastante presión.
Desde los centros intentamos adaptarnos rápido, revisando modelos de examen y viendo bien qué tipo de preguntas van a caer o cómo cambian los criterios. En Matemáticas, por ejemplo, hacemos mucho hincapié en practicar exámenes reales porque muchas veces el miedo no es tanto al contenido, sino a enfrentarse a algo que sienten enorme. Cuando han visto muchos modelos, llegan bastante más tranquilos o, al menos, eso creemos.
2- Segundo de Bachillerato se convierte en un año especialmente intenso destinado a poder hacer frente a esta prueba ¿Cómo es la gestión del tiempo y cómo se afrontan las últimas semanas?
- Segundo de Bachillerato es un curso duro, no voy a engañar. Van muy cargados, tienen muchos exámenes, mucha materia y además sienten constantemente que todo influye en su futuro. Eso pesa.
Durante el curso intentamos llevar una planificación muy marcada, pero también muy práctica. En mi caso, con Matemáticas, insisto mucho en la constancia porque es una asignatura donde dejarlo todo para mayo suele salir regular.
Las últimas semanas son un poco una montaña rusa emocional. Ya no es tanto aprender cosas nuevas, sino repasar, hacer simulacros y, sobre todo, intentar que ganen confianza. Porque muchas veces saben más de lo que creen, pero llegan agotados y con la sensación de que nunca es suficiente.
- ¿Qué recomendaciones trabajan desde el profesorado con los alumnos para el día de las pruebas y la preparación previa?
- Les repetimos muchísimo algunas cosas básicas, aunque suenen a frase de profe pesada: descansar, organizarse y no intentar salvar la PAU estudiando 14 horas los últimos tres días.
También insistimos mucho en hacer simulacros cronometrados y en leer muy bien los enunciados, porque los nervios hacen auténticas trastadas. Yo siempre les digo algo: “No hagáis que os quiten puntos por la cara, por ir acelerados”.
Y algo que me parece súper importante: si un examen sale mal, hay que intentar pasar página rápido. Mucha gente sale de un examen pensando “ya la he liado” y entra fatal al siguiente. Y luego resulta que no había salido tan mal.
- ¿Cómo manejan el cansancio, la salud física, psicológica y emocional del alumnado? ¿Cómo afectan los nervios?
- Yo creo que el cansancio es una de las cosas que más se nota al final de curso. Llegan agotados. Muchos llevan meses de muchísima exigencia, academias, extraescolares, presión por las notas… y se les nota.
Además, hay alumnado muy perfeccionista que se exige muchísimo y cualquier bajón en una nota lo vive fatal. Los nervios influyen muchísimo; más de lo que parece. A veces tienes delante a un alumno preparado, que controla perfectamente la materia, pero llega el examen y se bloquea, lee mal o duda de todo por inseguridad.
Creo que una parte importante de nuestro papel como profes también es bajar un poco esa ansiedad y recordarles que un examen no define quiénes son ni invalida todo el trabajo que llevan haciendo durante meses.
- ¿Qué es lo que más preocupa al alumnado? ¿Cómo lo están viviendo?
- Las notas de corte, sin ninguna duda. Eso es lo que más les agobia. Hay alumnos que tienen clarísima la carrera que quieren hacer y viven con mucho miedo no llegar a la nota. También preguntan muchísimo sobre ponderaciones, qué asignaturas les convienen más, convocatorias o qué pasa si no les sale bien.
Yo diría que lo viven con bastante intensidad. Algunos lo llevan muy bien y otros lo pasan realmente mal, porque sienten que se juegan demasiado en unos días. Pero también intento recordarles algo: la PAU es importante, sí, pero no es el fin del mundo si algo no sale perfecto. Hay más caminos de los que ellos creen cuando están en ese momento.
Y además, creo que casi todos los adultos recordamos esa etapa y esos nervios. Es normal pasarlo mal un poco, pero también es verdad que luego casi siempre sale mejor de lo que imaginaban.
La Comandancia de la Guardia Civil de Melilla ha acogido este jueves la celebración del…
Más de 250 profesionales sanitarios se han concentrado en la mañana de este jueves 21…
Vox Melilla ha denunciado este miércoles lo que considera un “engaño” en la implantación de…
La Casa de Ceuta en Melilla está preparando una programación de lo más completa para…
La presencia de plagas urbanas continúa siendo una de las principales preocupaciones sanitarias y medioambientales…
La asociación Feafes Melilla Salud Mental celebró este pasado miércoles una jornada de convivencia con…