Cultura y Tradiciones

Los melillenses ríen, beben, comen y cantan en la verbena de la Hermandad del Rocío

La corporación ha adelantado la fecha del encuentro este año porque algunos socios y simpatizantes viajarán hasta la aldea para vivir el Rocío Chico y la “Venida de la Virgen”

Socios y simpatizantes de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío se han reunido un año más en su sede para celebrar la festividad del Rocío Chico. En el Foso del Hornabeque, uno de los enclaves más especiales de Melilla la Vieja, la agrupación ha dispuesto su tradicional ambigú a precios populares. Una cita ineludible del verano que ha contado con una amplia participación de melillenses y que ha tenido como protagonistas la música, el buen ambiente y la gastronomía.

La quedada ha comenzado sobre las 21:30 horas, aunque algunos vecinos han aprovechado para coger mesa un poco antes. El grupo local Aponiente se ha estrenado en la ciudad y ha amenizado la velada con sus ritmos flamencos, típicos en este espacio rociero. El público ha conversado, reído, cantado y bailado todo lo que se le ha puesto por delante, desde rumbas hasta sevillanas. Un encuentro festivo que se proclama punto de reunión para los seguidores de la Blanca Paloma.

La aldea

En un breve paréntesis, el Rocío Chico es una festividad que forma parte del calendario de todas las hermandades rocieras, y que tiene ya un recorrido de más de dos décadas en Melilla. En la aldea almonteña de El Rocío, la fecha oficial es del 16 al 19 de agosto. Normalmente, conlleva la celebración de un triduo preparatorio en el santuario del día 16 al 18, y el rezo del Santo Rosario en esta última noche. El 19, tienen lugar la Solemne Función Votiva y la Procesión Eucarística con el Santísimo bajo palio para renovar el Voto de Acción de Gracias a la Virgen.

El origen de estos actos y cultos se remonta a la Guerra de Independencia Española, con la invasión del Ejército francés liderada por Napoleón de 1808 a 1814. En la aldea, esta ocupación dio lugar a unos sucesos importantes en el entorno de la calle El Cerro, en lo que sería la antigua casa de los Ortiz-Abreu, en agosto de 1810. El día 17, un grupo de patriotas asaltó el cuartel francés de la zona, terminando con la vida del capitán Pierre Douseau y de cinco soldados a sus órdenes.

Estos hechos estaban fuertemente penados por parte del mando invasor. A la espera de la brutal reacción, los almonteños recurrieron a la oración a su patrona, con un desenlace feliz que hizo que los cientos de infantes del Ejército que se dirigían hacia la villa nunca llegasen a su destino. En 1813, con la retirada de las tropas francesas de España, los representantes del pueblo de Almonte, Ayuntamiento, Clero y Hermandad Matriz, hicieron un voto formal y expreso de celebrar el Rocío Chico “en acción de gracias por el singular favor de la salvación del pueblo”. Un compromiso que adoptaron los vecinos y vecinas del siglo XIX y que se mantiene hasta nuestros días. 

En Melilla

En la ciudad autónoma, y teniendo en cuenta las trabas que pueden existir para el traslado a la Península, la Hermandad del Rocío organiza su verbena y otros encuentros a lo largo del año para honrar a la Blanca Paloma. Durante todos los fines de semana del verano, la corporación ha dispuesto una barra de comida y bebida tanto viernes como sábados para pasar un buen rato a precios muy competitivos. No obstante, tras la verbena, se van de vacaciones. “Estamos, la verdad, muy cansados porque, gracias a Dios, tenemos un público maravilloso. La gente acude y todo esto es altruista, aquí todos colaboramos”. Piensan reabrir por el Día de Melilla, el 17 de septiembre, y ya para eventos puntuales. 

Antonia Algarra, hermana mayor desde hace más de una década, destaca que toda la comida que se sirve es casera. “Llevamos una semana comprando, guisando y preparando todo para el sábado”. En las mesas, los comensales saboreaban perritos variados además de flamenquines, croquetas de pollo y jamón, tapas de carne en salsa o magro con tomate, tortilla de patatas… Platos típicos de la cocina melillense para una cita de este calibre. Lo recaudado suele destinarse a obras sociales y a la mejora del patrimonio de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Melilla, que se erigió canónicamente en el año 1987.

Aunque previamente ya existía un coro rociero en la parroquia del Sagrado Corazón, reafirmando esta fe, tradición y devoción en la ciudad. Un grupo de socios decidió fundar la Hermandad y festejar así Pentecostés. En 2025, registraban cerca de un centenar de hermanos en activo, con una Junta muy comprometida con las labores que emprenden durante todo el año. Continuando con la fiesta, unas quince personas aproximadamente se han encargado, al igual que en el resto del verano, de sacar adelante el ambigú. 

Este agosto, la verbena se ha convocado antes de lo previsto. Según la hermana mayor, el motivo es que algunos socios viajarán a la Península para vivir el traslado de la Virgen del Rocío desde la aldea hasta el pueblo de Almonte, un acontecimiento que sucede cada siete años. La “Venida de la Virgen”, que es como se le conoce, se produce cada 19 de agosto. La imagen recorre una quincena de kilómetros hasta la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, donde permanece nueve meses antes de volver a su santuario. Algarra explica que suele irse la juventud, por lo que, a nivel logístico, era más factible adelantar la velada unos días.

Con la elección del grupo musical, Aponiente, la motivación ha sido que “son de aquí de Melilla y hay que dar salida a los artistas locales. Además, cantan muy bonito, y la música es lo que pega en estas celebraciones”. La meta se ha cumplido, porque las personas que han asistido a la Casa Hermandad de Melilla la Vieja se lo han pasado en grande gracias a la animación de los músicos. Desde el primer momento, las puertas estaban abiertas a todos los melillenses que quisieran tener “un buen ratito de convivencia con todos, escuchando música, comiendo y pasando una velada bastante agradable”.

Por último, la agrupación recuerda que el plazo de inscripción para la Peregrinación Extraordinaria de la Hermandad del Rocío de 2026 continúa abierto con varias opciones de alojamiento y precios (según si se es hermano o no). El viaje será del 13 al 15 de noviembre. Ya hay muchas personas apuntadas, “casi dos hoteles completos”. Están a pocos pasos de ser una hermandad filial. Actualmente, reciben el título de “hermandad agregada” junto a la onubense de Escacena del Campo, que ejerce de madrina. La misa de peregrinación es compartida junto a la malagueña de Torre del Mar. 

Así, la Ilustre, Venerable, Noble y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Melilla cierra el mes de agosto de la mejor forma posible, y se va de vacaciones para regresar en septiembre con más fuerza de cara a los próximos encuentros. 

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