Una paradoja turística define el momento: mientras los melillenses huyen hacia Islandia y Madagascar por el encarecimiento nacional, la ciudad autónoma se consolida como refugio accesible para los peninsulares que planifican con tiempo
Los melillenses han revolucionado sus patrones vacacionales ante el encarecimiento desorbitado de los destinos tradicionales españoles. Islandia, Madagascar y los países bálticos se han convertido en las nuevas opciones de escape, mientras que Canarias, Baleares y la Costa del Sol quedan relegadas por sus precios "carísimos", según revela Ildefonso Menéndez, responsable de las agencias de viaje de la ciudad autónoma.
"Este año es un año curioso, porque hemos estado, quizá la gente se ha decidido más tarde pero, por ejemplo, Islandia, Madagascar, que no es en verano, o sea, que la temporada de Madagascar buena es en septiembre. Los países bálticos, crucero, crucero también, hay bastantes personas que están yéndose de crucero", explica Menéndez en declaraciones recientes.
La transformación del mapa turístico melillense responde a una realidad económica aplastante. "Canarias y Baleares, que siempre ha sido donde más melillenses iban, pues también ya no va tanta gente porque se ha puesto carísimo, vamos, carísimo", denuncia el responsable del sector.
El fenómeno no se limita a los archipiélagos. La Costa del Sol, tradicionalmente el destino estrella de los melillenses, también sufre la huida de visitantes. "La costa del sol, que también era uno de los destinos preferidos de los melillenses, pues también está la gente, no está por ir mucho a la costa del sol, porque la verdad es que el incremento de precio es bastante alto", advierte Menéndez.
La escalada de precios alcanza dimensiones dramáticas: "Lo que antes te costaba a lo mejor mil euros una semana, ahora a lo mejor te cuesta dos mil, y el mismo hotel, el mismo régimen alimenticio", denuncia el experto, quien pone como ejemplo hoteles de tres estrellas en Málaga que "cobraban 300 euros la habitación doble".
Las alternativas tradicionales tampoco escapan a la espiral inflacionaria. "La costa de Almería, la costa de Huelva sí está estirando bastante fuerte, la costa de Cádiz prácticamente le pasa lo que a la costa del sol, que también se ha incrementado mucho el precio y la gente sí lo nota", añade.
Ante esta situación, los melillenses han reorientado sus preferencias hacia el norte peninsular. "Entonces te vas a otros destinos que no, por ejemplo, el norte, que tampoco es que sea como antes, el precio como antes, pero mucho más económico que lo que es la costa", explica Menéndez.
La causa de estos incrementos, según el responsable de las agencias, radica en el aprovechamiento de la temporada alta: "Se aprovechan también de que es temporada alta para subir los precios. Yo creo que se aprovechan porque han estado subiendo precios y han estado llenando hoteles y han seguido así".
Mientras los melillenses huyen de los precios españoles, la ciudad autónoma experimenta el fenómeno contrario al registrar un incremento significativo en las llegadas de visitantes peninsulares. "Ahora no es que haya más llegadas que salidas, pero se ha incrementado. La diferencia no es tan abismal como hace dos años", reconoce Menéndez.
El sistema de bonificaciones se revela como el gran catalizador de este cambio. "El tema de los bonos, cada vez lo conoce más gente, cada vez viene más gente. El tema de los hoteles también, cada vez tienen más ocupación", explica el responsable del sector turístico melillense.
La ciudad autónoma se presenta como un destino competitivo para quienes planifican con antelación. "Esta mañana con el bono le hemos cobrado a un señor 70 euros, 71,57 me parece... ir y vuelta en avión desde Málaga, pues la verdad es que está bastante bien de precio", destaca Menéndez, aunque advierte: "Si te quieres venir este fin de semana, no te va a salir eso, tienes que decidirte con antelación".
Sin embargo, la hostelería melillense no escapa a la tendencia nacional alcista. "Hay algunos hoteles que han incrementado un 30% la tarifa", admite el experto, quien pone como ejemplo el mercado medieval, donde "al mismo grupo le han subido 30 euros" respecto al año anterior.
Para Menéndez, el incremento de visitantes representa una oportunidad estratégica para la ciudad. "Yo pienso que una de las soluciones de Melilla es el turismo. O sea, más que la aduana, aunque le pese a las personas que tienen negocios en la aduana, pero yo pienso que una de las soluciones es el turismo", declara, alineándose con la apuesta del gobierno local.
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