Los últimos datos del Ministerio del Interior confirman un cambio de tendencia en los flujos migratorios hacia España en lo que va de 2026: las entradas irregulares a Ceuta y Melilla se han triplicado respecto al año anterior, mientras que las llegadas a Canarias han caído a menos de un tercio. Según el balance quincenal de Interior, entre el 1 de enero y el 15 de agosto llegaron a Ceuta 5.013 personas de forma irregular, un 191% más que en el mismo periodo de 2025, y a Melilla 548, un 230% más. El recuento no incluye la entrada masiva de más de 70.000 personas registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio, de las que, según el Gobierno, permanecen en la ciudad autónoma unas 5.000.
Interior, por segundo balance consecutivo, deja fuera de sus cifras oficiales ese episodio del 30 y 31 de julio, al considerar que los datos "requieren un análisis más específico". Sin tener en cuenta esa entrada masiva, el boletín quincenal del ministerio permite comparar la evolución de cada corredor migratorio a lo largo del año.
En el conjunto del país, las entradas irregulares han caído un 9,4% en lo que va de 2026: 19.972 personas hasta el 15 de agosto, frente a las 22.040 del mismo periodo del año anterior. La mayoría de esas llegadas, 14.411, se produjeron por vía marítima, a bordo de 599 embarcaciones precarias.
El descenso más acusado se registra en Canarias, que durante años fue la principal puerta de entrada a España por mar. Las islas han recibido 4.808 entradas irregulares en lo que va de año, frente a las 11.883 del ejercicio anterior, un 59,5% menos. El número de embarcaciones llegadas a las costas canarias también se ha reducido a 64, frente a las 196 de 2025, un 65,3% menos.
En sentido contrario, Baleares ha recibido 4.433 personas por vía marítima de forma irregular, 110 más que en los mismos meses del año pasado, cuando llegaron 4.323. A la Península llegaron por mar 5.152 personas, 1.224 más que un año antes, lo que supone un incremento del 31,16%.
Este reajuste de rutas ya se apuntaba en los datos disponibles a finales de julio, antes de la entrada masiva en Ceuta. Según recogía entonces 20minutos, entre el 1 de enero y el 31 de julio llegaron a España 17.097 migrantes, un 15,7% menos que en el mismo periodo de 2025, con un descenso del 30,8% en las llegadas por mar. Beatriz de León, directora ejecutiva del Instituto Español de Análisis Migratorio, explicaba que el fenómeno responde más a una reconfiguración de las rutas que a una caída generalizada de la presión migratoria: cuando se refuerzan los controles en un corredor, las redes y los propios migrantes buscan alternativas.
Desde el CIDOB, la investigadora Blanca Garcés pedía cautela antes de hablar de un cambio estructural en los movimientos migratorios hacia España, recordando que estos procesos han mostrado históricamente altibajos. Sí identificaba, no obstante, una dinámica de "vasos comunicantes" entre rutas: cuando una se contiene, suele abrirse otra.
Esa tendencia ya había sido anticipada en un estudio de la Fundación ECCA Social y el Servicio Jesuita a Migrantes, publicado en junio, que señalaba el ascenso de Ceuta como principal punto de entrada a España y el incremento de las salidas desde Argelia hacia la Península y Baleares durante 2025.








