Uno de los recuerdos más entrañables de nuestra infancia podría ser el de nuestro padre que nos cuenta un cuento antes de dormir. Contar un cuento es una actividad de valor intelectual, cognitivo y emocional. Ana Costas ha estudiado magisterio y psicopedagogía, y es experta en educación familiar, orientadora de infantil, primaria, ESO y Bachillerato.
-¿A qué edad empezar a contar cuentos a los niños?
-Desde los primeros meses de vida. Aunque un bebé no entienda el contenido, la entonación, el ritmo y la cercanía de la voz del adulto le proporcionan seguridad, estimulan su cerebro y fortalecen el vínculo afectivo. A partir de los 6 meses, ya disfrutan de libros con imágenes grandes, sonidos y texturas. Desde el año, comienzan a seguir pequeñas historias sencillas.
Además de lo que beneficia al niño, creo que también nos beneficia a los padres ya que aprendemos a disfrutar de un momento calmado con nuestros hijos pequeños, durante los primeros años de crianza nos pasamos el día cambiando pañales, preparando y dando comidas, peinando, duchando y vistiendo. Pienso que ese momento de “sólo estar y leer” son los primeros momentos de “intimidad y complicidad” con nuestros hijos.
-¿Es bueno contar cuentos antes de dormir? ¿Qué tipo de cuentos favorecen el sueño?
-Sí, es una excelente rutina nocturna. Les relaja, les da seguridad y facilita la transición al sueño. Lo ideal son cuentos tranquilos, con ritmo pausado, sin excesiva tensión o estímulos. Los cuentos repetitivos, con finales felices y mensajes positivos ayudan especialmente a conciliar el sueño.
Muchas veces se acostumbran a un cuento y quieren que siempre le leamos el mismo, hay todo tipo de opiniones sobre esto; algunos piensan que es mejor forzar e introducir cuentos nuevos, yo soy de la opinión de que las tradiciones crean familia, dan seguridad y generan buenos recuerdos, ha habido épocas en las que he contado el mismo cuento durante semanas.
-Los cuentos estimulan la fantasía. ¿Cómo será un niño con fantasía de adulto?
-Un niño que cultiva la fantasía suele desarrollar una gran creatividad, pensamiento flexible y capacidad para resolver problemas de forma original. En la adultez, puede ser una persona imaginativa, empática y con mayor tolerancia a la frustración, capaz de ver más allá de lo evidente. Quizás el sistema educativo no esté preparado para mantener la creatividad y fantasía de los niños por eso pienso que es muy importante que este aspecto se siga potenciando en la familia y, claramente la lectura es la base para ello.
-¿Los cuentos ayudan a desarrollar el lenguaje?
-Sí, enormemente. Amplían el vocabulario, mejoran la comprensión auditiva y la estructura del lenguaje. Escuchar cuentos enriquece su forma de expresarse, mejora la pronunciación y les introduce en el mundo de la narrativa, base para una buena lectoescritura futura. Es muy gracioso ver cómo comienzan, mirando, señalando, tocando y después imitan ruidos, pasan a repetir palabras y cuando se hacen mayores ya directamente preguntan las palabras que desconocen y poco a poco va evolucionando el lenguaje.
-¿Cómo contar un cuento para que el niño preste atención?
-Es fundamental usar una voz expresiva, pausas adecuadas, contacto visual y gestos.
Involucrarlo con preguntas ("¿qué crees que pasará?"), cambiar la entonación según el personaje y utilizar elementos visuales (muñecos, ilustraciones) también ayuda. Un entorno tranquilo, sin distracciones, es clave.
A veces pensamos que debemos exagerar para captar su atención pero si están acostumbrados a que leamos juntos cada vez buscaran más ese momento y la atención se sostendrá de forma automática, a todos nos resulta más fácil atender en actividades que nos motivan.
-¿Los cuentos mejoran el conocimiento espaciotemporal?
-Sí. Escuchar historias les ayuda a entender secuencias de tiempo ("primero", "después", "al día siguiente"), conceptos espaciales ("dentro", "fuera", "arriba", "cerca") y la estructura narrativa (inicio, desarrollo, desenlace), lo cual favorece la organización mental y la comprensión del mundo.
-¿Qué cuentos recomienda para fomentar la empatía?
Pienso que el ejemplo es el único que puede fomentar virtudes como la empatía, el buen carácter que todos queremos para nosotros y también buscamos en las personas de nuestro entorno no se logra eligiendo el cuento si no superándose cada día por priorizar ese tiempo con nuestro hijo cuando todos sabemos que es más fácil encender una pantalla.
Sólo el amor que se manifiesta en ese acto está sembrando en el niño el ejemplo real de la entrega, la generosidad y la empatía ya que le muestras de forma práctica a ponerse en el lugar del otro, aceptar las diferencias y valorar los sentimientos ajenos.
-¿Qué narrador o autor le gusta especialmente por los valores que transmite?
C.S. Lewis, especialmente a través de "Las Crónicas de Narnia", transmite una gran cantidad de valores profundamente humanos, aunque lo hace de forma alegórica y accesible para niños y jóvenes.
En mi casa somos muy de clásicos, como Andersen, los Hermanos Grimm o Dickens.
-¿Las ilustraciones ayudan a identificar emociones?
-Muchísimo. Las imágenes permiten al niño ver reflejadas expresiones faciales, situaciones emocionales y matices que aún no sabe verbalizar. Un buen álbum ilustrado transmite tanto a través del dibujo como del texto, reforzando la comprensión emocional. Aunque la mejor forma de identificar una emoción es trabajar con ellos el conocimiento propio, a diferenciar sentimiento y emoción, a reconocerlas e integrarlas. En los últimos años, afortunadamente, el mundo de la afectividad está cobrando la importancia que tiene, por este motivo se han escrito muchos cuentos y libros que sirven para trabajar el tema afectivo y emocional uno de ellos es el conocidísimo “Monstruo de los colores” y quizá menos conocido la colección de libros de “Aprendamos a amar” que trabajan la afectividad desde pequeños con diferentes materiales y actividades para trabajar en familia.
-¿Los cuentos ayudan a afrontar retos y miedos?
-En los cuentos, los personajes enfrentan dificultades similares a las que los niños viven (oscuridad, separación, rechazo, cambios). Al identificarse con ellos, los pequeños encuentran recursos simbólicos para superar sus propios temores. Es importante para esto leerlos y trabajarlos con ellos.
-¿Contar cuentos mejora la autoestima del niño? ¿Existen cuentos para superar temores?
-La autoestima del niño se forja o inicia su camino en el vínculo afectivo con sus padres, por lo que sí, escuchar o contar cuentos juntos refuerza el vínculo, les hace sentirse escuchados, valorados, atendidos y queridos. Además, ver cómo los protagonistas logran superar dificultades les transmite la idea de que ellos también pueden hacerlo. Yo he buscado en su momento libros para el miedo a la oscuridad o a la soledad para mis hijos.
Existen muchísimos cuentos para diferentes temáticas, la eficacia no está en el cuento sino en trabajar con ellos, identificarse con su temor, ponerle ejemplos de los nuestros y como los sostenemos y utilizar el libro como recurso para tratar el tema con ellos.
Algunos cuentos útiles son “Tengo un volcán” (para gestionar la ira), “Cuando estoy celoso”, o “Yo mataré monstruos por ti” (para el miedo nocturno).
La Plaza de las Culturas ha acogido este viernes, a las 12:00 horas, la inauguración…
En la mañana de este viernes, la Consejería de Fomento ha acogido la firma de…
Las Juventudes Socialistas de Melilla (JSME) han acusado a la diputada del Partido Popular, Sofía…
La Policía Nacional ha detenido ya a seis personas en una operación contra el terrorismo…
La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús quiere hacer un llamado a todos los pequeños artistas…
La Administración General del Estado (AGE) ha comenzado a aplicar la jornada laboral de 35…