María Solano Altaba, profesora de Doctrina Social de la Iglesia en la Universidad CEU San Pablo y periodista especializada en información religiosa, ha compaginado su carrera académica con el ejercicio profesional en prensa escrita y digital, radio y televisión, así como en comunicación institucional. Tras su paso por las aulas del CEU, Solano ha trabajado en las redacciones de ABC, la revista Tiempo, el semanario Alfa y Omega, el Grupo Intereconomía, El Confidencial Digital, donde dirigía la publicación Religión Confidencial, la revista Mundo Cristiano, El Debate de Hoy y, en los últimos cinco años, la dirección de la revista Hacer Familia, de Ediciones Palabra. Ha colaborado con Radio Nacional y la Cadena Cope y ha asesorado a Obras Misionales Pontificias, entre otras instituciones, en materia de comunicación. Está casada y es madre de cuatro hijos.
-Francisco, al inicio de su pontificado, también lo hizo: la primera audiencia a los periodistas. León XIV habló a los habituales y a los 6.000 que habían llegado a Roma esos días. ¿Por qué cree Usted que dedica a los periodistas la primera audiencia?
-El Papa León XIV está dando muestras desde el arranque de su pontificado de que conoce bien la importancia de la comunicación a la hora de fomentar una correcta evangelización. De hecho, en una de sus primeras alocuciones, ya dejó claro que se va a ocupar de una cuestión candente en el terreno de la comunicación y, de manera muy específica, del periodismo: la irrupción de la inteligencia artificial como un agente más en la producción de contenido, con los relevantes condicionantes éticos que esto implica.
Lo que conocemos de su etapa como obispo y como responsable de los agustinos nos ha permitido descubrir a una persona capaz de conjugar la cercanía a Cristo (está en el centro de sus discursos), la proximidad a su pueblo (basta pensar en algunas de las fotografías que se han hecho públicas durante el COVID o visitando a personas afectadas por las inundaciones) y la permanente defensa del magisterio y la doctrina de la Iglesia (son muchos los vídeos de sus homilías y otras alocuciones públicas en los que no pierde oportunidad de recalcar las verdades de nuestra fe cristocéntrica).
Esta mezcla de tres elementos tan bien conjugados ha llegado a muchas almas a través de distintas vías: de su excelente trabajo pastoral, de su gobierno en diversos dicasterios y, muy interesante, de la utilización de sus propias redes sociales en las que, si bien no solía compartir contenido elaborado por él, daba muestra clara de esa gran familia que es la Iglesia.
-“Desarmemos la comunicación de todo prejuicio, resentimiento, fanatismo y odio, purifiquémosla de la agresividad. No necesitamos una comunicación atronadora y muscular, sino una comunicación capaz de escuchar, de recoger la voz de los débiles que no tienen voz. Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la Tierra”. El Papa ha invitado a no usar lenguajes “ideológicos o facciosos”. ¿Una intención declarada de aplacar la polarización?
-Sin temor a equivocarnos, a pesar del poco tiempo que el Papa León XIV lleva en el pontificado, podemos afirmar que tiene el claro objetivo de poner la paz en el centro de su acción. Baste contar la cantidad de veces que esta palabra se repite en sus apariciones públicas y la diversidad de temas en los que introduce este necesario concepto. Lo curioso de la forma en la que el Papa utiliza la palabra “paz” es que no la asocia sólo con la guerra en el sentido geoestratégico del término, sino con cualquier circunstancia en la que el hombre haya perdido el valor de la fraternidad, de la caridad, del verdadero sentido del prójimo.
Por eso va a ser un Papa que siga trabajando en el ámbito internacional para acabar tanto con las guerras como con las desigualdades, que son, en cierto modo, otra forma de violencia. Pero al mismo tiempo se preocupa por cómo cada uno de nosotros en nuestro ámbito encomendado, en nuestra vida cotidiana, en nuestro entorno, en nuestra familia, en nuestro trabajo, con el prójimo próximo y el más lejano, podemos se sembradores de paz.
El fenómeno de la polarización que estamos viviendo, muy ligado al impacto de las redes sociales en nuestras vidas, que multiplican exponencialmente los mensajes que llaman la atención, aunque no sean verdaderos ni relevantes, nos ha abocado a una radicalización en todos los ámbitos que es de la que se hace eco el Papa León XIV.
En la homilía pronunciada en la ordenación de nuevos sacerdotes en Roma, hacía alusión expresa a la necesidad de unir a una sociedad herida, a una Iglesia herida. Es ahí donde León XIV pone el acento de la necesidad de encontrar la paz.
-Tuvo un recuerdo para los reporteros encarcelados “por intentar decir la verdad”. “La Iglesia reconoce en estos testigos, pienso en quienes informan sobre la guerra incluso a costa de su vida, la valentía de quienes defienden la dignidad, la justicia y el derecho de los pueblos a estar informados, porque solo los pueblos informados pueden tomar decisiones libres”. ¿Qué impresión le produce esta mención?
-La verdad es consustancial a la naturaleza del cristiano, a quien Cristo mismo dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Por eso, el que el Papa haya hecho esta alusión a la necesidad de buscar la verdad representa una muestra de la guía que espera para nosotros. Y si espera esta búsqueda de la verdad, más aún en el caso de los periodistas, que no sólo hemos de buscarla y encontrarla sino también transmitirla, hacerla comprensible a los demás.
En este sentido, y ligado de algún modo con el tema de la polarización que tratábamos antes, para la Iglesia, que no se decanta por una forma concreta de gobierno pero que entiende los mayores beneficios de la democracia para la protección de la libertad y de la dignidad de la persona, León XIV pronuncia estas palabras en las que nos recuerda la responsabilidad que tenemos los informadores para garantizar el acceso a las noticias y, con él, dar la oportunidad a cada individuo para tomar decisiones libres y con conocimiento de causa. “Sólo los pueblos informados pueden tomar decisiones libres” y ese es nuestro papel.
Y no es un papel sencillo. El Papa lo reconoce. Hay persecuciones, detenciones, asesinatos… porque siempre habrá quien no quiera que la prensa libre cuente la verdad de lo que sucede. Por eso, porque el que cuenta la verdad, al contarla, acerca al mundo más a Dios. Es por lo que el Papa nos pide que tengamos este recuerdo y nuestra oración puesta en los periodistas que sufren por el ejercicio de su profesión.
-El Papa animaba a perseguir el “compromiso de impulsar una comunicación diferente, que no busque el consenso a toda costa, que no se vista de palabras agresivas, que no se adhiera al modelo de la competición”. ¿Podría explicar esta idea...?
-El Papa ha demostrado su valentía desde el primer día de pontificado en cuestiones tradicionalmente consideradas controvertidas. Por ejemplo, ha dicho sin ambages que el verdadero matrimonio es el fundado por un hombre y una mujer, que buscan de manera indisoluble colaborar con Dios en la creación. Podemos encontrar muchas afirmaciones igualmente claras sobre algunos de los temas más delicados porque no siempre son bien interpretados por aquellas personas que no están en el seno de la Iglesia o no comprenden su naturaleza.
Menciono esta cuestión de la claridad en la verdad porque los comunicadores tenemos un compromiso firme de no caer en las tentaciones del relativismo imperante o, peor aún, de esa posmodernidad sumida en la posverdad, que va más allá del relativismo (cualquier opinión es válida, aunque no sea verdadera) para sumirse en ese terreno de la sociedad líquida en el que la verdad ha dejado de tener importancia. Ahí está nuestra labor: en desenmascarar la verdad que alguien no quiere que se conozca y trasladarla a una sociedad que no siempre quiere conocerla.
-“Vivimos tiempos difíciles de afrontar y de relatar, que representan un desafío para todos y del que no debemos escapar. Al contrario: nos exigen a cada uno, en nuestros diferentes roles y servicios, no ceder nunca a la mediocridad”. ¿Cómo llegar a la excelencia en el trabajo periodístico?
-En las clases de Ética Periodística que imparto a los alumnos en la Universidad soy muy repetitiva con la necesidad de exigirnos el máximo rigor cuando nos enfrentamos a la profesión periodística. Por supuesto, porque toda obra buena para poder ser elevada como ofrecimiento a Dios, tiene que haber sido llevada a cabo en el máximo de nuestro potencial. Pero también porque un trabajo mediocre, mal rematado, con errores y erratas, incluso involuntarias, es un trabajo que no merece crédito. Y el descrédito de la profesión periodística es uno de los mayores dramas de nuestro siglo. Si nuestro trabajo no es excelente, la sociedad dejará de creer en los medios de comunicación. Como consecuencia, dejará de recibir información veraz.
Como consecuencia, no tendrá datos suficientes y relevantes para elegir quién debe gobernarlos. Como consecuencia, caeremos en las más atroces dictaduras víctimas del populismo conquistador. De modo que la mediocridad está directamente vinculada con la pérdida de nuestra propia libertad, hasta tal punto es relevante.
Pero es que, además, en cuanto que hijos de Dios, colaboramos con la obra de su creación, cada cual a través del trabajo que tenemos encomendado. Nosotros, los periodistas, por la palabra, la búsqueda de la verdad y su transmisión a la sociedad. Si ese trabajo lo hacemos con mediocridad, no estaremos aportando la parte que nos corresponde y, como aquel siervo de la parábola, habremos enterrado nuestros talentos con tal de no perderlos, en lugar de multiplicarlos y dejar que dieran fruto.
-“Las palabras que usan y el estilo que adoptan son importantes”. “La comunicación, de hecho, no es solo la transmisión de información, sino la creación de una cultura, de entornos humanos”, señaló. Preciosas palabras y una llamada a la responsabilidad personal ¿No cree?
-Llamada a la responsabilidad que nos invita a rezar, sí, rezar, muy sinceramente, para comprender lo que Dios pide de nosotros como profesionales de la comunicación. Porque cuando el Papa nos pide este compromiso, sabe que cada palabra importa, que cada mensaje llega, y que nosotros tenemos una especial capacidad para abrir el mensaje del Evangelio al conjunto de la sociedad.
La Ciudad Autónoma ha recibido en el mediodía de este viernes 17 de abril a…
La Ciudad Autónoma de Melilla acogerá este sábado 18 de abril de 2026 la duodécima…
El Melilla Ciudad del Deporte La Salle se desplaza este sábado hasta tierras castellano-leonesas para…
Importante jornada para los equipos de la Peña Real Madrid y del Rusadir dentro del…
La Federación Melillense de Judo estará presente este fin de semana en el Campeonato de…
El combinado de la Real Federación Melillense de Fútbol ha finalizado la fase de grupos del…