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Las Erasmus italianas que descubrieron que "a Melilla vienes llorando y te vas llorando"

Federica, Martina, Silvia y Lucia relatan su fantástica experiencia tras medio año en la ciudad autónoma

Federica Cerizza, Martina di Mari, Silvia Golzo y Lucia Giletta son cuatro chicas italianas que llegaron a Melilla de Erasmus en febrero para cursar en la Universidad de Granada (UGR) estudios durante el segundo cuatrimestre. Las dos primeras, procedentes de Milán; las otras dos, de Turín. Ninguna de ellas se conocía antes, pero, al enterarse de que venían juntas a la ciudad autónoma, se pusieron en contacto por internet para alquilar un piso juntas.

Federica cursa Educación Primaria; Silvia, Educación Social; Lucia, Educación Primaria; y Martina, Recursos Humanos y un máster al mismo tiempo.

La primera pregunta es clara: ¿Por qué eligieron Melilla? Las respuestas no son las mismas. Federica la escogió por su proximidad con Marruecos, donde anteriormente había estado y que le gusta mucho. Lucía cuenta que ya había hecho un Erasmus en Granada y, como en Italia se puede repetir la experiencia si se divide en dos estancias de seis meses y vio que la UGR estaba también en Melilla, eligió esta ciudad, “un poco diferentes” a todas las anteriores donde había vivido. Martina y Silvia también habían hecho un Erasmus en España anteriormente, en su caso en Madrid. A las dos les gusta mucho el país y querían repetir. Dentro de las opciones que les presentaba la UGR, estaba Melilla, un lugar desde donde poder visitar otros lugares, cercano a la playa y con buen tiempo.

En efecto, las cuatro han salido a Marruecos durante estos meses. Federica y Lucia realizaron un viaje en tren, durante diez días, desde Beni Enzar hasta Casablanca pasando por lugares como Fez, Meknes o Rabat. Según Federica, se trató de una experiencia “muy intensa” y, aunque terminó “un poco cansada”, encontró unos lugares “preciosos”, por lo que en conjunto se trató de “un buen viaje”. Para Martina, al contrario que para su amiga, era su primera incursión en el país vecino y asegura que le encantó, porque nunca había visto lugares así, tan “diferentes” a lo que ella estaba acostumbrada.

Además, Silvia, Lucia y Martina se apuntaron a un viaje organizado al desierto de Merzouga que cuentan que fue “muy divertido”. Por supuesto, las cuatro también han salido en alguna ocasión a Nador.

¿Y qué les ha parecido Melilla? A Martina le ha gustado mucho, más de lo que se imaginaba, ya que pensaba que la ciudad era muy pequeña, pero, “aunque no es muy grande, se organizan muchas cosas y tiene todo lo que hay en las ciudades grandes”. Lo importante, como ella dice, es que “todo lo que se necesita se puede encontrar”.

El problema, como menciona una de ellas, es que la ciudad está “un poco cerrada” por la situación de la frontera, que Lucia reconoce que es “complicada”.

Preguntadas sobre lo mejor de Melilla, coinciden todas en que “la gente es muy amable” y se ha portado “muy bien” con ellas. Martina añade “el estilo de vida, muy tranquilo y sin prisas”, algo que, para Federica, es “muy diferente” a Milán, donde siempre están pendientes de los horarios y con las prisas. “Aquí se vive mejor, más relajado”, añade, antes de que Martina refuerce todo lo expresado con sus amigas: “Aquí se almuerza y se cena más tarde y sin prisas”.

También hay que conocer su opinión sobre la UGR, altamente positiva. Martina destaca que la universidad en España es muy diferente a Italia, ya que las clases son “mucho más prácticas” y hay menos alumnos por aula, por lo que es más sencillo conocer a los compañeros. Lucia aporta, también en positivo, el trato con los profesores, más cercano que en Italia, donde “tienes que hablarles de usted”. “Aquí no es que sean amigos, pero la relación es más informal. Aquí te conocen y te llaman por tu nombre, no como en Italia”, cierra en este punto Federica.

“Vienes llorando y te vas llorando”

La próxima semana las cuatro se marchan a sus casas en Italia, por lo que es hora de preguntar por el balance, que no puede ser más positivo.

Federica cuenta que “ha sido una buena experiencia”. Un poco cansada para ella, porque tenía que compaginar las clases por las tardes con las prácticas por la mañana con los alumnos del CEIP España y CEIP Reyes Católicos, pero eso también le sirvió para reforzar su castellano, porque había de lograr que los niños la entendieran. Las cuatro ratifican que han mejorado mucho el idioma gracias a su estancia en Melilla y El Faro puede dar fe de que su nivel es muy alto. En resumen, Federica cuenta que se lleva consigo a casa “mucho”, por lo que está “contenta y satisfecha” de estos meses que ha pasado en Melilla.

Martina recalca que la ciudad autónoma es totalmente diferente de Milán y de Madrid, donde realizó su otro Erasmus, pero le ha sorprendido gratamente. Ella puede dar fe de esa frase que se suele decir sobre Melilla: “Vienes a Melilla llorando y te vas llorando”. “Yo seguramente me voy a ir llorando, porque ha sido una experiencia muy buena y la repetiría mil veces”, expresa.

Silvia dice que está “muy feliz”. Después del miedo que tenía antes de llegar por lo que iba a ser su Erasmus, puede enorgullecerse de que aquí ha sido feliz, ha aprendido castellano, ha conocido a un montón de gente, ha disfrutado de la playa y ha hecho tres estupendas amigas para toda la vida.

Por último, para Lucía se ha tratado de “una experiencia inolvidable”, con tantas oportunidades como le ha proporcionado: desde una charla en la cantina de la Universidad a conocer a tantos nuevos amigos, como sus compañeros de baile de bachata o los camareros del bar cercano a su casa. A todos los va a echar de menos.

¿Volverán? Lucia lo tiene claro: le gustaría hacerlo en unos años para recordar los buenos tiempos vividos. Silvia dice que quizá en un futuro. Federica no lo tiene tan claro, porque “está muy lejos de Italia y no es barato venir”.

Antes de despedirse, Martina pide la palabra. Quiere dejar claro que va a echar mucho de menos “todo”, empezando por todas las personas a las que ha conocido. Tanto la ciudad como la gente la han hecho “sentir como en casa”. Y cierra Lucía con un mensaje para sus amigas, que ya lo serán para siempre: muchas gracias por todo.

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