Una delegación de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN se encuentra este viernes en Melilla en una visita histórica que ha despertado una amplia repercusión política y mediática a nivel nacional. El viaje, de alto valor simbólico, ha generado malestar en Marruecos y reabre el debate sobre si la ciudad está realmente protegida por la Alianza Atlántica.
La jornada de este viernes 26 de septiembre marca un hito: por primera vez, representantes de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN han viajado oficialmente a Melilla. La comitiva, integrada por miembros de distintos países aliados, será recibida por autoridades locales y tiene previsto mantener una agenda cargada de actividades institucionales y encuentros en instalaciones de relevancia estratégica.
La visita, aunque de carácter parlamentario y no militar, ha sido interpretada como un gesto de respaldo a la españolidad del enclave norteafricano. Sin embargo, también ha despertado críticas y advertencias desde el ámbito diplomático. Marruecos, según han informado medios como The Objective y El Confidencial, ha expresado su malestar por el viaje y ha trasladado su incomodidad a través de canales oficiales tanto a España como a otros socios de la OTAN.
Según estas fuentes, Rabat considera la presencia de parlamentarios de la Alianza Atlántica en Melilla como una “provocación simbólica” en un momento de relaciones sensibles entre ambos países. Aunque no ha habido una protesta formal pública, la reacción diplomática se ha hecho notar.
Desde el Gobierno español, la posición ha sido de discreción. Tal y como apunta La Vanguardia, el Ejecutivo no promovió ni participó en la organización del viaje, que ha sido impulsado por el senador del PP por Melilla y vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria de la organización, Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu. Esta distancia institucional ha sido interpretada como un intento de evitar tensiones con Marruecos, al tiempo que deja en evidencia las diferencias políticas internas respecto al papel que debe jugar la OTAN en Melilla y Ceuta.
Uno de los puntos centrales que ha cobrado fuerza con esta visita es el debate sobre la cobertura real que ofrece la OTAN a Melilla en caso de una amenaza externa. Diversos expertos consultados por medios nacionales han recordado que, a día de hoy, el Tratado del Atlántico Norte no incluye de forma explícita a Melilla ni a Ceuta dentro del perímetro geográfico protegido por el Artículo 5, que establece la defensa colectiva ante un ataque armado.
Este artículo, firmado en 1949, limita su alcance a territorios de Europa y América del Norte, así como ciertas zonas del Atlántico Norte, dejando fuera explícitamente los territorios africanos. Aunque en la práctica cualquier respuesta dependería de una decisión política conjunta de los aliados, la ausencia de una garantía legal firme preocupa a sectores militares, diplomáticos y académicos.
Durante la jornada, los parlamentarios visitarán instalaciones clave de la ciudad, como el puerto, infraestructuras de seguridad y centros institucionales. Además, está previsto un encuentro con autoridades civiles y militares, así como una recepción institucional. Tal como adelantó El Faro de Melilla, el programa se completa con actividades culturales y recorridos por puntos emblemáticos de la ciudad, en un intento por mostrar su diversidad, identidad y particular situación geopolítica.
La repercusión nacional del viaje ha sido inmediata. La cobertura en prensa ha resaltado tanto el valor histórico del hecho como sus implicaciones políticas. El desplazamiento de los parlamentarios ha sido entendido como una oportunidad para visibilizar el compromiso de España con su integridad territorial, pero también ha servido para evidenciar la ambigüedad jurídica que persiste respecto a la protección militar que garantiza la OTAN a estas ciudades autónomas.
En este sentido, la visita podría traducirse en un impulso político para reabrir el debate sobre una eventual modificación del marco legal de la OTAN o, al menos, para clarificar de forma oficial el estatus de Melilla y Ceuta dentro de la arquitectura de defensa de la Alianza.
Mientras tanto, Marruecos permanece atento al desarrollo de la agenda, que se prolongará hasta el fin de semana. Aunque la visita no supone un cambio formal en la doctrina de defensa de la OTAN, su simbolismo político es innegable y sugiere una voluntad creciente de reforzar la presencia internacional en los enclaves norteafricanos, en un momento marcado por la incertidumbre geopolítica.
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