CAM
Por vez primera, el Cristo de la Paz y la Virgen de la Soledad han salido juntos en procesión. Madre e hijo han recorrido las calles de Melilla en una Procesión de Alabanzas con motivo del 75 aniversario de la erección canónica de la Venerable y Muy Piadosa Cofradía de la Soledad de Nuestra Señora y del Cristo de la Paz.
Una procesión diferente a las que esta Hermandad realiza cada año en Semana Santa, pero la ocasión lo ha merecido. La Virgen de la Soledad recorre las calles de Melilla en total oscuridad cada Viernes Santo, en una procesión sobria, silenciosa y donde la oración envuelve el paso con una atmósfera de sobrecogedora espiritualidad. Sin embargo, esta ha sido una procesión con un carácter más alegre, llena de momentos especiales.
Los actos centrales del 75 aniversario de la Cofradía han arrancado a las 18:30 horas con una función solemne en la parroquia del Sagrado Corazón. Allí se ha rendido un sentido y merecido homenaje a Ángel Castro, director de la UNED Melilla fallecido de forma repentina el pasado mes de junio, quien era devoto cofrade de la Soledad.
Tras la solemne Eucaristía, la gente comenzó a concentrarse en los alrededores del templo, estaban esperando a la Virgen de la Soledad.
Las puertas del Sagrado Corazón se cerraron, pero no fue por mucho tiempo. Con rigurosa puntualidad, a las 20:00 horas, se dieron los 3 aldabonazos y estas puertas se abrieron de par en par para que los Sagrados Titulares de la Cofradía salieran a bendecir las calles de Melilla.
Con estos aldabonazos, Ángel Castro estuvo muy presente en esta procesión. Sus hijos, Ángel e Ignacio, junto a Miguel Calderón fueron los encargados de llamar a las puertas del Sagrado Corazón.
No ha habido túnicas en esta procesión, sino que los cofrades han ido con traje oscuro, camisa y guantes blancos y corbata negra.
En primer lugar, salió el Cristo de la Paz. No en su trono, sino a hombros y portado por miembros de las Fuerzas Armadas, entre los que se encontraba el comandante general de Melilla, Luis Cortés. Muy activo en los actos de esta Cofradía, no en vano, ayer viernes le impuso el fajín de general a la Virgen de la Soledad. Una prenda que llevará de ahora en adelante en todos los cultos y procesiones y que ha portado hoy mismo.
Con motivo de este aniversario tan especial para la Cofradía, se ha recuperado un manto histórico de la Virgen de la Soledad. Ese manto en terciopelo negro, del año 1940, fue elaborado por las monjas adoratrices y se ha visto sometido a un largo proceso de restauración a cargo del prestigioso bordador y restaurador malagueño, Sebastián Marchante. La Virgen lo ha portado esta noche y se mantendrá expuesto en el Museo de Arte Sacro durante todo el año, a excepción de otros cultos y procesiones.
Finalmente, la Virgen de la Soledad salió a la calle y arrancó un recorrido lleno de emoción. Salió sobre una alfombra de romero que algunas mujeres habían esparcido previamente para que la Virgen lo bendijese a su paso.
El recorrido contó con la presencia del Gobierno de la Ciudad Autónoma en pleno, encabezado por el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda. También se encontraba la diputada por Melilla en el Congreso, Sofía Acedo. También había una nutrida presencia castrense y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
En la primera parada, los Sagrados Titulares se encontraron cara a cara, mientras María Mendoza entonaba de forma magistral el 'Ave María' de Schubert. Con una potencia y un timbre inigualables, la atmósfera tornó en un momento mágico e inigualable.
El recorrido continuó por López Moreno hasta entrar en la avenida Castelar. Entonces llegó el gran momento de cada procesión de esta Cofradía: La entrada en el callejón del Paso de la Soledad.
Un acceso complicado debido al gran número de melillenses concentrados en un espacio tan reducido. Todos querían contemplar un instante mágico en el lugar que cada año se convierte en epicentro de emotividad y arte cofrade. Los miembros de la Junta Joven de la Cofradía habían elaborado una bella alfombra como obsequio a la madre de Dios.
La emoción entre la gente era más que palpable, mientras la Virgen se mecía a un paso lento y majestuoso, que parecía acariciar el alma de quienes la esperaban, al tiempo que desde los balcones se producía una lluvia de petalos a la Soledad.
Fue entonces cuando Estefanía Saavedra se arrancó con la saeta 'Padre Nuestro' y el ambiente tornó en un momento de indescriptible belleza.
Fue entonces cuando el hermano mayor de la Cofradía, Francisco Javier Calderón, se dirigió a los allí presentes para dar las gracias a la ciudadanía por acompañarles en este momento único. Por vez primera, la Virgen de la Soledad y el Cristo de la Paz se encontraban en una procesión y había que señalarlo. "Un momento único para Melilla", aseveró.
A continuación, se fue dejando una ofrenda floral bajo la hornacina donde se encuentra una réplica de la Virgen. Mientras tanto, se permitió a varios ciudadanos portar durante unos minutos el trono de la Virgen de la Soledad. Un momento lleno de emoción. Antiguos portadores de la Soledad, autoridades; no importaba quien fuese.
La procesión prosiguió su recorrido subiendo las escaleras del Paso de la Soledad hasta hacer entrada en Padre Lerchundi, para ir bajando hasta entrar en la avenida Juan Carlos I. Allí continuó bajando hasta hacer un alto frente a la plaza Menéndez Pelayo, donde cada Viernes Santo se lleva a cabo el tradicional acto de desagravio. Allí la Tuna de Empresariales interpretó frente a los Sagrados Titulares 'Silencio' y 'La hiedra' mientras se producía una petalá. Un momento inédito en una procesión de la Cofradía de la Soledad, pero imprescindible en estas bodas de diamante de esta Hermandad.
La procesión ha continuado bajando por la avenida hasta entrar en calle Cervantes y subir por Ejército Español hasta retornar al Sagrado Corazón.
La Hermandad de la Soledad fue fundada en 1951, teniendo como primer hermano mayor a Mateo Cánovas, quién inició la labor de consolidar esta cofradía. Poco tiempo después, Manuel Páez asumió el liderazgo y mantuvo la actividad de la hermandad hasta la década de 1970 cuando las salidas procesionales se interrumpieron temporalmente.
La hermandad experimentó un renacer en 1980, cuando retomó sus actividades bajo un nuevo impulso. Desde entonces, ha mantenido un papel activo en la Semana Santa melillense y ha incorporado al Cristo de la Paz como una de sus figuras titulares, además de la Virgen de la Soledad.
Otro hito importante en su historia reciente ocurrió en 2018, cuando la cofradía logró contar con su propia casa hermandad. Hasta ese momento, sus pasos se custodiaban en los locales de la plaza de toros, pero desde entonces parten desde su sede en la plaza Menéndez Pelayo, lo que refuerza su independencia organizativa y facilita los preparativos previos a cada estación de penitencia. En la actualidad, cuenta con cerca de 390 cofrades, un número que refleja la vitalidad y la relevancia de esta hermandad en la comunidad.
En cuanto a la talla de Nuestra Señora de la Soledad es una imagen de candelero, obra del escultor José Noguera Valverde, realizada en 1951. Su trono, tallado originalmente por Paulino Plata en maderas nobles —nogal, caoba y chopo— se ajustó desde sus orígenes a las dimensiones de la puerta del Sagrado Corazón. En 2019, la Virgen estrenó un nuevo trono, réplica exacta del anterior, elaborado con mimo y detalle por el tallista Alberto Verdugo. Desde entonces, la imagen procesiona sobre esta nueva estructura que respeta la tradición y la estética original con total fidelidad.
La Ciudad Autónoma de Melilla acogerá este sábado 18 de abril de 2026 la duodécima…
El Melilla Ciudad del Deporte La Salle se desplaza este sábado hasta tierras castellano-leonesas para…
Importante jornada para los equipos de la Peña Real Madrid y del Rusadir dentro del…
La Federación Melillense de Judo estará presente este fin de semana en el Campeonato de…
El combinado de la Real Federación Melillense de Fútbol ha finalizado la fase de grupos del…
El Melilla Ciudad del Deporte Enrique Soler jugará el último encuentro de la temporada en…