La Salle ‘viajará’ a Canadá

  • Elena Marín, alumna del centro, se marchará con la beca Amancio Ortega

Elena Marín (Lorca, 2001) tiene 16 años recién cumplidos, pero habla con una madurez impropia para una alumna de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria). Cuando a cualquier adolescente de su edad se le iluminarían los ojos con Hollywood, la NBA, las hamburguesas y todo lo que rodea a la cultura estadounidense, ella elige Canadá, porque “tiene mejor sistema educativo”. Allí estudiará el próximo curso académico, donde le espera un año de aprendizaje y, muy probablemente, experiencias inolvidables y, en su caso, sufragadas por una beca de la Fundación Amancio Ortega, que cada año destina en Norteamérica a 500 estudiantes españoles.

A Elena no le preocupan el idioma ni el frío. Ni siquiera el lento y siempre difícil período de adaptación que sigue a la llegada a cualquier ciudad del extranjero. A este respecto, esta estudiante de La Salle-El Carmen cuenta con la ventaja que el trabajo de su padre, militar, le ha otorgado con los años y los traslados a Valencia, Pontevedra, Madrid, su Murcia natal y, en la actualidad, Melilla.

“Es una oportunidad que sólo se presenta una vez en la vida y no se puede desaprovechar”. Así de contundente se mostró por la mañana en una rueda de prensa en la Dirección Provincial de Educación, en la que dijo estar “muy contenta” con el destino elegido: Nueva Escocia, en el este del país.

Cuando cualquier joven de su edad suele huir cuando se le acerca una cámara, Elena toreó a la práctica totalidad de los medios de la ciudad, con una soltura que invita a pensar en que tal vez sea un error que no incluya el periodismo o cualquier carrera de comunicación entre sus opciones de futuro. Unas horas más tarde, ya en la redacción de este periódico, contaba que el deporte, la ciencia o una combinación de ambas, como Fisioterapia o Educación Física, son las alternativas más plausibles a este respecto.

Menos dudas, en cambio, muestra cuando se le pregunta por sus aficiones. “El baloncesto”, responde inmediatamente. “Y lo típico de un adolescente: ver series y pasar tiempo con la familia”, añade.

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