Ruta sefardí del 13 de agosto
Un grupo de una treintena de personas ha disfrutado de un nuevo itinerario por la historia, patrimonio y cultura de los judíos sefardíes en Melilla. Unas rutas que han ganado reconocimiento y popularidad en los últimos años y que son muy demandadas por turistas e incluso residentes. Estos recorridos suman más de una década. El punto de partida suele ser Melilla la Vieja, y después, hacen un repaso por la Plaza de las Culturas y por el centro histórico y modernista.
La asociación sociocultural Mem Guímel, fundada en 2007, es la impulsora de las visitas guiadas. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro que se dedica a la investigación, preservación y difusión de la cultura judía y judío-sefardí en el territorio melillense. Contribuyen a la diversidad cultural y religiosa de la ciudad y son partidarios del diálogo entre comunidades.
El punto de encuentro ha sido el Museo de Historia, Arqueología y Etnografía, junto a los antiguos almacenes de Las Peñuelas, a las 20:00 horas. Las primeras paradas han servido para contemplar las tres sinagogas históricas que ya no existen localizadas en las callejuelas de la vieja ciudadela. Particularmente, por las inmediaciones de la calle San Miguel y de la desaparecida calle Horno. Por el calor del verano, el horario se aplaza a la tarde-noche, mientras que el resto del año se mantiene los domingos por la mañana.
Elena, una de las guías, ha hablado de la parte histórica señalando la llegada de los judíos a Melilla, considerados los primeros pobladores civiles y que pudieron vivir de forma libre. Antes, era un recinto militar, con las limitaciones que esto implica. A modo de anécdota, ha contado que la familia Melul, que levantó uno de los templos, montó también la primera funeraria local y un gabinete fotográfico.
Tras subir a las antiguas sinagogas, han accedido a la planta baja del museo, donde se encuentra la zona sefardí. Allí han seguido curiosos las explicaciones de otro guía, Moisés, y han observado las vitrinas y los elementos por los que se comprenden mejor “la línea de la vida, las festividades, la liturgia y la espiritualidad dentro del judaísmo”. Así, el Museo Sefardí recoge las costumbres y tradiciones de los sefardíes, que proceden de la Península Ibérica, y no del grupo asquenazí, que son originarios de Europa Central y del Este.
Una vez concluyeron la parte del Pueblo, se dirigieron hacia la Plaza de las Culturas para contar la historia de la Casa Salama, perteneciente a la familia que le da nombre, que fue la primera que se levantó extramuros. Los Salama abrieron las puertas de la primera sinagoga junto a lo que es hoy la Casa del Manco tras la expulsión de los judíos por orden de los Reyes Católicos en 1492. Fueron promotores de la banca en el contexto local. No podía faltar en la ruta la sinagoga Or Zaruah, que para el presidente de Mem Guímel, Mordejay Guahnich, es una de las más bonitas de España y Europa, “un orgullo de nuestra ciudad”.
En Melilla está “la única judería viva que aún existe después de la expulsión que hubo en España”. En el barrio hebreo todavía viven familias judías, y son cerca de un millar de personas en total las que profesan esta religión en la ciudad autónoma. En el pasado, fue aquí donde empezaron a organizarse como una comunidad establecida. En el resto del país había judíos, sí, pero les faltaba esa estructura: no tenían cementerios ni sinagogas. La ruta sirve también para descubrir una visión distinta del modernismo, partiendo de que el 80 % de los edificios en este estilo se construyeron con capital judío.
La aportación de esta comunidad al comercio y a la economía local es indudable. Las familias Salama o Melul fueron pioneras en ello. Con el paso del tiempo, todos ellos han sido partícipes de esa consolidación de Melilla como ciudad “abierta y multicultural”. “Una ciudad de paz”, aseguraba Guahnich, que sirve como modelo de convivencia para otros lugares. Esta actividad está patrocinada por el Patronato de Turismo, es gratuita y solo requiere de inscripción previa para controlar las plazas. La previsión era que durase unas dos horas aproximadamente teniendo en cuenta los desplazamientos.
En este momento, el encuentro del día 20 de agosto ha agotado sus plazas y el del 27 está casi completo. La reserva es por WhatsApp al número +34 625 91 04 17, y aconsejan reservar lo antes posible porque suelen volar. Lo cierto es que muchas personas vienen ya con la visita recomendada. Finalmente, la misión de la ruta sefardí suele cumplirse: aquellos que se sumergen en ella adquieren una perspectiva diferente de esta comunidad en los aspectos religiosos, culturales, históricos y sociales. La mirada se vuelve más amplia, y el enriquecimiento es inconmensurable.
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