Este jueves a las 20:00 horas tuvo lugar una nueva edición de la ruta nocturna ‘La Melilla Sefardí’, una propuesta cultural que cada verano invita a melillenses y visitantes a sumergirse en la memoria judía de la ciudad. El punto de partida fue la emblemática Plaza de los Aljibes, justo frente al Museo Sefardí, donde un grupo de más de una veintena de personas se congregó para iniciar un recorrido que, más allá de lo turístico, constituye una experiencia sensorial, pedagógica y profundamente identitaria.
La elección del horario nocturno no es casual, sino una estrategia pensada para mejorar la experiencia en los meses más calurosos del año. Caminar por el casco antiguo bajo la luz de las farolas y con la brisa marina del atardecer transforma la visita en algo más íntimo, pausado y evocador. Esta atmósfera permite que el público se sienta más cómodo y receptivo a las explicaciones que, durante más de una hora y media, hilvanan historia, patrimonio y memoria colectiva.
La ruta forma parte del trabajo continuado que desarrolla la asociación sociocultural Mem Guímel desde 2007, año de su fundación. En estos 18 años, la entidad se ha consolidado como referente en la difusión del legado judío-sefardí en Melilla, desarrollando programas culturales, educativos y divulgativos que han llegado a centenares de personas. Las rutas, que se celebran durante todo el año, se adaptan en verano al horario nocturno, con pequeñas variaciones para hacerlas más accesibles y atractivas.
Así lo explicó el presidente de la asociación, Mordejay Guahnich, quien, minutos antes de comenzar la visita, comentó: “Ya sabemos que en época estival cambiamos la modalidad del día por la noche, más fresquito, y donde vamos a tener una pequeña diferencia con lo que es la ruta normal, que solemos hacer durante todo el resto del año”.
Este jueves, por ejemplo, no fue posible visitar el Museo Sefardí por estar en proceso de rehabilitación, aunque, como aclaró Guahnich, “se verán otras cosas diferentes”, como el Cementerio Judío de San Carlos, que ha vuelto a estar accesible tras una reciente actuación de limpieza y mantenimiento promovida por la Consejería de Medio Ambiente. “Ahora mismo ya puede estar visitable, tras haber llevado a través de la Consejería de Medio Ambiente un programa para evitar que crezca la hierba. Entonces se fumigó aquello y ahora ya puede estar”, detalló el presidente de Mem Guímel.
Estas rutas forman parte de una programación más amplia que se prolongará durante todo el verano. Según confirmó Guahnich, “normalmente terminamos el 17 de septiembre”, aunque dada la buena acogida, no se descartan ampliaciones. La edición del martes 29 de julio ya tiene todas las plazas completas, al igual que la del miércoles, y se están organizando nuevas fechas para las siguientes semanas.
Esta programación cuenta con el respaldo de la Consejería de Turismo, cuya implicación ha sido clave, según reconoció el presidente de Mem Guímel: “Ya estamos comenzando desde hace unos meses contando con la subvención de la Consejería de Turismo, a la cual agradecemos el apoyo y la apuesta por Mem Guímel, por difundir no solamente nuestra cultura en Melilla, sino también fuera de la ciudad”.
El presidente no quiso dejar de mencionar el respaldo recibido por otras áreas del gobierno local: “Es de justicia hablar de aquellas instituciones, organizaciones o personas, en este caso consejerías, que te apoyan. Como hemos dicho, el tema del museo y del cementerio ha sido por Medio Ambiente y las rutas están siendo todo a través de la Consejería de Turismo”.
Más allá del relato histórico, la ruta supone una herramienta pedagógica para fortalecer la convivencia y el entendimiento intercultural en una ciudad tan plural como Melilla. Los asistentes recorren enclaves clave donde se explica la evolución de la comunidad judía desde su llegada, su convivencia con otros grupos, su influencia en la economía, la arquitectura y la cultura, y su presencia aún perceptible en tradiciones que siguen vivas.
"En esta ruta en concreto, tenemos gente de todos los sitios: de Alhucemas, de la península, autóctonos de la ciudad que quieren conocer un poquito más sobre los diferentes grupos sociales, diferentes culturas que conformamos lo que es Melilla”, explicó Guahnich.
El discurso que sostiene la ruta —y todo el trabajo de Mem Guímel— subraya que el conocimiento es la base del respeto y, por tanto, de la convivencia: “Porque siempre con el conocimiento viene el respeto y viene la convivencia, y eso es lo que apostamos. Y apuesto desde el propio presidente de la Ciudad, que siempre ha hablado de la convivencia como una de sus pasiones principales. Y esto también es convivencia: al conocer las diferentes culturas y la gran diversidad que conformamos Melilla”.
En definitiva, la ruta nocturna ‘La Melilla Sefardí’ no solo ha vuelto a llenar todas sus plazas, sino que se consolida como una de las propuestas culturales más valiosas del verano melillense. Mem Guímel sigue apostando por abrir caminos entre el pasado y el presente, demostrando que conocer la historia propia es también un acto de respeto, justicia y proyección hacia el futuro. Con cada edición, se reafirma el mensaje: Melilla es historia, es diversidad y es memoria viva.
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