Tendencias primavera-verano 2026.
La moda de esta primavera-verano 2026 viene con una idea clara: vestir cómodos sin perder estilo. Las grandes firmas internacionales, las pasarelas y las revistas especializadas coinciden en que esta temporada estará marcada por prendas mucho más relajadas, tejidos ligeros, colores suaves y un regreso evidente a tendencias que recuerdan a los años 90 y principios de los 2000.
Atrás quedan los estilismos excesivamente rígidos o imposibles para el día a día. Ahora la moda apuesta por la naturalidad, la frescura y la versatilidad. La ropa se adapta más a las personas y menos al revés. Tanto en mujer como en hombre, las colecciones buscan transmitir comodidad, elegancia sencilla y personalidad propia.
Vestidos fluidos, pantalones anchos, tejidos vaporosos, colores pastel y accesorios llamativos protagonizan una temporada donde también regresan clásicos como los lunares, las prendas de lino y las siluetas oversize.
Si hay un estampado que está regresando con fuerza este año son los lunares. Después de varias temporadas en segundo plano, vuelven a aparecer en vestidos, faldas, blusas e incluso accesorios. Pero esta vez llegan renovados y mucho más modernos.
Ya no se llevan únicamente los clásicos lunares blancos sobre fondo negro. Ahora aparecen versiones en tonos pastel, colores tierra, marrones, azul marino o incluso estampados irregulares y lunares XXL que dan un aire más actual y sofisticado.
Las faldas midi de lunares y los vestidos vaporosos se están convirtiendo en una de las prendas más vistas en escaparates y redes sociales. Además, esta tendencia conecta mucho con la inspiración andaluza y flamenca que vuelve a tener protagonismo esta primavera-verano.
Muchas firmas también están mezclando los lunares con tejidos satinados o transparencias suaves, consiguiendo looks mucho más elegantes y fáciles de adaptar tanto para el día como para eventos especiales.
Otra de las claves de esta temporada es el regreso de una feminidad mucho más suave y natural. Las colecciones de mujer están llenas de vestidos fluidos, encajes delicados, blusas vaporosas y tejidos ligeros que aportan movimiento y comodidad.
Las prendas demasiado ajustadas pierden protagonismo frente a cortes más amplios y cómodos. Se llevan mucho los vestidos largos, las faldas plisadas y los pantalones anchos que permiten crear estilismos elegantes sin renunciar al confort.
El estilo boho también vuelve con fuerza. Las blusas blancas románticas, los bordados artesanales y las prendas inspiradas en los años 70 aparecen constantemente tanto en pasarelas como en tiendas.
Además, esta temporada se apuesta mucho por prendas fáciles de combinar. El objetivo es crear armarios más prácticos, donde una misma pieza pueda utilizarse para distintas ocasiones simplemente cambiando los complementos.
En cuanto al color, esta primavera-verano deja atrás los tonos excesivamente fuertes para apostar por colores mucho más suaves y luminosos.
El rosa empolvado, el azul cielo, el verde salvia, el amarillo mantequilla y el lavanda se convierten en algunos de los colores estrella de la temporada. Son tonos que transmiten calma, frescura y sensación de ligereza, algo muy ligado a la filosofía de la moda actual.
El blanco sigue siendo imprescindible, especialmente en vestidos de lino, conjuntos de verano y camisas oversize. También ganan protagonismo los tonos beige, arena y tierra, muy relacionados con la estética mediterránea que tanto se está llevando actualmente.
Aun así, los colores vivos no desaparecen del todo. Muchas marcas introducen pequeños toques llamativos mediante bolsos, zapatos o accesorios en tonos turquesa, rojo o naranja.
Si hay una prenda que define esta temporada son los pantalones amplios. Los pantalones ajustados quedan cada vez más atrás y los diseños anchos pasan a convertirse en los grandes protagonistas.
Los pantalones palazzo, los modelos cargo, los jeans rectos y los llamados “balloon trousers” o pantalones globo dominan las nuevas colecciones. Son prendas cómodas, frescas y fáciles de adaptar a cualquier tipo de look.
Además, muchas firmas están apostando por tejidos ligeros como el lino o el algodón fino para hacerlos aún más cómodos durante los meses de calor.
Las bermudas amplias también regresan con fuerza tanto en mujer como en hombre. Se llevan por encima de la rodilla y combinadas con camisas amplias, chalecos o camisetas básicas.
Cada primavera-verano hay un tejido que siempre regresa y este año no es una excepción: el lino vuelve a dominar gran parte de las colecciones.
Vestidos, camisas, trajes, pantalones y conjuntos coordinados apuestan por este material ligero y fresco que se ha convertido en sinónimo de elegancia relajada.
El auge del lino también tiene mucho que ver con la tendencia hacia una moda más natural y sostenible. Los consumidores buscan prendas cómodas, duraderas y confeccionadas con tejidos más agradables y transpirables.
En hombres, las camisas de lino de manga larga remangada se perfilan como una de las prendas imprescindibles del verano. En mujeres triunfan especialmente los conjuntos de dos piezas en tonos neutros y pastel.
En la moda de hombre ocurre algo muy parecido a lo que sucede en la femenina: la comodidad pasa a ser prioritaria.
Los trajes clásicos siguen presentes, pero mucho más relajados. Las americanas se vuelven más ligeras, desaparecen muchas estructuras rígidas y los pantalones ganan amplitud.
Se llevan mucho los conjuntos monocromáticos en tonos beige, blanco roto, azul claro o verde oliva. También resurgen los polos de punto fino, las camisetas básicas premium y las chaquetas tipo safari.
La estética mediterránea y el llamado “quiet luxury” continúan muy presentes. Se busca transmitir elegancia sin necesidad de prendas excesivamente llamativas.
Las zapatillas minimalistas blancas siguen siendo uno de los complementos estrella, aunque también regresan mocasines y sandalias masculinas mucho más sofisticadas.
La nostalgia continúa teniendo mucho peso en la moda actual. Muchas de las tendencias que triunfan esta temporada están inspiradas en finales de los 90 y principios de los 2000.
Vuelven las gafas pequeñas rectangulares, las chaquetas deportivas, los pantalones cargo y algunos accesorios que recuerdan claramente a aquella época.
Sin embargo, las marcas reinterpretan esas tendencias desde una visión más elegante y menos exagerada. Todo resulta mucho más refinado y fácil de llevar en el día a día.
En mujer, también regresan los tops asimétricos, los vestidos lenceros y ciertos detalles metalizados. En hombre vuelven las camisas estampadas, las cazadoras ligeras y las prendas deportivas combinadas con ropa más formal.
Después de varias temporadas donde predominaba la discreción, los accesorios vuelven a cobrar protagonismo.
Los bolsos estructurados, las gafas retro, los pañuelos estampados y las joyas grandes se convierten en piezas clave para completar cualquier estilismo.
También vuelven los cinturones anchos marcando la cintura sobre vestidos o blazers oversize. En cuanto al calzado, triunfan las bailarinas, las sandalias planas elegantes y los mocasines de estilo clásico.
Los bolsos de rafia continúan siendo uno de los grandes imprescindibles del verano, especialmente en looks de día y estilos más mediterráneos.
Más allá de las tendencias visuales, la sostenibilidad sigue ganando cada vez más peso dentro de la industria.
Muchas marcas están apostando por tejidos reciclados, fibras naturales y procesos de producción más responsables. El consumidor también busca comprar menos prendas, pero de mayor calidad y más fáciles de utilizar durante varias temporadas.
Por eso esta primavera-verano destaca tanto la ropa versátil, cómoda y atemporal. Las colecciones intentan alejarse de las modas demasiado rápidas para apostar por prendas más duraderas y fáciles de reutilizar.
La gran conclusión que deja esta temporada es que ya no existe una única forma de vestir. La moda actual apuesta por la libertad y la mezcla de estilos.
Conviven las prendas románticas con la inspiración deportiva, los looks minimalistas con estampados llamativos como los lunares, y la elegancia clásica con detalles urbanos o noventeros.
La prioridad es sentirse cómodo, vestir de manera natural y adaptar las tendencias a la personalidad de cada uno. Esa es precisamente la esencia de la primavera-verano 2026: una moda mucho más cercana, relajada y fácil de llevar.
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