La poesía persa y el simbolismo del cabello tejen un puente cultural en la Casa de la Palabra

La doctora Saeideh Ghasemi y Mohamed Hammu guiaron en la UNED de Melilla una conversación que transitó entre memoria personal, lenguaje poético y rituales compartidos por distintas culturas

La sala 10 de la UNED de Melilla se convirtió este lunes en un pequeño espacio de encuentro entre lenguas, imaginarios y tradiciones literarias. Dentro del ciclo La Casa de la Palabra XVII, el coordinador Mohamed Hammu y la doctora en literatura persa Saeideh Ghasemi protagonizaron una conversación que fue avanzando entre símbolos, relatos y referencias literarias, dibujando un recorrido que atravesó siglos de historia y diferentes culturas.

No fue una conferencia al uso. Desde el inicio, la intervención de Ghasemi fue conduciendo al público por una narración en la que la experiencia personal, el análisis literario y el lenguaje poético se entrelazaban con naturalidad. Su voz trajo consigo algo más que conocimiento académico: también una lengua, una musicalidad y un imaginario cultural profundamente vinculado a la tradición literaria persa y universal.

La conversación comenzó con una memoria íntima que situó el punto de partida del encuentro. Ghasemi recordó su primer día de escuela en Irán, cuando apenas tenía siete años. Aquella mañana tuvo que cubrir su cabello y vestir una ropa que la hacía indistinguible entre cientos de niñas reunidas en el patio del colegio. Al mirar a su alrededor, explicó, tuvo la sensación de perderse dentro de aquella multitud uniforme.

Esa imagen infantil, aparentemente sencilla, dejó en ella una reflexión temprana sobre la identidad y el espacio del individuo. Aquella experiencia, relató, supuso una doble reducción. Por un lado, física, marcada por la vestimenta y por la forma en que el cuerpo quedaba encorsetado. Por otro, simbólica, relacionada con la expresión. Cuando el espacio del individuo se reduce, señaló, también se limita su expresión, su palabra. Y es precisamente ahí donde comienzan a abrirse otras formas de lenguaje: el simbolismo, la metáfora y la literatura.

Esa búsqueda la llevó a interesarse por determinados rituales presentes en distintas culturas, entre ellos el gesto de cortarse el cabello como expresión de duelo, sacrificio o protesta. Un gesto que, recordó, volvió a adquirir una dimensión contemporánea durante las protestas recientes en Irán, cuando muchas mujeres comenzaron a cortarse el pelo en señal de luto y reivindicación. Aquella imagen, explicó, resonó en diferentes lugares del mundo y fue replicada como símbolo de solidaridad.

A partir de ese punto, la conversación se abrió hacia un recorrido que mezcló historia, literatura y antropología cultural. Uno de los primeros ejemplos apareció en Gilgamesh, considerada una de las obras literarias más antiguas de la humanidad. En este relato mesopotámico, el personaje de Enkidu se corta el cabello tras la muerte de su amigo, un gesto que refleja el dolor por la pérdida y que constituye uno de los primeros testimonios literarios del duelo humano y el miedo a la muerte.

El simbolismo del cabello, explicó Ghasemi, aparece después en distintas culturas y textos. En algunas regiones de Asia Menor formaba parte de rituales dedicados a divinidades. En la tragedia griega Electra, la protagonista corta su cabello en honor a su padre fallecido.

Ghasemi también mencionó durante la conversación representaciones artísticas que reflejan este simbolismo del cabello en el duelo. Como ejemplo, aludió a una escena conservada en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, donde aparece representado el gesto de besar o cortar el cabello y la barba como parte de un ritual funerario, una imagen que evidencia cómo este elemento simbólico ha estado presente en diferentes culturas y épocas.

Mohamed Hammu subrayó que estos elementos simbólicos se repiten en tradiciones culturales muy diferentes, como si formasen parte de una memoria compartida entre pueblos recogiendo ejemplos del Norte de África y del Rif como trance o sacrificio. Ghasemi señaló que el cabello ha sido asociado en muchas culturas con la belleza, la identidad o la seducción. Por ello, su sacrificio puede interpretarse como la renuncia a esos atributos o como la entrega simbólica de una parte de uno mismo.

En la literatura persa, este simbolismo aparece con frecuencia tanto en textos clásicos como en obras posteriores. En el Libro de los Reyes, una de las grandes epopeyas de la tradición literaria persa, los personajes recurren al corte de cabello como gesto de duelo. Con el paso de los siglos, los poetas transformaron ese gesto en imágenes literarias que ampliaron el imaginario simbólico.

Uno de los ejemplos mencionados durante la charla fue el del poeta Hafez de Shiraz, quien en uno de sus poemas habla de “cortar el cabello del laúd”. La imagen, profundamente poética, alude a romper las cuerdas del instrumento como señal de lamento ante la pérdida de la libertad. De esta forma, el simbolismo se desplaza hacia el lenguaje literario y se convierte en metáfora.

En la tradición poética persa, explicó la especialista, este tipo de imágenes se extiende incluso a los elementos de la naturaleza. Los poetas imaginan la noche cortándose el cabello cuando desaparecen las estrellas y llega el amanecer, o describen cómo el mar, el viento o los árboles (sauce llorón) participan simbólicamente en esos gestos de transformación.

Tras este recorrido por el simbolismo y la literatura, la sesión dio paso a uno de los momentos más evocadores de la tarde: la lectura de poesía en farsi. Varias composiciones de autoras iraníes de los siglos XIX y XX fueron recitadas primero en su lengua original y, posteriormente, traducidos al castellano. La musicalidad del idioma llenó la sala durante unos instantes, permitiendo al público percibir la cadencia y el ritmo del verso antes de escuchar su traducción al castellano.

Los poemas hablaban de libertad, de identidad y de la experiencia íntima de la existencia. A través del lenguaje poético, las autoras exploraban sentimientos, recuerdos y anhelos, construyendo imágenes que permitían asomarse a un universo literario donde la voz femenina encuentra espacio para expresarse.

El encuentro continuó después con un turno de preguntas que amplió la conversación hacia las experiencias. Fue entonces cuando se abordó el profundo vínculo del pueblo iraní con la poesía, una relación que trasciende el ámbito literario y forma parte de la vida cotidiana.

Según explicó Ghasemi, en Irán la poesía se aprende desde edades tempranas y se mantiene viva en las conversaciones diarias. Los versos se memorizan, se recitan en reuniones familiares o se utilizan para expresar ideas y emociones. Incluso en contextos cotidianos o juegos infantiles.

Durante celebraciones como el Nouruz, el año nuevo persa, existe la tradición de abrir un libro de poemas al azar y leer un verso en voz alta para interpretarlo colectivamente. Cada persona encuentra en esas palabras un significado distinto, convirtiendo el poema en una especie de representación y presagio.

Las tumbas de los grandes poetas persas son también espacios donde esta relación con la poesía se mantiene viva. Estos lugares funcionan como auténticos centros culturales al aire libre. Allí, las personas se reúnen para leer versos, recitarlos en voz alta o abrir el libro del poeta buscando en sus palabras una interpretación del presente.

En el intercambio final con el público surgieron también recuerdos y ejemplos de otras culturas que ampliaron la reflexión sobre los rituales de duelo. Se mencionaron experiencias vinculadas a la India, donde en determinadas tradiciones las mujeres se arrancan mechones de cabello tras la muerte del marido como expresión de dolor.

También aparecieron referencias cercanas, procedentes de la propia Melilla, donde tras el fallecimiento de una madre a menudo surge rápidamente la intención social de reemplazar esa figura dentro del ámbito familiar.

Estos ejemplos fueron sucediéndose en la conversación y dejaron una reflexión abierta sobre el lugar que la mujer ha ocupado históricamente en los rituales de duelo, así como sobre la forma en que diferentes sociedades responden de manera muy distinta ante la pérdida de la mujer.

La sesión concluyó así como un recorrido entre culturas, símbolos y literatura. Entre relatos personales, referencias históricas y versos recitados en farsi, la Casa de la Palabra volvió a convertirse en un espacio donde el lenguaje literario y el diálogo cultural permiten descubrir los elementos que conectan a distintas sociedades más allá de las fronteras.

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