La plaza Pedro de Segura ha vuelto a convertirse en un punto de encuentro entre la ciudadanía melillense y las Fuerzas Armadas con motivo del primer arriado de la Bandera Nacional celebrado en Melilla en 2026.
Un acto cargado de simbolismo que, más allá del protocolo militar, ha dejado imágenes de solemnidad, emoción y cercanía en uno de los espacios más representativos de la ciudad autónoma, a los pies del monumento a los Héroes de Taxdirt.
La ceremonia, organizada por la Comandancia General de Melilla, ha reunido a autoridades civiles y militares, así como a numerosos vecinos que no han querido perderse una cita que abre el calendario anual de actos castrenses.
Bajo un cielo que acompañó la tarde, la plaza fue tomando forma con la presencia de la fuerza participante y el sonido de la música militar, que marcó el ritmo de una tarde en la que el respeto y la memoria fueron los protagonistas.
El arriado de la Enseña Nacional se desarrolló con la solemnidad que caracteriza este tipo de actos, pero también con un carácter cercano.
Uno de los momentos más destacados ha llegado con la lectura del “Canto a la Bandera de España”, compuesto en 1906 por Sinesio Delgado, que fue recitado por los jóvenes Matías Platero y Jesús Martín.
Sus voces, firmes y serenas, captaron la atención del público y aportaron una dimensión especialmente emotiva al acto, simbolizando la transmisión de valores entre generaciones.
Una vez plegada la Bandera Nacional, el comandante general de Melilla, el general de división Luis Cortés Delgado, ha protagonizado otro de los instantes más significativos de la tarde al hacer entrega de la Enseña a Antonio Ramírez, presidente del Club Scorpio de la ciudad autónoma.
El gesto, enmarcado dentro de la línea de arriados destinada a estrechar la relación entre las Fuerzas Armadas y la sociedad civil, fue recibido con respeto y aplausos por los asistentes, subrayando el vínculo entre instituciones y ciudadanía.
Tras el arriado, el acto ha continuado con el homenaje a los caídos, un momento de recogimiento dedicado a los soldados de todos los tiempos que sirvieron en los ejércitos de España y que dieron su vida en cumplimiento del deber.
Las palabras pronunciadas durante este tramo han recordado a quienes lucharon con valor, sirvieron con lealtad y murieron con honor, evocando una memoria compartida que sigue muy presente en una ciudad con una profunda tradición militar como Melilla.
La participación del Regimiento de Ingenieros nº 8, junto a la Unidad de Música de la Comandancia General, ha aportado vistosidad y solemnidad a una ceremonia que ha concluido con el desfile de la fuerza ante las autoridades y el público congregado en la plaza.
Un cierre que ha permitido a muchos melillenses contemplar de cerca a los militares y compartir, aunque solo fuera por unos minutos, un acto que forma parte del patrimonio simbólico de la ciudad.
El primer arriado de la Bandera Nacional de 2026 ha dejado así una estampa de unidad, respeto y memoria en la plaza Pedro de Segura.
Un acto que, sin perder su carácter institucional, ha vuelto a demostrar la capacidad de estas ceremonias para conectar con la ciudadanía y recordar, de forma sencilla el significado de la Bandera y el sacrificio de quienes sirvieron bajo ella.
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