La Plaza de Toros de Melilla se ha transformado durante estas fechas navideñas en un espacio dedicado a la creatividad, la historia y el ocio familiar gracias a la exposición de dioramas del Concurso de Navidad de Playmobil. La iniciativa, abierta al público, está despertando un notable interés entre melillenses y visitantes, especialmente familias con niños, que están acudiendo de manera constante a lo largo del día para disfrutar de una propuesta diferente y educativa.
La exposición puede visitarse en horario de mañana, de 9.00 a 14.00 horas, y por la tarde, de 16.30 a 21.30 horas. Además, la organización ha previsto visitas guiadas cada 30 minutos, lo que permite a los asistentes conocer en profundidad el contenido de cada diorama, los detalles técnicos de su elaboración y el contexto histórico o narrativo que representan.
Desde la propia Plaza de Toros han destacado que, a pesar de las inclemencias meteorológicas registradas estos días, la afluencia está siendo elevada, con una presencia constante de familias que aprovechan las vacaciones escolares para acercar a los más pequeños a este tipo de actividades culturales.
Uno de los espacios que mayor interés suscita entre el público es el conjunto de dioramas dedicados al centenario histórico del Desembarco de Alhucemas, acontecimiento clave ocurrido el 8 de septiembre de 1925. Bajo el título general de La Fuerza Naval, el autor recrea con minuciosidad distintas escenas marítimas vinculadas a esta operación militar.
Entre las piezas expuestas se encuentran representaciones del cañonero Laya, la barcaza K N-1 destinada al transporte de tanques, así como las barcazas número 17, 21 y 22, utilizadas para el traslado de tropas. Todas las figuras que integran estos dioramas son muñecos Playmobil customizados por el propio autor, lo que aporta un alto nivel de realismo y singularidad a cada escena.
Los barcos han sido fabricados de manera artesanal, empleando materiales como poliestireno, impresión 3D, pintura acrílica, cuerda y cola. El resultado es una recreación detallada que combina rigor histórico y habilidad manual, permitiendo al visitante comprender mejor la complejidad logística y naval de uno de los episodios más relevantes de la historia contemporánea de España y del norte de África.
La exposición también reserva un espacio destacado para el diorama titulado Tarde de toros, obra del autor Julio Francisco González Jiménez. Esta escena traslada al espectador a una jornada taurina en la antigua plaza de toros de la Hípica, situada cronológicamente en la segunda década del siglo XX.
El diorama reproduce con fidelidad los elementos característicos de una corrida de toros de la época. En él se pueden observar figuras como los alguacilillos, los areneros o el tradicional “tiro de mulillas”, así como picadores, banderilleros y toreros, todos ellos integrados en una composición que cuida tanto el detalle humano como el arquitectónico.
Más allá del ruedo, la escena plasma el ambiente festivo que rodeaba estos acontecimientos, tanto dentro como fuera de la plaza. Destaca la presencia de la banda de música, elemento esencial en este tipo de celebraciones, así como la representación del público, donde se aprecian mantillas y la presencia militar, reflejo fiel del contexto social de la Melilla de aquel periodo histórico.
La fantasía y la literatura infantil también tienen su espacio en la muestra gracias al diorama dedicado al clásico cuento de Blancanieves y los siete enanitos, obra de Josefa María García Romero. Esta creación recrea las principales escenas del relato publicado en 1812 por los hermanos Grimm, permitiendo al visitante recorrer visualmente toda la historia.
En primer lugar, el diorama muestra a la Reina Malvada en sus aposentos del castillo, formulando la célebre pregunta a su espejo mágico: “Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino?”. A continuación, se representa al cazador en el bosque, encargado de acabar con la vida de Blancanieves, y más adelante, a la reina disfrazada de anciana entregándole la manzana envenenada.
La escena continúa con el regreso de los siete enanitos del trabajo, quienes encuentran a Blancanieves desvanecida y la trasladan al claro del bosque para velarla eternamente. El recorrido concluye con la aparición del príncipe, cuyo beso rompe el hechizo y devuelve la vida a la joven. Todo el conjunto destaca por su cuidada escenografía y por la claridad narrativa, que permite identificar cada momento del cuento con facilidad.
Uno de los dioramas que más simpatía despierta entre los visitantes es Leolandia, una creación firmada por Leo, un niño de tan solo 9 años. Amante de los juegos de construcción desde muy pequeño, el joven autor expone una parte de su colección personal, dando forma a un mundo propio lleno de color, imaginación y pequeños detalles.
Este diorama, el más alegre y dinámico de la exposición, presenta una ciudad en miniatura donde conviven lo urbano y lo rural en perfecta armonía. Entre sus múltiples escenas se pueden encontrar personajes tan singulares como un padre de estética punk paseando a su bebé, una calle animada con comercios locales y puestos ambulantes, o una tienda de mascotas gestionada por dos chicas con movilidad reducida.
También aparece una familia “camper” comprometida con el cuidado del medio ambiente, así como un ladrón en plena persecución, aportando dinamismo y sentido narrativo al conjunto. En total, Leolandia está compuesta por más de 3.000 piezas diminutas, ensambladas con especial delicadeza y paciencia, demostrando que la creatividad no entiende de edades.
En definitiva, la exposición de dioramas Playmobil en la Plaza de Toros se consolida así como una de las propuestas culturales y de ocio más atractivas de estas Navidades en Melilla. Su carácter intergeneracional permite que tanto niños como adultos disfruten de las escenas representadas, ya sea por su valor histórico, artístico o simplemente lúdico.
La organización ha subrayado la buena respuesta del público y el ambiente familiar que se respira en cada jornada, destacando que este tipo de iniciativas contribuyen a dinamizar la vida cultural de la ciudad y a poner en valor espacios emblemáticos como la Plaza de Toros.
Con una cuidada selección de dioramas, visitas guiadas periódicas y un horario amplio, la muestra se presenta como una oportunidad única para adentrarse en mundos en miniatura donde la historia, la tradición, la fantasía y la imaginación infantil se dan la mano.
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