La periodista Irene Flores junto al editor Rafael Montero en el homenaje
La periodista Irene Flores ha sido distinguida con el “Faro de Oro”, una de las máximas distinciones que concede El Faro de Melilla y que, según destacó el editor del diario, Rafael Montero, únicamente se entrega de manera excepcional a personas que han realizado una contribución significativa a la ciudad o al propio medio de comunicación.
Durante el acto de homenaje, Montero puso en valor la trayectoria profesional de Flores y subrayó especialmente su honestidad y su independencia como periodista. El editor recordó que el reconocimiento no se concede con frecuencia y señaló que el “Faro de Oro” está reservado a figuras que hayan dejado una huella importante en Melilla.
“Irene tiene muchas virtudes que no han sido suficientemente reconocidas”, afirmó Montero, quien incidió en que la periodista “siempre ha ido con la verdad por delante” y destacó que nunca ha engañado “ni al jefe, ni al político, ni al ciudadano”. Para el editor de El Faro, esa actitud representa uno de los valores más difíciles de encontrar dentro del periodismo actual.
Montero recordó que conoció a Irene Flores hace más de dos décadas, cuando todavía no trabajaban juntos profesionalmente, aunque ya seguía sus columnas de opinión. Mencionó especialmente “La Diana”, un espacio que publicaba de lunes a viernes y que, según explicó, tenía una gran capacidad para generar debate y crear opinión pública en la ciudad.
A lo largo de su intervención, el editor repasó parte de la trayectoria de la periodista, incluyendo su etapa en otros medios locales y posteriormente en El Faro de Melilla, donde desempeñó diferentes responsabilidades, desde colaboradora hasta directora de Información General.
También relató el momento en el que decidió incorporarla al periódico. Según explicó, Flores trabajaba entonces en la competencia y él consideraba que su firma debía formar parte de El Faro. Montero recordó una reunión mantenida en el Parador de Turismo en la que le ofreció incorporarse al diario manteniendo las mismas condiciones económicas que tenía como directora en otro medio, aunque únicamente para escribir una columna diaria.
“Era la mejor de Melilla y quería que estuviera en el mejor periódico de Melilla”, manifestó durante el homenaje.
El editor destacó además la valentía de Irene Flores a la hora de ejercer la profesión y aseguró que siempre expresó sus opiniones con libertad, incluso cuando eso suponía afrontar críticas o incomodidades por parte de responsables políticos o sectores de la sociedad melillense.
En su intervención, Irene Flores reconoció sentirse sorprendida y emocionada por el homenaje. La periodista confesó que el reconocimiento había conseguido “abrumarla” y recordó especialmente su etapa en El Faro de Melilla, que definió como uno de los periodos de madurez de su carrera profesional.
Flores explicó que durante esos años pudo expresar sus ideas con libertad y defendió la importancia de no traicionar nunca el pensamiento propio en el ejercicio periodístico. “Quizás no se puede decir todo lo que uno piensa, pero nunca hay que decir lo que uno no piensa”, afirmó.
La periodista también reflexionó sobre la esencia de la profesión y citó una frase del histórico director cubano Juan Ignacio Rivero, que define el periodismo “en lo externo como una profesión y en lo interno como un sacerdocio”. A partir de esa idea, reivindicó un periodismo ejercido con pasión, entrega y compromiso con la búsqueda de la verdad.
Durante su discurso, Irene Flores señaló que el periodismo no puede limitarse a cumplir funciones mecánicas y defendió la necesidad de mantener la calidad y la especialización frente a los cambios que atraviesa el sector y la irrupción de nuevas herramientas tecnológicas.
En este sentido, advirtió de que la inteligencia artificial puede servir de apoyo, pero insistió en que “el periodismo no es un trabajo para la inteligencia artificial”, sino una labor vinculada al criterio profesional y a la capacidad humana de interpretar y contextualizar la información.
Flores tuvo también palabras de reconocimiento para antiguos compañeros y para el equipo con el que compartió años de trabajo en El Faro, destacando la importancia del trabajo colectivo dentro de una redacción.
La homenajeada agradeció especialmente que, después de varios años apartada de la profesión, todavía se recordara su trayectoria. “Es un orgullo y un privilegio”, expresó durante un discurso marcado por la emoción.
El acto sirvió además para reivindicar el papel histórico de El Faro de Melilla dentro del panorama mediático local. Irene Flores elogió la apuesta realizada por el periódico para mantener un modelo de periodismo de calidad y felicitó al equipo actual por continuar siendo un referente informativo en la ciudad.
El “Faro de Oro” es una distinción que El Faro de Melilla concede únicamente en ocasiones excepcionales. Según explicó Rafael Montero, el anterior reconocimiento de este tipo en Melilla fue otorgado hace años al actual presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, cuando aún no había asumido ese cargo y dejó claro que no existe una periodicidad fija para su entrega, ya que depende del criterio de quienes dirigen el medio y del impacto de la persona homenajeada en la ciudad o en el ámbito periodístico.
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