El aborto ha vuelto a la actualidad española después de que el Gobierno del PSOE haya planteado su inclusión en la Constitución como un derecho fundamental de las mujeres. Y no solo eso. Además, se ha abierto un arduo debate acerca de si existe o no un síndrome post aborto, algo en lo que no existe un criterio único ni claro. Por todo eso, El Faro entrevista a Esperanza Puente Moreno, presidenta de la Asociación Voz Postaborto donde se dedican a dar a conocer las consecuencias del aborto, a concienciar a la sociedad y a crear comunidad.
-La experiencia personal vale oro. Usted ha hablado con muchas mujeres decididas a abortar dado que lleva veinte años en asociaciones que ayudan a mujeres con embarazos no deseados.
-Llevo veinte años atendiendo a mujeres con embarazo no deseado en crisis (en asociaciones como RedMadre o Provida), por ello hablo desde mi propia experiencia. Y es la experiencia la que me dice que, cuando tu informas a una mujer correctamente, puede cambiar su decisión. En la mayoría de los casos esa mujer sigue adelante con su embarazo. Especialmente la mujer cambia de idea si le ofreces ayuda, se siente escuchada y como consecuencia entiende que le importa a alguien.
-Usted sostiene que una mujer después de un aborto no es la misma, que algo se rompe dentro de ella...
Llevo veinte años ayudando, escuchando y acompañando en el dolor a hombres y mujeres que han sufrido abortos provocados. Es triste comprobar cómo muchos de ellos han experimentado el trauma quince años después. Hay mujeres que viven el trauma post aborto nada más abortar y otras lo viven años después. Eso no significa que en esos silenciosos años no haya sufrido las causas de un aborto sino que lo han sufrido de manera inconsciente. Una de las causas psicológicas que afectan a la mujer que ha abortado es que su vida tiene un antes y un después, cambia su conducta y su forma de relacionarse y puede acabar en el alcohol, la droga o la promiscuidad. Pero es verdad que vivimos en una sociedad tan deteriorada que, esta problemática no la achacamo a ese hecho en la vida de la mujer. Un aborto es transversal y muy importante, que deja síntomas físicos, psicológicos y emocionales. Cuando haya mujeres que se embaracen de lechugas esas no sufrirán pero a las mujeres que los hombres embarazan de hijos, pierden hijos y eso, antes o después, acaba volviéndose en nuestra contra y sufriendo problemas de salud mental. Estoy segura de que en las dos últimas décadas, en las consultas de psiquiatras y psicólogos las mujeres ya expresan y si no lo expresan ellas directamente, se les pregunta con normalidad si han abortado. Pero lo que está claro es que no interesa a la comunidad psiquiátrica relacionar los problemas mentales de la mujer con el aborto. Creo que el aborto en España es un problema de salud pública.
-La comunidad médica y científica no lo reconoce como síndrome...
-Desde los ámbitos estatales y organizaciones internacionales como la ONU, la OMS, y especialmente la Asociación Americana de Psiquiatría (que es quien determina la guía de enfermedades psiquiátricas), no quieren determinarlo como síndrome porque tendría que reconocer que se equivocaron, así como el daño que han hecho en estos sesenta años.
-El aborto es un negocio que mueve dinero. ¿No?
Así es. Después las armas y las drogas el aborto es un negocio que maneja mucho dinero, donde están implicadas industrias: anticoncepción cosméticas, farmacéuticas. Hay también un trasfondo ideológico importante, que es el de controlar la población mundial y una de las formas de controlar la población mundial es implementar el aborto en todas las naciones. Los mismos organismos internacionales no lo esconden, basta con mirar en las páginas de la ONU.
-Los organismos piensan en abstracto y su experiencia es en personas de carne y hueso, que lloran, sufren y sienten.
-A los organismos internacionales les da igual la mujer y sus problemas, se la abandona cuando se enfrenta a un embarazo inesperado porque se le sigue negando la información completa y veraz, y se le niega el saber todas las opciones para poder elegir. Si solamente te dan una opción no eliges nada.
-Pienso como usted, parece que un aborto sea como quitarte un grano...
-Si los que piensan que el aborto no es nada, yo me pregunto por qué no pasan al quirófano durante la intervención los familiares o la pareja que dejó embarazada a la mujer.
-La soledad es mala consejera. ¿La mujer que quiere abortar está sola o se siente sola?
-Cuando una mujer se encuentra ante un embarazo inesperado, la realidad con la que se enfrenta hoy día es la del rechazo y soledad. Rechazo hacia esa maternidad y la soledad porque nadie quiere acompañarla si ella quiere seguir adelante con el embarazo. Desde todos los ámbitos (amigos, laboral y sanitario) hay un rechazo brutal a ese nuevo embarazo, si es joven porque es joven y "se le parte la vida en dos" y, si es adulta, porque corre riesgos. La ley del 2010 deja todavía más abandonada a la mujer y ha conseguido crear (que ya venía dándose en los anteriores veinticinco años, la de 1985) toda una estructura social de violencia contra la mujer para que aborte. A partir del 2010 incluso las propias familias rechazan estos embarazos inesperados de sus hijas adolescentes.
-Las consecuencias de la soledad al practicar un aborto son tremendas y duras...
-En el proceso que vive una mujer en un centro de abortos o en el hospital donde le practiquen un aborto hay una parte que la mujer tiene que hacer en la más absoluta soledad la cual se le incrusta en el corazón. De ahí que, después del aborto, una mujer que haya pasado por ahí, tenga un cambio de conducta a la hora de relacionarse. Cuando, después de un aborto, la mujer expresa con lágrimas su amargura, se le dice que no se preocupe porque eso se acaba olvidando o se la somete a la carga de la culpa, diciéndole que, si decidió abortar, tiene que asumirlo porque lo hizo libremente.
Vivir todo esto antes, durante y después es una violencia pura y dura contra la mujer, su dignidad, su salud, y le va dejar huella para el resto de su vida. Cada vez hay más mujeres con problemas de salud mental por eso que le estoy comentando.
-Una sociedad cada vez más violenta...
-El tema del aborto se ha politizado mucho porque tiene intereses económicos y la forma de llegar a la sociedad es por intereses ideológicos. Una sociedad que acepta un acto físicamente violento en el inicio de la vida está abocada a sufrir cualquier tipo de violencia, que, como vemos, esta violencia va aumentando en la sociedad.
-Melilla, el lugar donde todos los médicos ginecólogos son objetores...
-En el caso de Melilla todos los ginecólogos han hecho objeción de conciencia. La objeción es un derecho constitucional pero es que además en una profesión donde está en juego la vida y la muerte no se puede violentar la conciencia de un profesional médico que estudió su carrera para curar y salvar vidas . Un objetor tiene la conciencia humana de que el valor de la vida está por encima de situaciones difíciles.
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