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La menopausia, una etapa de cambios que también se puede aprender a llevar

La escritora Inma Luna participa hoy, a las 19:00 horas, en el ciclo La Casa de las Palabras de la UNED para abordar la pérdida de fertilidad y los prejuicios sociales asociados al envejecimiento femenino

La menopausia sigue rodeada de dudas y tabúes, aunque cada vez se hable más de ella. Sofocos, problemas para dormir, cambios de humor o molestias durante las relaciones sexuales son algunos de los síntomas que pueden aparecer durante esta etapa. No todas las mujeres los experimentan de la misma manera ni con la misma intensidad. Por eso, conocer qué ocurre en el cuerpo y saber cómo aliviar sus efectos puede marcar la diferencia en el día a día.

Hablar de menopausia también significa dejar atrás la idea de que es una enfermedad o el final de una etapa en la que las mujeres todavía tienen mucho por vivir. Se trata de un proceso natural que llega acompañado de cambios físicos y emocionales. Y aunque en ocasiones puede resultar incómodo, existen formas de reducir las molestias y mejorar la calidad de vida.

La escritora y antropóloga Inma Luna abordará esta cuestión en Melilla hoy jueves 15 de octubre, a las 19:00 horas, en el Aula 10 de la UNED. La charla está dentro del ciclo La Casa de las Palabras con un encuentro dedicado a reflexionar sobre la menopausia, el envejecimiento y el papel de las mujeres a partir de cierta edad. La autora participará con la propuesta 'Que arda, tránsito femenino hacia otra fertilidad', en la que invita a cuestionar la visión social que relaciona la pérdida de fertilidad con una pérdida de valor.

En una entrevista publicada en El Salto, Luna reflexiona sobre la necesidad de hablar de esta etapa sin prejuicios y de romper con la idea de que las mujeres pierden relevancia a medida que envejecen. La menopausia no tiene por qué vivirse como una despedida. También puede ser un momento para revisar prioridades, descubrir nuevos intereses y construir una relación diferente con el propio cuerpo.

Más allá de esta mirada social, afrontar los síntomas es una de las principales preocupaciones de muchas mujeres. Los sofocos, los sudores nocturnos y las dificultades para dormir pueden alterar las rutinas y afectar al bienestar. Para aliviar estas molestias, mantener la habitación fresca, utilizar ropa ligera y establecer horarios regulares de descanso son algunas de las medidas que pueden ayudar.

La actividad física también desempeña un papel importante. Caminar, nadar, bailar o practicar yoga permite mantenerse activa, mejorar el estado de ánimo y cuidar la salud ósea, especialmente importante durante esta etapa. A ello se suma una alimentación equilibrada, con frutas, verduras y alimentos ricos en calcio, que contribuye a mantener el organismo en buenas condiciones.

También conviene prestar atención a los hábitos que pueden empeorar determinados síntomas. En algunas mujeres, el café, el alcohol o las comidas picantes pueden aumentar los sofocos. Observar cómo reacciona el cuerpo permite identificar posibles desencadenantes y adaptar las rutinas a las necesidades de cada persona.

Los cambios hormonales pueden influir, además, en el estado de ánimo. La irritabilidad, la ansiedad o la sensación de cansancio pueden aparecer durante la transición hacia la menopausia, aunque no afectan a todas las mujeres por igual. Reservar tiempo para descansar, practicar actividades relajantes y compartir las preocupaciones con personas de confianza puede ayudar a afrontar este periodo. Hablar de lo que ocurre, sin vergüenza ni miedo a ser juzgada, también permite sentirse acompañada.

Sin embargo, los hábitos saludables no siempre son suficientes. Cuando los sofocos son intensos, el insomnio se prolonga o la sequedad vaginal provoca molestias, es importante consultar con un profesional sanitario. Existen tratamientos hormonales y no hormonales que pueden aliviar los síntomas, pero la elección depende de las necesidades, los antecedentes médicos y los posibles riesgos de cada mujer. Por eso, conviene valorar las opciones con un especialista y evitar recurrir a suplementos o productos naturales sin asesoramiento.

La reflexión que propone Inma Luna en Melilla va más allá de los cambios físicos. Con su obra 'Que arda', publicada en 2026, la escritora combina poesía, ensayo y fotografía para explorar la experiencia femenina, el envejecimiento y las ideas que todavía condicionan la manera de entender esta etapa. Su propuesta cuestiona la presión social por mantenerse joven y reivindica otras formas de crear, compartir experiencias y dejar huella.

La menopausia tiene una dimensión física, pero también social y emocional. Conocer sus efectos, pedir ayuda cuando sea necesario y hablar de ellos con naturalidad son pasos fundamentales para vivirla mejor. No se trata de negar las dificultades ni de fingir que los cambios no afectan, sino de entenderlos y contar con herramientas para afrontarlos sin que definan todo lo que viene después.

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