Don Felipe VI en el interior del aula de Primaria. -CAM-
Antes de las 15:30, la zona de acceso al CEIP Pintor Eduardo Morillas ya comenzaba a ambientarse. Las vallas dispuestas a lo largo de la calle de la Juventud delimitaban el espacio desde el que vecinos, vecinas y familiares aguardaban la llegada de Sus Majestades los Reyes. La expectación iba creciendo a medida que se acercaba el momento de una visita histórica para el colegio y para todo el barrio.
Los más pequeños llegaban acompañados de sus familiares y accedían al recinto escolar a través de la entrada principal del edificio de Primaria. A las 15:30, con la apertura de las puertas, comenzó la entrada progresiva del alumnado. Mientras los niños y las niñas se dirigían al interior del centro, sus familiares se despedían de ellos con besos, abrazos y muestras de cariño antes de abandonar la zona, siguiendo las indicaciones para facilitar el acceso y despejar la calle antes de la llegada de los monarcas.
La carretera quedó despejada ante la llegada de Sus Majestades, el tráfico permanecía interrumpido para la ocasión. Frente al colegio, al otro lado de la calle de la Juventud y en el cruce con la bajada hacia Alfonso XIII se congregaban vecinos de distintas edades, desde los más pequeños hasta personas mayores que esperaban con ilusión el momento de la llegada de don Felipe y doña Letizia. Muchos portaban banderas incluso algún que otro pequeño altavoz con melodías reconocidas.
De vez en cuando, el clamor popular se hacía escuchar con cánticos de bienvenida que reflejaban el entusiasmo de quienes se habían acercado para presenciar un momento histórico. Muchos eras familiares de los pequeños que habían dejado en el interior del colegio pero, otros simplemente eran vecinos y vecinas que querían integrarse en esta celebración.
Alrededor de las 16:15, el coche oficial de Sus Majestades hizo su parada frente a la plaza más cercana al recinto escolar. A su llegada aguardaban el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, y la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, para recibir a los Reyes. Nada más llegar, don Felipe y doña Letizia se acercaron a los vecinos y vecinas congregados en las inmediaciones, dando comienzo a un recorrido marcado por la cercanía y el contacto directo con el público.
Los Reyes avanzaron poco a poco por la calle, deteniéndose a cada paso para saludar, escuchar e incluso conversar con quienes aguardaban tras las vallas. Cada encuentro estuvo marcado por la cordialidad de ambos monarcas. La reina Letizia avanzaba en primer lugar y protagonizó numerosos gestos de complicidad con los melillenses. Hubo manos estrechadas, fotografías, felicitaciones de cumpleaños y momentos especialmente entrañables con los bebés, a los que llegó a sostener en brazos mientras conversaba con sus madres.
El recorrido por la zona acordonada permitió a Sus Majestades compartir unos minutos con las personas que se habían acercado para recibirlos antes de dirigirse al interior del colegio. A las puertas del centro, la directora provincial de Educación y Formación Profesional, Elena Fernández Treviño, acompañaba al equipo directivo, encabezado por el director del colegio, Jorge García.
Tras completar el recorrido exterior, el Rey participó en el saludo oficial y en la fotografía de familia. A continuación, la comitiva accedió al edificio para visitar un aula de Infantil y otra de Primaria, en un itinerario que acercó a los monarcas a la actividad cotidiana del centro y a su comunidad educativa, permitiendo la conversación directa con el alumnado. Sentados en las sillas de los pequeños se diluyeron con sus actividades.
Mientras tanto, el patio del colegio vivía su propia jornada de expectación. Tras la verja que separa el CEIP Pintor Eduardo Morillas del vecino CEIP Anselmo Pardo, docentes de este último centro se habían congregado para respaldar la visita de Sus Majestades al colegio colindante. Junto a ellos podía leerse una pancarta con el mensaje: "¡Bienvenidos, Sus Majestades!".
En el interior del recinto del Eduardo Morillas, el alumnado de Primaria iba tomando asiento en el suelo del patio, a la espera de la llegada de los Reyes. Poco después aparecieron los niños y las niñas del aula TEA y de Infantil, que se fueron incorporando al espacio entre los grupos de mayor edad. El último grupo de Infantil llegó acompañado por Sus Majestades y por el director del centro, mientras avanzaban hacia el resto del alumnado.
La reacción de los escolares no tardó en hacerse evidente. Muchos se pusieron de pie, saltaron y gritaron de alegría al ver llegar a los Reyes. Don Felipe y doña Letizia se mezclaron entre los niños y las niñas con naturalidad, compartiendo saludos y sonrisas en medio de una celebración que fue ganando intensidad por momentos. Algunos pequeños permanecieron sentados, atentos a lo que ocurría a su alrededor, pero la emoción se había apoderado de todo el patio.
Durante unos minutos, el ambiente pareció transformarse. La espera dio paso a la celebración, y la expectación acumulada durante toda la tarde se convirtió en entusiasmo compartido. Para el alumnado, sus familias y el conjunto de la comunidad educativa, la visita de Sus Majestades al CEIP Pintor Eduardo Morillas se convirtió así en una experiencia difícil de olvidar, una jornada en la que la cercanía de los monarcas y la ilusión de los más pequeños fueron las grandes protagonistas.
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