La huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre no parte con buenas perspectivas de seguimiento en Melilla. Así lo reconoce Francis Aguilera, coordinador de Comisiones Obreras (CCOO) en la ciudad, que admite que las expectativas actuales no son demasiado buenas. Aun así, el sindicato no tira la toalla y quiere aprovechar los días que quedan para animar a los trabajadores a sumarse a la movilización.
Aguilera reconoce que Melilla no es una ciudad especialmente activa cuando se trata de convocatorias sindicales. Asegura que muchos trabajadores no se sienten identificados con los sindicatos. Una situación que, según explica, ya han podido comprobar en otras movilizaciones organizadas anteriormente.
"En Melilla no hay una masa. O sea, hay muchísimos trabajadores, pero realmente no se identifican mucho con los sindicatos", señala. Por eso, uno de los principales objetivos de CCOO es conseguir que la convocatoria no se quede únicamente en una reivindicación de las organizaciones sindicales, sino que los propios empleados la sientan como suya.
El motivo de la protesta, sostiene, afecta directamente a buena parte de la población trabajadora. Entre las principales reivindicaciones está la necesidad de que los salarios estén en consonancia con el precio de la vivienda. Una cuestión especialmente sensible en una ciudad donde el coste de los alquileres supone un esfuerzo importante para muchas familias.
"Yo creo que todos los trabajadores que trabajan por cuenta ajena saben lo que significa pagar un alquiler todos los meses", apunta Aguilera.
Con este argumento, CCOO pretende acercar la convocatoria a quienes no suelen participar en las movilizaciones sindicales. El coordinador considera que el problema de la vivienda y la capacidad de los sueldos para hacer frente a los gastos cotidianos son motivos suficientes para que los trabajadores se impliquen.
Pero el camino no será sencillo. El propio Aguilera admite que la respuesta social en Melilla suele ser limitada y que conseguir una participación importante es uno de los principales retos de cara al 11 de noviembre.
Para intentar cambiar esta situación, el sindicato ya ha puesto en marcha distintas acciones de difusión. Las redes sociales se han convertido en una de las herramientas para trasladar el mensaje y explicar los motivos de la huelga. La intención es llegar al mayor número posible de empleados y hacerles ver que las reivindicaciones también tienen que ver con su situación diaria.
"Nosotros vamos a hacer todo lo posible", asegura. La organización quiere mantener la campaña durante los próximos días y tratar de convencer a quienes todavía no tienen decidido si secundarán el paro.
Aguilera no oculta que el punto de partida es complicado. "Las expectativas, la verdad, hablando así en plata, no son ahora mismo muy buenas, pero queremos revertirlas", reconoce.
Ese es precisamente el objetivo de CCOO hasta la fecha de la convocatoria. Cambiar la percepción inicial y conseguir que la huelga general tenga más respaldo del que, por ahora, prevé el sindicato. El 11 de noviembre será el momento de comprobar hasta dónde llega esa capacidad de movilización en Melilla.
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