En días como La Africana, la afluencia de gente es constante.
Melilla está viviendo un mes de abril con mucho ambiente en la calle. La coincidencia de La Africana, la reciente Semana Santa y la llegada de cruceros está haciendo que bares y restaurantes noten más movimiento de lo habitual, sobre todo en zonas como la Plaza de las Cuatro Culturas y el centro.
Los hosteleros lo están viviendo con ganas. Son días en los que hay más clientes, más ritmo y más trabajo, algo que siempre se agradece en el sector. Aunque cada evento tiene sus particularidades, en general la sensación es positiva y muchos negocios coinciden en que se trata de una de esas épocas que ayudan a levantar el mes.
Uno de los momentos más esperados es La Africana, una prueba que cada año mueve a muchísima gente. La ciudad se llena de participantes, acompañantes y curiosos, y eso se traduce en más personas paseando, consumiendo y disfrutando del ambiente.
En la Plaza de las Cuatro Culturas, donde se concentra buena parte de ese movimiento, los locales lo notan especialmente. Desde el Navona explican que durante esos días hay más trabajo del habitual, aunque también tienen que reorganizar su espacio por el montaje de la prueba.
En su caso, comentan que la instalación de infraestructuras vinculadas a la carrera les obliga a retirar parte de las mesas y sillas de la terraza, lo que reduce su capacidad. Aun así, entienden que es parte de lo que implica acoger un evento de estas características y destacan que, pese a todo, el ambiente que se genera compensa en gran medida.
Locales como La Flaca también están viviendo estos días con intensidad. Al estar en una zona tan céntrica, notan directamente el aumento de personas que pasan por allí a lo largo del día.
Desde el restaurante explican que estos días suponen más trabajo del habitual, lo que les ha llevado a prepararse con tiempo. Han tenido que aumentar los pedidos de productos y reforzar el equipo con más personal para poder atender correctamente a todos los clientes.
La sensación que transmiten es de ilusión y responsabilidad a partes iguales. Saben que son jornadas importantes y que el servicio tiene que estar a la altura, sobre todo cuando hay visitantes que no conocen la ciudad y que se llevan una primera impresión a través de la hostelería.
Antes de La Africana, la Semana Santa ya dejó un balance positivo en el sector. Aunque muchos melillenses aprovecharon esos días para salir fuera, la llegada de visitantes mantuvo la actividad en los bares y restaurantes.
En La Flaca explican que el movimiento fue constante y que, en general, hubo buen ambiente durante toda la semana. Además, destacan que muchos de los visitantes se marcharon con una imagen muy positiva de la ciudad, tanto por el trato recibido como por el ambiente que se encontraron.
Este tipo de periodos ayudan a los negocios a tener continuidad en el trabajo y a no depender únicamente de fines de semana o momentos puntuales.
Más allá de la Plaza de las Cuatro Culturas, el centro de la ciudad también está notando este aumento de actividad. En locales como La Selecta, cualquier incremento de personas en la calle se traduce en más clientes.
Desde este establecimiento recuerdan que la Semana Santa fue especialmente buena, con días de mucho movimiento y con un ritmo de trabajo que no es habitual durante todo el año. De hecho, consideran que ojalá ese nivel se mantuviera más tiempo.
Ahora, con la llegada de nuevos eventos y turistas, confían en que esa dinámica continúe, al menos durante parte del mes.
Otro de los momentos que tienen marcados en el calendario es la llegada del crucero prevista para el día 22. Este tipo de visitas suele concentrar a muchos turistas en pocas horas, lo que genera bastante actividad en el centro.
Desde el Navona ven este día con optimismo y esperan que los visitantes disfruten de la ciudad y de su oferta gastronómica. Consideran importante que quienes bajen del barco se lleven una buena impresión, ya que eso también influye en la imagen que se proyecta de Melilla.
En La Flaca también están pendientes de esa jornada. Señalan que se trata de una de las primeras llegadas importantes de cruceristas y que hay cierta expectación por ver cómo responde tanto el sector como los propios visitantes.
La llegada de turistas, especialmente internacionales, hace que algunos negocios se preparen de forma más específica. En La Flaca explican que cuentan con personal que puede atender en varios idiomas y que disponen de cartas traducidas para facilitar la comunicación.
Este tipo de detalles ayudan a que los visitantes se sientan más cómodos y puedan disfrutar mejor de la experiencia. No se trata solo de servir comida o bebida, sino de ofrecer una atención que esté a la altura de lo que esperan quienes llegan de fuera.
Los hosteleros son conscientes de que cada cliente cuenta y de que una buena experiencia puede hacer que recomienden la ciudad o incluso que vuelvan en el futuro.
No todos los locales afrontan estos días de la misma forma. En La Selecta, por ejemplo, optan por mantener su dinámica habitual y adaptarse sobre la marcha a lo que vaya surgiendo.
Explican que no han cambiado ni el horario ni la carta, y que prefieren trabajar como siempre, respondiendo a lo que los clientes van pidiendo en cada momento. Es una forma de funcionar más flexible, que les permite mantener su estilo sin hacer grandes cambios.
Para ellos, lo importante es que haya gente y que el ambiente acompañe, ya que eso es lo que al final genera trabajo.
En conjunto, abril está siendo un mes con bastante vida en Melilla. La mezcla de eventos, turismo y buen tiempo está llenando las calles y eso se nota en las terrazas y en el interior de los locales.
Los bares y restaurantes están trabajando a buen ritmo, con días más intensos de lo habitual y con la sensación de que la ciudad está más activa. Para muchos negocios, estos momentos son fundamentales para equilibrar el año.
La Africana, la Semana Santa y la llegada de cruceros están marcando un calendario que mantiene a la hostelería en marcha, con la vista puesta en seguir aprovechando cada jornada de movimiento.
Más allá de las cifras o del volumen de trabajo, lo que más destacan los hosteleros es el ambiente que se respira en la ciudad. Calles con más gente, terrazas llenas y un ritmo distinto al habitual.
Ese ambiente se traslada directamente a los negocios, que ven cómo sus mesas se ocupan con mayor facilidad y cómo hay más rotación de clientes a lo largo del día.
En definitiva, Melilla está viviendo unos días en los que la actividad en la calle se convierte en el mejor aliado de la hostelería, que responde con trabajo, adaptación y ganas de que todo siga así el mayor tiempo posible.
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