La Guardia Civil de Melilla rinde homenaje a sus víctimas del terrorismo

Hay cuatro melillenses víctimas de ETA: Juan A. Díaz Román, Juan Joya Lago, Antonio Molina y Juan Manuel Piñuel Villalón

La Comandancia de la Guardia Civil en Melilla celebró este lunes un acto solemne y emotivo en homenaje a los hombres y mujeres del Cuerpo asesinados por el terrorismo, especialmente por la banda terrorista ETA. La ceremonia tuvo lugar el 14 de julio, fecha que cada año se conmemora como jornada nacional de memoria al coincidir con el atentado más letal sufrido por la Guardia Civil: el ataque con coche bomba perpetrado en 1986 en la Plaza de la República Dominicana de Madrid, en el que fueron asesinados doce jóvenes agentes.

El acto tuvo lugar en la sede de la Comandancia de Melilla y contó con la presencia de autoridades civiles y militares, entre ellos el presidente de la Ciudad Autónoma, el general de brigada segundo jefe de la Comandancia General Militar y la secretaria general de la Delegación del Gobierno. También asistieron familiares de víctimas melillenses del terrorismo, en un encuentro marcado por la emoción, el respeto y la reivindicación de la memoria.

Cada 14 de julio se recuerda el atentado perpetrado por ETA en la capital española en 1986. Aquella mañana, a las 7:45 horas, un coche bomba cargado con unos 35 kilos de amonal fue detonado al paso de un microbús que trasladaba a guardias civiles, la mayoría jóvenes alumnos de la Academia de Úbeda, que se dirigían a su centro de formación. La explosión mató a doce agentes e hirió a más de 60 personas, muchas de ellas civiles. Fue el ataque más mortífero cometido por ETA contra la Guardia Civil en toda su historia, y uno de los más cruentos del terrorismo en España. El atentado causó una conmoción social sin precedentes y marcó un antes y un después en la lucha antiterrorista.

El comando responsable fue el "comando Madrid" de ETA, que había llevado a cabo otros atentados en la capital. La acción fue reivindicada por la banda pocos días después, en los términos habituales de considerar a los miembros del Cuerpo como "objetivos militares". Sin embargo, la brutalidad del ataque, dirigido contra jóvenes sin experiencia que apenas comenzaban su carrera en la Guardia Civil, provocó una ola de indignación en toda España. Numerosas manifestaciones se sucedieron en los días posteriores y la sociedad comenzó a exigir con mayor contundencia una respuesta firme contra la violencia.

Homenaje en Melilla

En Melilla, el homenaje se inició con la colocación de una corona de laurel por parte de madres de guardias civiles melillenses víctimas del terrorismo. El gesto, cargado de simbolismo, representó el dolor compartido por quienes perdieron a sus hijos y el compromiso institucional por mantener viva la memoria. A continuación, la ceremonia continuó en el salón de actos de la Comandancia, donde se proyectaron varios vídeos conmemorativos.

El primero de ellos estuvo dedicado a los cuatro guardias civiles melillenses que fueron asesinados en distintos atentados: Juan A. Díaz Román, asesinado el 30 de abril de 1979 en Oñate (Guipúzcoa); Juan Joya Lago, asesinado el 12 de diciembre de 1982 en Tolosa (Guipúzcoa); Antonio Molina Martín, asesinado el 17 de diciembre de 2002 en Collado Villalba (Madrid); y Juan Manuel Piñuel Villalón, asesinado el 14 de mayo de 2008 en Álava. Sus rostros y nombres fueron recordados ante los presentes, con imágenes que evocaron su servicio y su entrega.

El segundo vídeo mostró la imagen de cada una de las 243 víctimas del terrorismo pertenecientes a la Guardia Civil, asesinadas en atentados a lo largo de la historia del Cuerpo. Fue un ejercicio de memoria colectiva destinado a impedir que el olvido borre los nombres de quienes dieron su vida en cumplimiento del deber. La última proyección fue un testimonio audiovisual del cabo Antonio Guerra Fernández, herido en el atentado de ETA contra la casa cuartel de Algorta, en Getxo, el 17 de abril de 1982. Su relato, producido por el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria, busca sensibilizar a las nuevas generaciones sobre el impacto humano del terrorismo y el sufrimiento que dejó a su paso.

En todos los acuartelamientos del país, la bandera nacional ondeó a media asta durante toda la jornada como señal de luto y respeto. La Guardia Civil remarcó que estos actos de memoria no solo rinden tributo a los caídos, sino que también reafirman su compromiso con la defensa de los valores democráticos y la seguridad de todos los ciudadanos.

El acto celebrado en Melilla forma parte de los homenajes que se desarrollan simultáneamente en toda España cada 14 de julio. Lejos de ser una ceremonia rutinaria, la jornada pretende recordar el precio que ha pagado la Guardia Civil en la lucha contra el terrorismo y honrar a quienes hicieron el máximo sacrificio. La memoria de sus víctimas forma parte del legado del Cuerpo y, como cada año, es recordada con respeto, dignidad y el firme compromiso de no olvidar.

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