Repostar vuelve a ser un poco más caro en Melilla. La gasolina sin plomo 95 y el diésel llevan semanas dando motivos para mirar el precio del surtidor antes de llenar el depósito. Y aunque todavía no han alcanzado los máximos históricos de 2022, cada subida los acerca un poco más a aquellas cifras.
El conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, que estalló el pasado 28 de febrero, provocó una subida de los precios de la gasolina. Los ataques, en un contexto marcado por las importantes reservas de petróleo de Irán y su posición estratégica en el estrecho de Ormuz, también tuvieron consecuencias para la economía mundial.
La gasolina de 95 octanos a día 19 de octubre de 2026 cuesta 1,60 euros por litro en Melilla, mientras que el diésel se sitúa en 1,61 euros. En febrero, los precios medios mensuales rondaban los 1,16 euros para la gasolina y los 1,09 euros para el gasóleo. La diferencia se nota. En apenas unos meses, el litro de gasolina se ha encarecido 43,6 céntimos y el diésel, 52,6.
Aunque España no importa petróleo directamente de Irán, tampoco ha sido ajena a las consecuencias de la crisis. El acuerdo de paz alcanzado en junio entre ambos países cambió la tendencia y la bajada del barril de Brent se trasladó a las gasolineras españolas, donde los precios de los carburantes descendieron. Sin embargo, los ataques intermitentes que continúan produciéndose por ambas partes han vuelto a generar inestabilidad, con constantes subidas y bajadas en el precio del combustible.
Para quien llena un depósito de 50 litros, eso supone pagar unos 21,80 euros más por la gasolina y 26,30 euros adicionales por el diésel respecto a aquellos precios medios de febrero. Una cantidad que puede pesar en el bolsillo de quienes necesitan el coche para ir a trabajar, llevar a los niños al colegio o desplazarse a diario por la ciudad.
Pero hay otro dato que llama la atención. Mientras los precios comienzan a bajar en el conjunto nacional, en Melilla la tendencia ha sido distinta durante la última semana analizada. La gasolina de 95 octanos subió 0,9 céntimos por litro entre el 12 y el 18 de octubre, mientras que la media española descendió 1,6 céntimos. El diésel también se encareció en la ciudad autónoma.
La diferencia también está en las medidas fiscales. En la Península, el Gobierno ha aplicado una rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos que supone un descuento de 20 céntimos por litro de diésel y cinco céntimos en la gasolina. Sin embargo, esta bonificación no se aplica en Melilla, que cuenta con un régimen tributario propio.
A pesar de estas subidas, llenar el depósito sigue siendo más económico en Melilla que en el conjunto de España. La gasolina sin plomo 95 cuesta una media de 1,77 euros por litro a nivel nacional, frente a los 1,60 euros de la ciudad autónoma. Son 16,8 céntimos menos por litro. Aun así hay gasolineras en la península que llegan a los 2,16 euros.
En el diésel, la diferencia es todavía mayor. El precio medio nacional ronda los 1,88 euros por litro, mientras que en Melilla se sitúa en 1,61 euros. La distancia alcanza los 27,2 céntimos.
Para saber hasta dónde pueden llegar los carburantes, hay que mirar cuatro años atrás. En junio de 2022, la guerra de Ucrania y la crisis energética llevaron los precios a niveles extraordinarios.
Según la serie histórica de MiCarburante para Melilla, la gasolina sin plomo 95 alcanzó un máximo de 1,70 euros por litro el 17 de junio de 2022. El diésel convencional llegó a 1,70 euros el 21 de junio de ese mismo año.
Con los precios actuales, la gasolina se encuentra a 10,5 céntimos de aquel máximo y el diésel, a 8,9 céntimos. Todavía hay margen, por tanto, antes de llegar a los récords registrados entonces, aunque la evolución de las últimas semanas mantiene la atención puesta en los surtidores.
Los datos disponibles de la CNMC permiten consultar los precios medios de los carburantes en Melilla desde 2016, año a partir del cual comienza la serie histórica publicada por el organismo.
El precio medio mensual más bajo registrado en Melilla fue en mayo de 2020, cuando la gasolina 95 se situó en 0,74 euros por litro y el diésel en 0,67 euros por litro, según el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Fue durante los meses del confinamiento por la pandemia, cuando la caída de los desplazamientos redujo la demanda de carburantes. Las cifras actuales quedan muy lejos de aquellos mínimos.
¿Qué está pasando para que llenar el depósito vuelva a costar tanto? La respuesta no está únicamente en las gasolineras. El precio final depende de la cotización internacional del petróleo, del coste de refinarlo, del transporte, de la distribución y de los impuestos.
La incertidumbre geopolítica en Oriente Próximo añade presión al mercado. Los riesgos para las rutas marítimas y los posibles problemas de suministro pueden encarecer el crudo y los combustibles refinados. Cuando aumenta el coste de estos productos, las estaciones de servicio pueden terminar trasladando parte de esa subida al consumidor.
De momento, los conductores de la ciudad autónoma siguen pagando menos que la media española. La preocupación está en la tendencia. La gasolina 95 y el diésel se han encarecido de forma notable desde febrero y vuelven a acercarse a las cifras de 2022. La gran incógnita es si las próximas semanas darán un respiro o si el precio de llenar el depósito seguirá escalando.
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