La reducción de viajeros (-21,6 por ciento) y de vehículos (-24 por ciento) durante las primeras tres semanas de la Operación Paso del Estrecho (OPE), según datos de Protección Civil, se está notando en la frontera de Melilla según coinciden casi todas las personas consultadas este domingo por El Faro.
Un agente de Movilidad confirma que está habiendo “muchísimo menos tráfico” que otros años y que este es “más fluido” porque “han metido más policías marroquíes y va más rápida la cola”.
Residentes melillenses le han comentado que, desde que empiezan a hacer cola hasta que entran, están tardando una hora aproximadamente, cuando el año pasado podían ser cinco o seis horas de espera. De modo que, con las precauciones que conviene tomar por lo que pueda pasar durante las próximas semanas, sí se está percibiendo la reducción de viajeros de la OPE.
Así lo ve también Mourad, quien calcula en un 50 por ciento menos el número de coches de la OPE. Él llevaba 15 minutos de espera y confiaba en estar en Marruecos en una hora, contando incluso con las retenciones de la Gendarmería marroquí.
Benjamin El Kaddour, quien también ha notado “muchísima menos cola”, introduce una nueva variable: la competencia ejercida por Marruecos, concretamente desde el puerto de Nador, al que están llegando más barcos con personas que prefieren tomar esa ruta precisamente para evitarse las horas de espera y los registros en el puesto marroquí, incluso aunque el billete les salga un poco más caro.
Una familia procedente de Cataluña iba a Fez con la OPE. Ellos sí han notado menos cola en la frontera de Beni Enzar. Había pasado tan sólo una hora y ya estaban cerca del puesto fronterizo español cuando en otras ocasiones el tiempo de espera era del doble.
La misma sensación -de tráfico más fluido y menos tiempo de espera- es la que percibía Fouad Mohamed, quien asegura que los melillenses están pasando mucho más rápido que otros años debido a la menor cantidad de vehículos procedentes de la OPE.
“Más o menos, la mitad de tiempo que el año pasado, que fue un caos. Este año se ve que están haciendo las cosas mejor”, explica, antes de añadir que es verdad que en la parte marroquí de la frontera la espera es mayor, porque bajan a todas las personas que haya en el vehículo y lo registran “estrictamente” para evitar que se pase mercancía prohibida. Fouad afirma que ni siquiera pueden pasar nada de electrónica y que la Policía marroquí puede incluso pedir al viajero que justifique que el artículo en cuestión es suyo y que no es nuevo. Lo que intentan, claro, es que todo lo que estas personas tengan que comprar lo hagan en Marruecos.
Una chica que prefiere no decir su nombre iba en el coche con su madre y su hermano y apunta que no se puede quejar si compara la espera con la que se producía otros veranos con los vehículos de la OPE. Para ella, la clave no es tanto la reducción de coches de fuera, sino del número de ciudadanos de Melilla que están saliendo a Marruecos. Aunque depende del momento, este año ha estado tardando entre dos y 3,5 horas. Nada, eso sí, comparado con las nueve horas que tardaba el verano de 2024. “Era demasiado”, apunta con la alegría de quien no tendrá que esperar tanto tiempo en esta ocasión.
También los motoristas parece que han salido ganando. Aunque Monir El Mohamadian no se había movido en 15 minutos, desde que había llegado, admite sin ambages que se nota mucho respecto al año pasado. En su caso, con las motos que había delante de la suya, calculaba que iba a tardar una hora y 20 minutos, cuando en veranos anteriores podría llegar a tardar hasta tres.
Sentados a una mesa en la carpa dispuesta por la Ciudad Autónoma para refugiarse del calor estaban Mohamed El Ghazi, de Alhucemas, y Patricia González, de Santander. Ahora ambos viven en la capital cántabra. A las tres de la tarde llevaban una hora esperando para poder entrar y dirigirse a la ciudad natal de él. Mohamed cuenta que, por lo menos, allí “corre un poco de viento”.
Hace dos años ya realizaron la OPE por Melilla y, en su caso, aseguran que la otra vez pasaron más rápido, mientras que en esta ocasión el ritmo estaba siendo de unos 15 coches por hora y que les habían avisado de que la espera se alargaría hasta las dos horas.
Mohamed, como tantos otros, estaba expectante por saber el tiempo que tardarían en pasar la parte marroquí de la frontera -donde la Gendarmería suele vaciar las pertenencias que hay en el coche para evitar meter comida o productos nuevos-, mucho más lenta que la española, donde tan sólo hay que enseñar el pasaporte.
Y, como dicen que siempre hay una primera vez para todo, también había este domingo uno de esos casos, personificado en un chico que estaba esperando de pie junto a la carpa. Este marroquí, procedente de Sucina (Murcia), donde lleva 36 años viviendo, había llegado en el barco de Motril hacía una hora y media y se dirigía a Taurit y a Oujda, donde permanecerá unas tres semanas.
Hasta hoy, él siempre había cogido el avión desde el aeropuerto de Corvera a Oujda, porque es “más fácil y rápido” y se evita las colas, pero este año unos compañeros lo convencieron para venir con ellos.
Mientras tanto, el paso peatonal por la frontera estaba despejado. Caminando, confirma el agente de Movilidad, sólo hay algo de retención algunos días, fundamentalmente los viernes y los sábados, pero no el resto.
La espera, en estos casos y contando también con la mayor lentitud de Marruecos para gestionar el tránsito, suele ser de entre media y una hora para salir por la mañana, mientras que por la tarde lo normal es entrar directamente, sin apenas espera.
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