La familia Vega está teniendo un mes de agosto muy especial. Una decena de miembros de las diferentes generaciones que componen esta entrañable familia barcelonesa, aunque con fuertes raíces melillenses, se desplazaron hasta nuestra ciudad hace varias semanas por un motivo de peso: Celebrar las Bodas de Oro de los cabezas de familia.
Un viaje que arrancó el día 12 y concluyó el día 19 de este mes, cuando partieron rumbo a Barcelona de vuelta.
Una experiencia completa que los llevó a recorrer diferentes puntos de la ciudad, destacando su visita a la Iglesia de la Purísima Concepción, donde se dieron el sí quiero allá por el 6 de septiembre del año 1975; pero que también les hizo ser recibidos por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, quien les agradeció su visita y aplaudió que mantuviesen el recuerdo de una fecha tan señalada.
Rafael Vega, ex presidente de la Casa de Melilla en Barcelona, ha atendido a El Faro para narrar las peripecias de una semana llena de vivencias memorables.
Un viaje que, en un principio, se planeó para coincidir con el aniversario de boda. Sin embargo, las fechas no cuadraban para el resto de la familia, pues los más pequeños ya habrían comenzado el curso escolar para entonces. Fue por ello que, finalmente, decidieron acudir un mes antes.
Hasta Melilla se desplazaron Rafael Vega y su esposa, Rafi Castillo, junto con su hijo e hija, yerno y nuera y sus 4 nietos. Lamentablemente, el hijo mayor no pudo sumarse debido a motivos laborales.
Vega ha desgranado las distintas rutas que han realizado y mediante las que han descubierto todos los secretos de Melilla, desde las cuevas del Conventico o los Fuertes de Victoria Chica y Victoria Grande hasta la Melilla modernista. Aún con todo, ha hecho un especial hincapié en la Ruta Sefardí. Una iniciativa, dijo, interesante a la vez que bien explicada.
"Pese a ser melillense, aprendí muchas cosas nuevas de mi ciudad gracias a la Ruta Sefardí. Ahora sé de la existencia del cementerio de San Carlos. Animo a todos a que hagan esta ruta".
En definitiva, una experiencia entrañable que ha dejado el mejor sabor de boca a toda la familia Vega-Castillo.
Pese a que Rafael y su esposa vienen anualmente a Melilla, no es el caso de sus hijos y nietos, quienes no retornaban desde hacía años. Por ello, este viaje ha supuesto un descubrimiento de la historia familiar.
A lo largo de la semana, Rafael y su esposa han recordado momentos bellos y han narrado infinidad de anécdotas a su familia.
Y es que no todo ha sido visitar monumentos, también ha habido tiempo para descubrir la infancia de Rafael en Batería Jota o la de su esposa en el Tesorillo. Momentos para visitar el lugar donde nacieron y donde paseaban de novios.
Un viaje muy completo que para los más jóvenes de la familia y que para ellos, sin duda, será imborrable.
"Mis nietos me dicen que, junto con el de Grecia, este ha sido el mejor viaje que han hecho".
Rafael dejó Melilla con sólo 25 años. Funcionario de Policía Nacional ya jubilado, fue destinado a Barcelona por un año nada más finalizar su paso por la academia en Badajoz.
Nada más cumplir su primer año de estancia, solicitó el traslado a Melilla o Málaga. Sin embargo, este no le fue concedido hasta 12 años después. Una opción a la que renunció, puesto que tras más de una década en la ciudad condal, llegó a la conclusión que su nueva vida ya estaba allí.
Pese a todo, Vega no ha dejado de venir cada año a nuestra ciudad, sobre todo por su labor como presidente de la Casa de Melilla en Barcelona durante más de 20 años. Aún con todo, Melilla siempre está en su corazón. "En mi casa se habla de Melilla en cada momento", dijo.
En este sentido, Rafael ha recordado como un antiguo presidente de la Casa de Madrid en Barcelona bromeaba con el hecho de que en cada conversación que ambos mantenían, la palabra "Melilla" tenía que aparecer una vez como mínimo.
"Siempre estoy pendiente de Melilla. Muchas veces hablo del tiempo que hace en Melilla con gente de Barcelona como si fuera algo que nos afectara. Siempre que hablo con alguien, sale Melilla en la conversación".
Una difusión del nombre de nuestra ciudad que Rafael hace con orgullo, como quedó reflejado al recibir el galardón de Melillense del Año en 2017.
La Casa de Melilla en Barcelona es una institución cuyo objetivo es divulgar el nombre de nuestra ciudad en la capital catalana.
Esta entidad desarrolla múltiples actividades relacionadas con Melilla, destacando su Semana Cultural. Además de impartirse sendas conferencias con temática relativa a nuestra ciudad y labores de asesoramiento a ciudadanos que desean conocer Melilla o difundir los bonos turísticos para que puedan visitar la ciudad.
La Casa de Melilla en Barcelona se fundó en el año 1995 por parte del propio Rafael Vega, junto a José María García y una veintena de melillenses afincados en la ciudad condal. Vega fue el presidente de la Casa hasta el año 2016, año de su jubilación.
Pese a haber dejado la junta directiva de la Casa de Melilla hace casi una década, Vega ha seguido vinculado a esta entidad. De hecho, el próximo mes de octubre impartirá una conferencia con motivo de la Semana Cultural sobre la fundación de la Casa.
No obstante, tras varios años alejado, la nueva junta directiva de la Casa le nombró vocal de relaciones institucionales. No en vano, Rafael cuenta en su haber con una amplia experiencia y un buen número de contactos.
Una colaboración que nunca desapareció y que con su nuevo cargo, mantiene el vínculo indisoluble que une a Rafael Vega con la Casa de Melilla en Barcelona.
También fue presidente durante 4 años de la Federación Nacional de Casas Regionales de Melilla. Durante su mandato, la Federación recibió la Medalla de Oro de la Ciudad en el año 2007, así como un reconocimiento del Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS).
"Es como cuando el presidente del Real Madrid presume de haber ganado 5 Copas de Europa durante su mandato aunque no haya metido ni un sólo gol, pues es el presidente. En mi currículum llevó haber ganado premios importantes para la Federación".
Tras más de 20 años al frente de la Casa de Melilla en Barcelona, las relaciones institucionales han sido más que fluidas y, en la actualidad, aún se mantiene un trato cordial con el Gobierno de la Ciudad Autónoma. Ejemplo de ello fue la recepción por parte del presidente Imbroda a esta familia en el Palacio de la Asamblea.
Los antecedentes de dicha recepción se remontan a la Conferencia de Presidentes del pasado mes de junio en Barcelona. Fue entonces cuando Rafael Vega se puso en contacto con el líder del Ejecutivo local y se encontraron. Vega le habló del viaje planeado este verano y del aniversario de su matrimonio. De ahí salió el apoyo del presidente a esta familia.
"Fue muy cariñoso con mi familia. El presidente y yo siempre hemos tenido muy buena relación".
El retorno definitivo al hogar siempre está en la mente de las personas que dejan nuestra ciudad en busca de oportunidades laborales. En el caso del matrimonio Vega-Castillo, esta opción se ha planteado, aunque no para establecerse en Melilla de forma definitiva.
Rafael manifestó que la idea que han barajado varias veces ha sido la de pasar largos periodos al año en Melilla, como por ejemplo: Establecerse en Semana Santa y volver a Cataluña al final del verano.
Retornar a los orígenes no sería un shock para Rafael y su esposa, pero su familia vive en Barcelona y su vida ya está hecha allí.
Aún con todo, Melilla siempre será el lugar de sus orígenes, de grandes vivencias y anécdotas. Una ciudad a la que siempre volverán.
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