El Mercado del Buen Acuerdo es una de las cinco superficies de compra local que hay en la ciudad. Se encuentra en la calle Músico Granados, frente al Centro Asistencial Gota de Leche, y este jueves, 29 de octubre, estrena dos murales que le dan un toque de aire fresco.
Jorge es encargado de la cafetería La Churrería, local que se encuentra en este mercado y, a preguntas de este periódico, ve en los nuevos murales de Miguel Duplas un “cambio de aires” para un recinto con apenas tres puestos abiertos.
Jorge, encargado desde hace 11 años de la cafetería La Churrería, en el Mercado del Buen Acuerdo, considera que las instalaciones del recinto, aunque antiguas, se encuentran en buen estado y reseña que lo que falta son clientes.
Y es que, a pesar de una mejora estética en el Buen Acuerdo, la clientela sigue disminuyendo en este espacio. Jorge dice que la competencia de las grandes superficies y la falta de aparcamiento alejan a los compradores.
El encargado de la cafetería explica que los supermercados permiten que la gente pueda comprarlo todo en un solo sitio y así ahorrar tiempo. “No es como antes cuando la gente iba a los mercados, a la carnicería y a la pescadería”, recuerda. Aun así, destaca que la clientela fiel sigue acudiendo a los puestos de fruta y pescado.
Además, frente al estacionamiento propio de las grandes superficies, los clientes de esta superficie deben aparcar en los alrededores y llegar andando, por lo que solo pueden llevarse “lo justo”.
El diagnóstico es más duro entre los comerciantes. Uno de los responsables de los tres puestos que siguen abiertos lo resume así: “Este sitio está muerto. No hay clientela, no viene nadie”. Según relata, apenas pasan cuatro o cinco personas, por lo que solo abre una hora u hora y media por la mañana.
Este comerciante, que no ha querido dar su nombre, atribuye la escasa afluencia a la falta de oferta. Sin carnicería ni pescadería, los clientes compran tomates o cebollas y se marchan a otros establecimientos donde encuentran de todo. Coincide, además, en el problema de la falta de espacio para aparcar: “Mucha gente viene, no hay aparcamiento y se va”.
Mientras la cafetería abre mañana y tarde, el mercado cierra al mediodía. Jorge asegura que se han perdido puestos, entre ellos dos de fruta, que, desde la pandemia, muchos de quienes los montaban ya no están y afirma que "nadie se anima a emprender".
La Consejería de Medio Ambiente ha invertido unos 40.000 euros en mejorar y decorar las instalaciones del Mercado del Buen Acuerdo: unos 4.000 euros se destinaron a los murales y alrededor de 35.000 fueron para pintura, solería y reparación de elementos de hierro.
A petición de la empresa que explota La Churrería, también se retiraron los hierros que restaban visibilidad al local desde la calle.
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