Melilla podría incrementar su Producto Interior Bruto (PIB) en un 3,7% si logra activar completamente su potencial fiscal y digital. Esa es una de las principales conclusiones del último informe publicado por el Observatorio Ceuta y Melilla (OCM), presentado este jueves en Madrid con la participación de Nayat Mohamed, presidenta de la asociación empresarial melillense Activas. El documento plantea una hoja de ruta para que la ciudad autónoma afronte con garantías los desafíos del nuevo modelo económico, centrado en la diversificación, la digitalización y la inversión en innovación.
El estudio, titulado “Ceuta y Melilla: la hora de la autoestima”, ha sido elaborado por tres autoras vinculadas directamente a las dos ciudades: Susana Burgos, Sony Vashdev Lalwani y Nayat Mohamed Maanan. Las tres ofrecen un análisis profundo sobre la situación actual y las oportunidades que tienen por delante los dos enclaves españoles en el norte de África.
Entre las propuestas más destacadas del informe figura la creación de una Zona Económica Especial (ZEE) que abarque ambas ciudades autónomas, similar a la que existe en las Islas Canarias. Esta medida permitiría consolidar un marco jurídico y fiscal aún más atractivo para inversores nacionales e internacionales, lo que facilitaría la implantación de empresas tecnológicas, plataformas logísticas, servicios digitales y sectores emergentes.
Según el economista Diego Sánchez de la Cruz, citado en el documento del Observatorio, la creación de esta ZEE podría traducirse en un aumento del empleo del 1,5% y una subida del PIB del 3,7% en Melilla, gracias al impulso de sectores estratégicos como la economía digital, la innovación tecnológica y la economía azul.
El informe no oculta los múltiples desafíos a los que se enfrenta la economía melillense. Entre ellos, destaca la alta tasa de desempleo, especialmente entre jóvenes y mujeres, así como la excesiva dependencia del sector público para la generación de empleo. A esto se suma una limitada disponibilidad de suelo urbanizable, que restringe el crecimiento físico y económico de la ciudad.
La falta de diversificación del tejido empresarial y la debilidad del sector privado también son señaladas como grandes obstáculos. Buena parte de las empresas melillenses están vinculadas al comercio tradicional o a servicios dependientes del gasto público, lo que dificulta su competitividad en un contexto global.
A ello se añade un problema estructural que afecta a ambas ciudades autónomas: su aislamiento geográfico, que encarece el transporte de mercancías y personas, así como las restricciones impuestas por Marruecos en la frontera terrestre, que han afectado al comercio desde 2018.
Pese a las dificultades, el informe insiste en que Melilla cuenta con un marco fiscal “excepcional y singular” dentro de España y la Unión Europea. Está fuera de la Unión Aduanera y del ámbito de aplicación del IVA, por lo que opera con el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI), cuyos tipos impositivos oscilan entre el 0,5% y el 10%, muy por debajo del IVA peninsular.
Además, se aplican bonificaciones del 60% en el IRPF y del 50% en el Impuesto de Sociedades, siempre que se cumplan requisitos de residencia y actividad económica local. También existen incentivos adicionales en el Impuesto de Sucesiones, Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. Incluso se han recuperado recientemente bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social para empresas con sede en Melilla.
“El problema es que estas ventajas aún no han sido suficientemente explotadas para atraer inversión privada estable y con impacto real en la economía local”, apunta el documento.
Uno de los pilares para lograr un cambio estructural es la apuesta por la digitalización. El informe plantea la necesidad de convertir a Melilla en un “hub digital” del Mediterráneo, aprovechando su conectividad de fibra óptica y 5G, sus costes operativos competitivos y su atractivo fiscal.
Para lograrlo, se plantea la creación de espacios de coworking, incubadoras tecnológicas, centros de formación digital y programas de atracción de nómadas digitales, que podrían ver en Melilla un lugar con calidad de vida, buen clima y entorno multicultural.
La ciudad también tiene potencial para convertirse en un nodo estratégico de logística digital, comercio electrónico y servicios de valor añadido dirigidos a Europa y África.
La economía azul, basada en el aprovechamiento sostenible de los recursos marinos, aparece como otra oportunidad relevante. Melilla, ubicada en el mar de Alborán, tiene condiciones idóneas para impulsar actividades como la pesca, la acuicultura, el turismo costero y la investigación marina. Incluso se plantea la posibilidad de un parque eólico marino y otras iniciativas dentro del marco de la transición energética.
En cuanto al turismo, el informe sugiere desarrollar una oferta más profesional, digitalizada y enfocada en la experiencia del visitante. Propone potenciar el turismo cultural, militar, religioso, ecológico y de naturaleza, además de integrar tecnologías como realidad aumentada y aplicaciones móviles de reservas y rutas.
El concepto de “turismo inteligente”, ya implantado en otras regiones europeas, sería clave para diferenciar a Melilla como destino único en el sur de Europa.
Otro de los ejes estratégicos del informe es la formación del capital humano. Se apuesta por reforzar la educación técnica, digital y profesional para atender las necesidades de los sectores emergentes. También se reclama más inversión en infraestructuras educativas, convenios con universidades y centros de innovación, así como programas de refuerzo escolar y becas para jóvenes.
Combatir la fuga de talento es uno de los grandes retos de la ciudad. Muchas personas cualificadas emigran a la península o al extranjero en busca de oportunidades, lo que limita las capacidades locales para el crecimiento económico.
Durante la presentación del informe en Madrid, Nayat Mohamed, una de las autoras del documento y presidenta de la asociación Activas, intervino como representante del tejido empresarial melillense. Subrayó la urgencia de potenciar el emprendimiento local, eliminar trabas administrativas y generar un ecosistema favorable para la inversión.
Mohamed también reclamó una mayor visibilidad nacional e internacional de las ventajas que ofrece Melilla, no solo como destino fiscalmente competitivo, sino también como ciudad moderna, multicultural y con proyección internacional.
“El informe es una invitación a repensar el futuro de nuestras ciudades desde la acción, el conocimiento y la autoestima. Ya no se trata solo de resistir, sino de avanzar con ambición”, concluyó.
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