Las orejas de Haman, dulce típico y las máscaras propias de la festividad de Purím. Foto: archivo.
Cada año, con la llegada de marzo, las comunidades judías se preparan para celebrar Purím, una festividad que combina la conmemoración histórica con la alegría, el humor y la generosidad.
Este año, Purím tendrá lugar del 2 al 3 de marzo y, como siempre, se celebrará con rituales, comidas especiales y actividades que reúnen a familias, amigos y comunidades enteras en torno a la historia de Ester, la reina que salvó al pueblo judío de la destrucción. Más allá de sus raíces religiosas, Purím se ha consolidado como una festividad que mezcla tradición, cultura y participación social.
Purím tiene sus raíces en el relato bíblico del Libro de Ester. Según la tradición, el pueblo judío enfrentaba una amenaza de exterminio en la antigua Persia durante el reinado de Asuero (Jerjes I). Haman, un alto funcionario del rey, planeaba eliminar a todos los judíos del reino, pero Ester, una joven judía que se convirtió en reina, junto con su primo Mardoqueo, intervino para salvar a su pueblo. La palabra “Purím” proviene del término “pur”, que significa “suerte” o “lote”, haciendo referencia a la manera en que Haman determinó la fecha para ejecutar su plan. La festividad celebra la salvación del pueblo judío y la providencia que se manifestó a través de Ester.
Más allá de su contexto histórico, Purím se ha convertido en una celebración de unidad y esperanza. Es un recordatorio de la importancia de la valentía, la justicia y la solidaridad dentro de la comunidad.
Uno de los elementos más distintivos de Purím es la lectura pública del Libro de Ester, conocida como la “Meguilá”. Durante esta lectura, los asistentes siguen la historia de Ester y Mardoqueo, y cada vez que se menciona el nombre de Haman, se hace ruido con matracas, sonajas o cualquier objeto disponible para simbolizar la derrota del villano. Esta práctica no solo tiene un valor ritual, sino que también agrega un elemento lúdico y participativo a la festividad.
Purím también se caracteriza por el intercambio de regalos de comida, conocido como “mishlóaj manot”. Las familias preparan canastas con dulces, frutas, vinos y otros alimentos para enviarlas a amigos, vecinos y miembros de la comunidad. Este acto simboliza la unidad, la generosidad y la alegría compartida, reforzando los lazos sociales durante la celebración.
Otra práctica fundamental es la entrega de donaciones a los más necesitados, llamada “matanot la’evyonim”. Esta costumbre subraya la dimensión ética de Purím, incentivando la solidaridad y el apoyo mutuo. La festividad, por lo tanto, combina elementos religiosos, sociales y culturales, haciendo de cada celebración un evento integral.
La gastronomía es un componente central de Purím. Entre los platos más emblemáticos se encuentra el “hamantaschen”, un dulce triangular relleno de mermelada, chocolate, semillas de amapola u otros ingredientes. Su forma recuerda el sombrero de Haman, el antagonista de la historia, y su consumo simboliza la derrota del mal y la celebración de la salvación.
Además de los dulces, es común que las familias preparen comidas especiales para compartir durante la festividad, incluyendo platos tradicionales que varían según la región. En muchos hogares, la mesa de Purím se convierte en un espacio de convivencia, donde se combinan sabores, colores y texturas, reflejando la riqueza cultural de la comunidad judía.
Purím es también una festividad marcada por el humor y la creatividad. Los disfraces son una parte esencial de las celebraciones, permitiendo a niños y adultos personificar a personajes de la historia de Ester, figuras bíblicas o incluso inventar disfraces originales. Esta tradición aporta un ambiente lúdico y alegre, y muchas comunidades organizan desfiles y concursos de disfraces como parte de las festividades.
Las actividades comunitarias no se limitan a la Meguilá o los intercambios de regalos. Se incluyen representaciones teatrales, actuaciones y eventos culturales que integran la educación y la recreación, contribuyendo a que Purím sea una experiencia accesible y participativa para todos los miembros de la comunidad.
La música y el baile son elementos inseparables de Purím. Las comunidades suelen organizar celebraciones con ritmos tradicionales, cantos y danzas que acompañan la narrativa de Ester. Los bailes, muchas veces improvisados, simbolizan la alegría y la liberación tras el peligro, reforzando la sensación de unidad y bienestar colectivo.
En las sinagogas y centros comunitarios, se celebran actividades que combinan lo religioso con lo festivo, permitiendo que la historia de Purím sea contada de manera dinámica y participativa. Este enfoque asegura que las nuevas generaciones comprendan el significado de la festividad, mientras disfrutan de su componente festivo y creativo.
Además de su dimensión religiosa y festiva, Purím cumple un papel educativo importante. La historia de Ester y la narrativa de salvación ofrecen enseñanzas sobre liderazgo, coraje y justicia. Muchas comunidades organizan talleres y actividades educativas que explican el trasfondo histórico de la festividad, incentivando la reflexión sobre valores como la solidaridad, la generosidad y la defensa de la comunidad.
El relato de Purím también se utiliza como herramienta para transmitir la historia del pueblo judío y su patrimonio cultural. Al combinar actividades lúdicas con enseñanzas históricas, la festividad se convierte en un recurso educativo de gran valor para niños y adultos.
Purím fortalece los lazos comunitarios. Las celebraciones no solo involucran a las familias, sino también a organizaciones, instituciones y vecinos que participan en eventos conjuntos. Las donaciones a los necesitados y el envío de canastas fomentan la interacción social, asegurando que la festividad tenga un impacto positivo más allá de lo religioso.
La festividad también ofrece oportunidades para que jóvenes y adultos se involucren en la planificación de eventos, decoración, preparación de alimentos y coordinación de actividades, fortaleciendo el sentido de pertenencia y responsabilidad dentro de la comunidad.
En la actualidad, Purím ha trascendido las fronteras de las comunidades judías tradicionales, convirtiéndose en un evento cultural reconocido en muchas ciudades del mundo. Los desfiles, actividades educativas y celebraciones públicas permiten que personas de diferentes culturas conozcan la historia de Ester y participen en el espíritu festivo.
La creatividad y la modernización de los eventos de Purím aseguran que la festividad siga siendo relevante para las nuevas generaciones, mientras se preservan sus elementos esenciales: la lectura de la Meguilá, los regalos de comida, la generosidad y la alegría.
En definitiva, Purím sigue siendo una de las festividades más coloridas y significativas del calendario judío. Combina historia, cultura, diversión y solidaridad, ofreciendo a las comunidades una oportunidad para celebrar la valentía de Ester y la salvación de su pueblo.
Del 2 al 3 de marzo de 2026, familias y comunidades de todo el mundo se unirán para leer la Meguilá, intercambiar regalos, disfrutar de dulces tradicionales y participar en actividades que refuerzan la cohesión social y la identidad cultural.
Purím no solo recuerda un episodio histórico, sino que también invita a la alegría, la generosidad y la unión comunitaria, manteniendo vivas las tradiciones y valores que lo han hecho tan relevante a lo largo de los siglos.
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