La Ciudad Autónoma ha desvelado este jueves los detalles del Presupuesto de la Ciudad para 2026, aprobado en Consejo de Gobierno hace unos días y que ascenderá finalmente a 421.447.000 euros, una cifra que supone un crecimiento notable respecto al ejercicio anterior. El presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda subrayó que se trata de un “gran presupuesto, muy bueno para Melilla”, que llega acompañado de un incremento global del 8,6% en comparación con los 387.997.000 euros del ejercicio 2025.
Este incremento de 33.480.000 euros permite reforzar de manera significativa varias áreas clave, especialmente las vinculadas al bienestar social, el medio ambiente y los servicios públicos esenciales, según explicó el presidente durante su comparecencia. Además, insistió en que estas cuentas cuentan con un “amplio respaldo social”, recordando que el Partido Popular obtuvo más del 54% de los votos en las elecciones de 2023.
Imbroda explicó con detalle cómo se distribuyen los incrementos por departamentos dentro del presupuesto de 2026, subrayando que todas las áreas experimentan mejoras, aunque con distinta intensidad según su tamaño, funciones y necesidades. En un contexto de reorganización interna —especialmente en el ámbito económico, donde varias competencias han sido refundidas—, el Gobierno ha optado por presentar las variaciones desde una perspectiva global. Así, el área de Administración Pública y Presidencia es una de las que más crece, con un 14,15% de incremento, un aumento relevante en un departamento que concentra buena parte de la masa salarial del personal público. En Cultura, la subida será del 6,1%, lo que permitirá mantener la programación prevista para el próximo ejercicio sin grandes alteraciones. Por su parte, Bienestar Social se sitúa entre las áreas más reforzadas, con un 10,3% más, reflejando la voluntad del Ejecutivo de apuntalar los programas destinados a familias vulnerables, entidades asistenciales y organizaciones del tercer sector.
También el bloque de Economía, Turismo, Fomento e Innovación Tecnológica contará con más recursos, tras experimentar una subida del 7%, pensada para impulsar proyectos relacionados con el desarrollo económico, la modernización administrativa y la atracción de actividad empresarial. En la misma línea, Medio Ambiente recibirá un 10,8% adicional, consolidándose como uno de los departamentos con mayor refuerzo presupuestario debido al peso creciente de los servicios que gestiona. En el caso de Envismesa, aunque el volumen total de sus cuentas es menor que el de otros organismos, el incremento proporcional es muy elevado: pasa de 3,9 a 5,9 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 51,2%.
Asimismo, las áreas de Educación y Deportes registran una subida del 6,5%, mientras que la Fundación Melilla Ciudad Monumental incrementará su presupuesto en un 11,05%, una mejora que, en cifras absolutas, se traduce en unos 200.000 euros más. El Patronato de Turismo también se beneficia de un aumento del 11,47%, orientado a reforzar la promoción exterior y las acciones de dinamización turística. Pese a que algunos de estos porcentajes podrían parecer llamativos, el presidente advirtió que muchos corresponden a organismos con partidas reducidas, por lo que la magnitud real del impacto debe interpretarse con cautela. En contraste, enfatizó, las subidas más significativas en términos de dotación efectiva se concentran en áreas estructurales como Bienestar Social y Medio Ambiente, esenciales para el funcionamiento cotidiano de la ciudad.
Durante su intervención, el presidente subrayó que la estructura del presupuesto de la Ciudad Autónoma mantiene una tendencia constante a lo largo de los años: más del 80% de los recursos públicos se destinan a sufragar el personal, los servicios esenciales y las transferencias a entidades sociales y públicas. Este bloque, que en 2026 absorberá aproximadamente el 83% del total, refleja la importancia que tienen los servicios básicos y el entramado asistencial y comunitario en el funcionamiento diario de Melilla.
El presidente recordó que una parte fundamental del gasto corresponde a las nóminas del personal público, que constituyen el grueso del capítulo destinado a recursos humanos y sostienen la estructura administrativa de la Ciudad. Junto a ello, explicó que los contratos de servicios —que abarcan desde la limpieza de calles hasta la recogida de residuos, el suministro de agua o el mantenimiento de jardines— representan otra porción sustancial del presupuesto, dado que muchos de estos trabajos están externalizados y requieren de un flujo constante de financiación. A este esquema se añaden las transferencias y subvenciones que permiten sostener instituciones como el Centro Asistencial y respaldar la actividad deportiva, cultural, educativa y social que desarrollan numerosas ONG y entidades locales.
Aprovechando este análisis, el presidente quiso poner en contexto el impacto laboral que generan las cuentas públicas: aunque la Ciudad Autónoma cuenta oficialmente con entre 1.200 y 1.300 empleados públicos, el conjunto de servicios contratados y programas subvencionados implica la participación de unas 3.500 personas adicionales que trabajan, directa o indirectamente, gracias a la financiación institucional. Según destacó, esto significa que entre 4.500 y 5.000 familias dependen en mayor o menor medida del presupuesto de la Ciudad, una cifra que, en sus palabras, evidencia “el enorme impacto social” que tienen estas cuentas sobre la vida económica y laboral de Melilla.
Otro de los aspectos más destacados del presupuesto para 2026 es el incremento del 26% en el capítulo de inversiones, un crecimiento notable que permitirá impulsar nuevas actuaciones de obra pública, mejoras en distintos espacios urbanos e intervenciones estratégicas en áreas clave para el desarrollo de la ciudad. Este refuerzo inversor ya se refleja en varios proyectos concretos que han sido incorporados gracias a la última modificación de crédito aprobada por el Gobierno local.
Entre las actuaciones previstas se incluye la adquisición de un solar para la construcción de un nuevo campo de fútbol, una inversión cifrada en un millón de euros que responde a la demanda de nuevas infraestructuras deportivas. A ello se suma una partida de 2,5 millones de euros destinada a instalaciones deportivas complementarias, excluyendo la piscina municipal y orientada a mejorar la oferta disponible para clubes y usuarios. El presupuesto también contempla un refuerzo de 1,4 millones para PROMESA, destinado a potenciar su capacidad operativa, así como una ampliación significativa de los bonos turísticos, que pasarán de los 1,3 millones inicialmente previstos a una dotación cercana a los seis millones, con el objetivo de dinamizar la actividad económica vinculada al sector.
Asimismo, la Fundación Melilla Ciudad Monumental recibirá una inyección extraordinaria de 1,8 millones de euros, muy por encima de los alrededor de 200.000 euros que figuran en el presupuesto de base. Esta aportación adicional permitirá recuperar proyectos, programación y actividades que se encontraban paralizadas o exigían mayores recursos de los disponibles.
El presidente defendió todas estas modificaciones como un ejercicio de “gestión positiva”, explicando que el ajuste constante de partidas responde a la necesidad de adaptar el presupuesto a la ejecución real, redistribuyendo remanentes y fortaleciendo aquellas áreas que requieren un impulso inmediato. Según remarcó, esta flexibilidad es esencial para garantizar que los recursos lleguen a donde son más necesarios y que la administración funcione con eficacia a lo largo de todo el ejercicio.
Otro apartado importante es la situación financiera general de la Ciudad Autónoma. Según explicó el presidente, Juan José Imbroda la deuda viva prevista a 31 de diciembre de 2026 será de 98.574.000 euros.
Esto supone una mejora notable respecto a los 111.708.000 euros registrados a cierre de 2022 y los 111.249.000 euros del 31 de diciembre de 2023. En términos porcentuales, la deuda se ha reducido en un 8,19%.
La línea de endeudamiento prevista para 2026 aumenta ligeramente –unos 4 a 5 millones en operaciones financieras–, pero el presidente insistió en que esta subida no es relevante dentro del incremento global del presupuesto.
Imbroda también explicó el origen de los ingresos. Y lo hizo, especialmente, para contextualizar la relevancia que mantiene hoy la garantía del IPSI, regulada en la Ley 38/2002, aprobada durante el Gobierno de José María Aznar.
Recordó que en el año 2000, con la frontera aún abierta y un comercio transfronterizo muy activo, Melilla llegó a un nivel histórico de importaciones. Sin embargo, la firma entre Marruecos y la Unión Europea del acuerdo de desarme arancelario –con vigencia de diez años– hacía prever que la Ciudad perdería gradualmente su ventaja competitiva frente al país vecino.
Ante esa situación, el entonces Gobierno local promovió la creación de una garantía estatal para asegurar un suelo mínimo de ingresos derivados del IPSI, actualizados según la evolución económica nacional.
Gracias a esta ley, Melilla recibirá en 2026 unos 106 millones de euros por IPSI, una cifra que hoy constituye la principal fuente de ingresos propios de la Ciudad. “Es importante recordar que esto no cayó del cielo; se trabajó para conseguir estas garantías”, subrayó.
La segunda vía de financiación clave es la financiación autonómica, que aporta alrededor de 57 millones de euros, también con un incremento respecto a ejercicios anteriores.
A esto se suman múltiples partidas menores de ingresos y una ligera subida en préstamos, aunque sin impacto significativo en el conjunto del presupuesto.
Preguntado por los fondos europeos Next Generation, el presidente fue tajante: “Los Next Generation se acabaron. Cuando nosotros llegamos ya no existían”. Recordó que fueron asignados a Melilla en 2020 y 2021, dentro del paquete europeo de 575.000 millones para la recuperación postpandemia. Sin embargo, muchos proyectos llegaron con fechas de caducidad demasiado próximas y, según indicó, cuando el actual Gobierno asumió competencias en 2023, una parte de ellos “estaba más muerta que viva”.
Algunos fondos podrán ejecutarse todavía, pero otros se perderán por haberse iniciado tarde o no haber avanzado los trámites administrativos necesarios desde el primer momento. “Para ejecutarlos había que haber empezado a trabajar en 2020 o 2021”, insistió.
El presidente cerró su comparecencia con un mensaje dirigido a la oposición, recordando que las cuentas públicas “representan a la inmensa mayoría de los melillenses” tras la victoria electoral del PP. Invitó a los grupos a apoyar el presupuesto y advirtió que “no sería correcto” afirmar que el Ejecutivo se queda solo si finalmente votan en contra.
Por último, informó de que la oposición recibió esta misma mañana el documento completo del presupuesto para su análisis.
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