Las cuevas y galerías de Melilla son uno de los patrimonios históricos más singulares de la ciudad. Durante años, algunos de sus itinerarios estuvieron abiertos al público, pero posteriormente fueron clausurados por motivos de seguridad y de conservación. En respuesta a los medios de comunicación, el presidente de Melilla Monumental, Francisco Díaz, ha confirmado que se está trabajando para reabrirlos de manera progresiva, con un plan que contempla hasta cinco recorridos distintos.
Díaz reconoció que existe gran expectación por parte de los ciudadanos, pero subrayó que se trata de un proyecto complejo que exige prudencia. “La gente está ansiosa por que se abran algunos espacios, como la galería de minas, pero hay que ser conscientes de que no basta con abrir una puerta. Cada itinerario requiere seguridad, mantenimiento y asistencia permanente”, advirtió.
El presidente de Melilla Monumental detalló que cada recorrido necesitará al menos dos personas de asistencia, una en la entrada y otra acompañando a los visitantes. “No es abrir y dejar pasar. Se necesita alguien que controle la entrada y otra persona que explique, que guíe y que atienda cualquier incidencia. Eso implica más personal y más recursos”, explicó.
En este sentido, Díaz recordó que abrir al público cualquier espacio del patrimonio histórico supone una responsabilidad. “Tenemos que pensar en la seguridad. No se puede cerrar una puerta con gente dentro, hay que garantizar siempre una salida de emergencia. Cada itinerario abierto son dos personas más de asistencia y un coste añadido de mantenimiento”, recalcó.
Entre los espacios que podrían reabrirse, Díaz mencionó la Cueva de San Pedro Bajo, situada frente a Fomento y que conecta con el túnel de acceso al foso de los Navegantes. “Es un itinerario muy interesante, pero no se trata de abrir y dejar pasar; necesita vigilancia y control en todo momento”, señaló.
Otro de los recorridos destacados es el de la Capilla de Santiago, situada a la entrada del túnel de Santa Ana. Este itinerario presenta una bajada muy pronunciada que llega hasta las inmediaciones de la playa de los Galápagos y conecta con el Fuerte de Victoria Grande. “Es impresionante, tanto por su historia como por la experiencia que ofrece al visitante, pero exige personal de asistencia y medidas de seguridad para garantizar un recorrido seguro”, explicó.
Asimismo, Díaz citó la Puerta del Socorro, un acceso histórico situado bajo el Hospital del Rey y que desemboca en la Boca del León, junto al faro. “El camino hasta la puerta es muy empinado y obliga a plantear un proyecto específico de seguridad. Una empresa local ya elaboró una propuesta, pero necesitamos financiación para ponerlo en valor. Se trataría de grupos pequeños, de unas diez personas, equipados con calzado especial y líneas de vida para evitar accidentes”, indicó.
El presidente de Melilla Monumental insistió en que la apertura de estos espacios no es solo cuestión de habilitarlos, sino de mantenerlos en condiciones óptimas. “Cada itinerario requiere limpieza, revisión de instalaciones, sustitución de bombillas o reparación de elementos que se deterioren. Todo eso cuesta dinero”, recordó.
Además, subrayó la necesidad de profesionalizar la asistencia turística, incorporando personal con formación en idiomas para atender a visitantes extranjeros. “Tenemos que dar un salto de calidad. La Fundación está llamada a crecer, y eso significa más recursos y personal especializado. No se trata de cerrar espacios, sino de abrir cada vez más, aunque eso suponga una inversión importante”, afirmó.
En su comparecencia, Díaz abordó también la situación de la Boca del León, en la zona del faro, donde se encuentra un acceso muy utilizado por pescadores y ciudadanos. Explicó que la puerta de entrada había estado rota durante mucho tiempo, pero que ya fue reparada, estableciéndose un horario de apertura de ocho de la mañana a ocho de la tarde, o hasta medianoche en algunos casos.
El presidente aclaró que la costa depende de la Delegación de Gobierno, aunque Melilla Monumental se hace cargo de esta puerta concreta por motivos de seguridad. Recordó que hace unas semanas un joven sufrió un accidente mortal en la zona, lo que obliga a extremar las precauciones. “Nos piden que la puerta permanezca cerrada en determinadas horas y cuando hay temporal o alerta. Lo hacemos por seguridad, aunque entendemos que haya personas que se molesten. Pero alguien tiene que pensar en la seguridad de los ciudadanos”, subrayó.
Francisco Díaz concluyó su intervención señalando que el objetivo es reabrir paulatinamente los itinerarios subterráneos, siempre garantizando la seguridad y el mantenimiento. Reconoció que le gustaría tenerlos todos abiertos, pero pidió comprensión: “Hay que ser sensatos. Todo eso cuesta dinero y requiere personal. Lo importante es avanzar, abrir poco a poco y ofrecer a los ciudadanos y turistas la posibilidad de conocer un patrimonio único en condiciones seguras”.
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