El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, criticó la decisión del Gobierno central de negar la ayuda destinada a la construcción de una planta de regasificación para Endesa en la ciudad. El proyecto, que habría permitido sustituir el uso de fuel por gas natural no licuado, queda ahora descartado, lo que a juicio del dirigente supone “una noticia malísima y gravísima para el futuro ambiental de Melilla”.
“Esto sí os debe interesar mucho. Porque sabéis que la planta de Endesa es el principal factor potencialmente contaminante que tenemos en Melilla. Está quemando fuel, sigue quemando fuel, y aunque se hayan puesto medidas de protección, eso sigue ahí”, afirmó Imbroda durante su comparecencia.
El presidente recordó que desde hace años se había planteado la reconversión de la central de Endesa hacia un modelo de gas, menos contaminante y más acorde con los compromisos ambientales. Incluso existían fondos europeos presupuestados a través del Ministerio para impulsar estas instalaciones en varias ciudades españolas. Sin embargo, en el caso de Melilla, la inversión ha sido descartada.
“Hace años ya se habló del cambio a un modelo de gas. Había presupuestos del ministerio, procedentes de Europa, que venían para resolver en algunas ciudades este problema. Y aquí en Melilla lo han quitado, han retirado ese dinero y han dicho que no”, lamentó.
Imbroda calificó la decisión como una muestra clara de desinterés hacia la ciudad y advirtió de sus consecuencias: “Nos obligan a seguir con lo obsoleto, con lo que contamina, cuando ya estaba la solución preparada y había dinero para hacerlo”.
El presidente también cuestionó la falta de implicación de asociaciones y entidades que habitualmente abanderan causas ambientales. “Veo poco apoyo de las entidades que se dedican a esto del medioambiente. Si lo más fundamental que tenemos, lo más contaminante que hay en la ciudad, es Endesa, y está en pleno centro urbano, ¿cómo es que no hay una reacción clara contra esto?”, se preguntó.
A su juicio, existe un contraste llamativo entre la atención que generan pequeños conflictos medioambientales y el silencio ante lo que considera un verdadero problema estructural. “Veo gente que protestan por una cosa mínima y, sin embargo, se tragan esto. Y esto es un factor muy delicado para Melilla”, subrayó.
Imbroda recordó además que el gobierno socialista anterior concedió a Endesa una ampliación de su concesión por 35 años más, sin exigir contrapartidas. “Primero le conceden 35 años más, el gobierno anterior, el gobierno de Pedro Sánchez, a cambio de nada. Y ahora viene este gobierno y no nos da el dinero para cambiar el fuel y poner gas no licuado, que es cero contaminante. Nos penalizan doblemente”, denunció.
El presidente reiteró que Melilla se encuentra en una situación especialmente delicada al tener su principal foco de contaminación en pleno casco urbano, rodeado de viviendas y de espacios cotidianos para los ciudadanos. “El único factor contaminante está en el centro de la ciudad, y en vez de solucionarlo, nos obligan a seguir como si nada”, añadió.
El dirigente popular señaló que la modernización de la central de Endesa habría supuesto “un salto histórico” en la calidad ambiental de la ciudad, situándola a la altura de otras urbes que ya han dejado atrás el uso de combustibles fósiles más contaminantes. “Todas las cosas avanzan con el tiempo, se buscan nuevos procedimientos. Este ya estaba encontrado y estaba el dinero. Solo había que hacerlo. Pero no lo han hecho”, lamentó.
La negativa del Estado, sostuvo, es un paso atrás en la estrategia de sostenibilidad de Melilla. “Esto es gravísimo, porque significa condenar a los melillenses a seguir respirando lo que sale de esa central durante años, cuando teníamos la oportunidad de solucionarlo”, expresó.
Preguntado por si la Ciudad Autónoma tiene previsto llevar a cabo alguna reclamación formal, Imbroda confirmó que el asunto ya ha sido trasladado al Congreso y que se continuará defendiendo allí. “Ya hemos ido a las Cortes con esto, y vamos a llevarlo otra vez. No vamos a parar”, aseguró.
Imbroda concluyó su intervención alertando de que la negativa a financiar la planta de regasificación no solo afecta al presente, sino que compromete el futuro de la ciudad. “Esto es un problema que condiciona a toda Melilla. No estamos hablando de una obra menor, sino de un cambio estructural en el modelo energético de la ciudad. Y no se ha hecho”, señaló.
Y es que la Ciudad Autónoma no dejará de exigir lo que considera una necesidad inaplazable: sustituir el fuel por energías limpias y garantizar que el principal foco contaminante de la ciudad deje de estar en el corazón de Melilla.
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