La Confederación de Empresarios de Melilla (CEME), con su presidente Enrique Alcoba al frente, ha realizado un balance del año 2025 marcado por claros contrastes. Un ejercicio que, según la patronal, deja avances relevantes en el plano institucional y de promoción económica, pero también importantes incertidumbres que siguen lastrando el futuro empresarial de la ciudad. Alcoba ha desgranado, de forma detallada, los aspectos negativos y positivos de un año que, a su juicio, vuelve a poner de manifiesto la fragilidad del modelo económico melillense.
Entre los asuntos que más inquietan al empresariado local destaca el futuro de la bonificación a la cuota empresarial de la Seguridad Social. Una medida considerada clave para la supervivencia del tejido productivo de Melilla y que, según recordó Alcoba, expira a finales de este año sin que exista, por el momento, una propuesta clara sobre su continuidad.
“La bonificación termina el plazo este año y no sabemos cómo va a quedar. Nuestra demanda es que vuelva el sistema anterior, el que estuvo funcionando durante veinte años, desde 2004 hasta 2024”, subrayó el presidente de la CEME. Un modelo que, según explicó, había demostrado ser eficaz y estable, aportando seguridad jurídica y previsibilidad a las empresas.
Alcoba criticó que el actual sistema no haya sido más que “un parche” de carácter temporal. “Esto ha durado apenas dos años y termina ahora. Sin esa bonificación, la empresa en Melilla va a tener una dificultad importantísima. Es, junto con los beneficios fiscales, uno de los grandes atractivos para invertir aquí”, advirtió.
La CEME ha trasladado esta reclamación en reiteradas ocasiones tanto al Gobierno central como a los distintos ministerios competentes, de manera coordinada con la Confederación de Empresarios de Ceuta. Sin embargo, a escasos meses de que finalice el plazo, la incertidumbre sigue siendo total.
Otro de los asuntos pendientes que volvió a poner sobre la mesa el presidente de la patronal es el régimen de viajeros en la frontera con Marruecos. Una reivindicación histórica que se arrastra desde la reapertura fronteriza en mayo de 2022 y que, a día de hoy, continúa sin resolverse.
Alcoba denunció que el actual sistema funciona únicamente en una dirección. “Solo se permite el paso de mercancías desde Marruecos hacia Ceuta y Melilla, en las condiciones que Marruecos decide, y España lo acepta. No hay reciprocidad”, lamentó.
Desde la CEME consideran que esta situación genera un claro agravio comparativo y perjudica de manera directa al comercio local. “Esto debería funcionar en las dos direcciones o en ninguna. Lo lógico sería que tanto los ciudadanos de Ceuta y Melilla como los de Nador o Tetuán pudieran comprar libremente, para consumo propio, donde decidieran”, defendió.
La patronal insiste en que la falta de un régimen de viajeros equilibrado distorsiona el mercado y consolida una situación de desigualdad que afecta al pequeño y mediano comercio melillense, especialmente en sectores muy dependientes del consumo transfronterizo.
Especialmente crítico se mostró Alcoba con la situación de la denominada aduana comercial. Aunque el Gobierno ha afirmado en distintas ocasiones que está operativa, desde la CEME sostienen que el funcionamiento actual dista mucho de lo que puede considerarse una aduana comercial en sentido estricto.
“Una aduana comercial es libre, para todos los sectores y todos los empresarios, basada en la oferta y la demanda, como ha funcionado durante cien años y como funciona en cualquier país del mundo”, explicó.
La realidad, según el presidente de la CEME, es muy distinta. “Ahora mismo no hay seguridad jurídica ni rentabilidad. Apenas pasa algún camión, y en muchos momentos no pasa ninguno en ninguna dirección. Eso no es una aduana comercial”, afirmó con rotundidad.
Desde la patronal insisten en que, sin un sistema claro, estable y abierto, resulta imposible reactivar las relaciones comerciales con Marruecos ni generar confianza entre los empresarios de ambos lados de la frontera.
A esta lista de preocupaciones se suma la falta de información sobre las inversiones prometidas por el Gobierno central. Alcoba recordó que en 2022 la portavoz del Ejecutivo anunció una inversión de 357 millones de euros para Melilla antes de 2026, además de otros 354 millones para Ceuta.
“Nos gustaría saber exactamente dónde se van a gastar y cuándo. Se va a pasar el año y seguimos sin saber nada”, señaló. Para la CEME, la ausencia de transparencia y de un calendario concreto genera desconfianza y alimenta la sensación de abandono institucional.
Frente a este escenario de incertidumbres, el balance de 2025 también deja aspectos muy positivos para la Confederación de Empresarios de Melilla. Uno de los hitos más destacados ha sido la recepción oficial por parte de Su Majestad el Rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela.
“Por primera vez en los 45 años de historia de la CEME, fuimos recibidos por el Rey. Para nosotros fue todo un honor”, destacó Alcoba. Durante ese encuentro, la patronal pudo trasladar directamente al jefe del Estado los problemas estructurales de Ceuta y Melilla, así como las dificultades económicas y las relaciones con Marruecos.
El presidente de la CEME valoró muy positivamente la cercanía y el interés mostrado por Felipe VI. Además, en septiembre volvió a visitar la Zarzuela en el marco de su participación en el Comité Ejecutivo nacional de CEPYME, lo que considera un reconocimiento al papel de Melilla en el ámbito empresarial.
Otro de los aspectos positivos del año ha sido el trabajo desarrollado junto a la Ciudad Autónoma a través de los convenios suscritos. Entre las iniciativas destacadas se encuentra la visita de agencias de viaje de Andalucía y Bulgaria, con el objetivo de promocionar Melilla como destino turístico.
Asimismo, la CEME organizó un importante encuentro empresarial que contó con la presencia del presidente de la CEOE, la presidenta de CEPYME y la presidenta de la Ciudad Autónoma. “Eso permitió dar visibilidad a Melilla a nivel nacional y poner en valor nuestros beneficios fiscales”, señaló Alcoba.
De cara al futuro, la CEME continúa trabajando para que Melilla sea reconocida como zona económica especial. Una figura que, según explicó Alcoba, permitiría blindar los beneficios fiscales y compensar las desventajas estructurales derivadas de la insularidad, la lejanía de la península y la dependencia del transporte.
“Ser una región ultraperiférica es muy complicado porque requiere el visto bueno de todos los países. Una zona económica especial es más viable y, en la práctica, persigue el mismo objetivo”, explicó.
En Europa existen alrededor de 500 zonas económicas especiales, pero para avanzar en esta vía es imprescindible que el Gobierno de España eleve la propuesta a Bruselas. “Hasta ahora no se ha hecho nada, y nos preocupa porque esto es clave para el futuro de Melilla y Ceuta”, concluyó.
Un balance, en definitiva, que refleja tanto los logros alcanzados como las asignaturas pendientes de una ciudad que sigue reclamando medidas estructurales para garantizar su viabilidad económica.
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