La plaza Héroes de España se ha convertido estas fiestas en el centro de atención de todo el mundo que pasa por Melilla. Y no es para menos. Una bola de Navidad enorme, de esas que parece que podrían rodar calle abajo, domina la plaza. Pero lo que hace que esta bola sea realmente especial no son sus dimensiones ni sus luces, sino lo que hay dentro: un punto de video 360 que ha convertido a visitantes de todas las edades en protagonistas de su propia película navideña.
Al entrar en la esfera, uno se encuentra rodeado por la cámara que lo graba en todos los ángulos. La gente entra con curiosidad, sale riendo y entra de nuevo, intentando captar “la toma perfecta”. “Está guapísimo, tío”, comenta un chico adolescente mientras revisa la grabación con sus amigos. A pocos metros, una madre guía a su hijo pequeño para que haga una pirueta frente a la cámara. “Vamos, que te salga bien la pose, que se lo voy a mandar a la abuela”. Y justo al lado, una pareja de veinteañeros hace gestos exagerados, posando con las manos en el aire para acabar besándose. "¡Me encanta!", dice la chica cuando ve el vídeo.
No hace falta ser un experto en tecnología para disfrutarlo. La gracia del video 360 está en la interacción espontánea. La cámara capta todo, así que todo vale. Algunos niños se ponen a bailar sin ton ni son, otros se agachan para ver cómo los graba desde abajo, y muchos terminan riéndose de sus propios movimientos. “Mira cómo me he quedado, parezco un pulpo”, exclama un chico mientras todos a su alrededor se parten de risa.
El punto de video se ha convertido en un imán. Los que no entran se quedan mirando, algunos animando a sus amigos o hijos, otros sacando fotos desde fuera. “Mira, mira, cómo se mueve, jajaja”, dice una señora mientras su nieta salta frente a la cámara. Incluso los turistas que paseaban sin rumbo fijo se detienen. Algunos entran y salen varias veces, intentando grabar la mejor escena o repetir un gesto que les ha hecho gracia. La bola gigante, con su luz fija y su interior interactivo, logra que la plaza se llene de movimiento, risas y conversaciones espontáneas.
El efecto más divertido ocurre cuando grupos de amigos deciden improvisar pequeños sketches. Unos fingen caídas, otros gestos dramáticos y algunos hasta intentan imitar a cantantes. Cada grabación es única, porque cada grupo de personas le pone su propia chispa, y eso hace que nadie quiera salir de la esfera antes de ver cómo ha quedado su video.
No solo los jóvenes se animan. Familias enteras se meten dentro, algunos con más vergüenza que otros, pero siempre terminando riéndose. “Al principio decía ‘yo paso, no me va esto’, y mira, aquí estoy saltando como un loco”, admite un padre mientras su hija se ríe a carcajadas de la torpeza de su padre. La experiencia se ha vuelto casi un ritual familiar: entrar, grabar, reírse y salir a comentar las ocurrencias de cada uno.
La bola de Navidad también ha dado un empujón al centro de la ciudad. Comercios y cafeterías cercanas ven cómo aumenta el flujo de gente, y la plaza Héroes de España se llena de un ambiente festivo difícil de encontrar en otro momento del año. “Nosotros venimos a tomar un café, pero al final acabamos dentro grabando también”, dice una pareja joven mientras suelta una carcajada. La instalación funciona como catalizador: convierte un paseo casual en una experiencia que mezcla diversión, recuerdos y un toque de espectáculo urbano.
Los videos 360 permiten que cada recuerdo sea distinto y personal. La gente sale revisando su grabación, comentando cada gesto, cada risa, cada movimiento inesperado. “¡Mira mi salto! ¿Lo ves? Parece que vuelo”, dice un niño, mientras sus amigos le muestran cómo quedó en el video. Cada video, cada foto, se convierte en un pequeño tesoro navideño que los visitantes se llevan consigo, prolongando la experiencia mucho después de haber salido de la plaza.
Aunque las luces no cambian, la bola sigue siendo el punto de atracción. De día o de noche, su presencia impone y llama a acercarse. Y dentro, la interacción lo hace todo más divertido. La Navidad en Melilla deja de ser solo ver luces y pasar frío, y se transforma en reír, moverse, grabar y compartir. Cada video es una excusa para bromear, para crear recuerdos en grupo y para sentir que el centro de la ciudad está más vivo que nunca.
Así, entre risas, gestos improvisados y videos que capturan la esencia de cada visitante, la bola gigante de la plaza Héroes de España se ha convertido en el epicentro de la Navidad melillense. No es solo un adorno, ni un punto de luces, ni un espectáculo tecnológico: es un lugar donde la gente se encuentra, interactúa, se divierte y se lleva un pedacito de la ciudad en forma de video. Y si algo queda claro es que la Navidad en Melilla nunca había sido tan participativa, espontánea y divertida.
Puedes aprovechar y visitarla de 18:00 horas a 21:00 horas hasta el próximo 4 de enero para llevarte tu recuerdo navideño.
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