La bióloga Charo Morán lleva a cabo una charla en la UNED sobre inmigraciones ambientales

La conferencia se enmarca en la Jornada Migrantes José Cabo, en homenaje a quién fue uno de los fundadores de Guelaya Ecologistas en Acción

La UNED de Melilla acogió ayer, a las 18:00 horas en el Aula 10, la Jornada Migrantes José Cabo. Una charla titulada “Migraciones ambientales. Una historia de desigualdad y translimitación”, impartida por la bióloga Charo Morán. La conferencia se centró en el fenómeno de las migraciones ambientales, un asunto que, según la experta, va más allá de las simples migraciones climáticas y que está estrechamente ligado a la desigualdad estructural y a los modelos de producción y consumo globales.

Morán inició su intervención señalando que las migraciones ambientales implican “una serie de interacciones con la biodiversidad, con la extracción de recursos o con las desigualdades”. Para la científica, estas migraciones son un fenómeno complejo que no puede entenderse únicamente como un desplazamiento motivado por fenómenos meteorológicos extremos o cambios en el clima, sino que están profundamente enraizadas en la estructura económica y social de la sociedad global.

La experta relacionó directamente las migraciones ambientales con el modelo de producción y consumo vigente. “Dentro del marco cultural, económico y social se genera estructuralmente una crisis ecológica y social”. Según Morán, abordar estas migraciones y garantizar que todas las personas puedan vivir vidas dignas requiere cambios estructurales profundos en la manera en que se organiza la economía y se distribuyen los recursos.

Destacó además que “son las personas que menos generan el cambio climático y el deterioro ambiental las que más lo sufren”. Este hecho, sostuvo, se observa con claridad en entornos empobrecidos del sur global, donde la pérdida de cosechas, los fenómenos meteorológicos extremos o los incendios obligan a miles de personas a abandonar sus hogares. Morán explicó que, en muchos casos, estos países carecen de protocolos de ayuda efectivos para enfrentar la crisis ambiental y social, y las instituciones locales suelen verse sobrepasadas.

La científica subrayó que la crisis ambiental no es un fenómeno aislado. “A veces también lleva a situaciones de violencia, vulneración de derechos humanos, especialmente en mujeres, y a problemas vinculados con proveer lo necesario para unas vidas dignas”. Además, recordó que los estilos de vida y los modelos de consumo de las sociedades enriquecidas generan impactos directos sobre estas regiones, contribuyendo al desequilibrio global.

La aceleración de la crisis ecológica

Morán explicó que la crisis ecológica avanza a un ritmo exponencial. “Cuando un proceso es exponencial significa que llega un momento que va muy deprisa”. Este carácter exponencial se refleja en el aumento de fenómenos meteorológicos extremos, la sucesión de noches tórridas y la frecuencia e intensidad de incendios, como los registrados este verano, que describió como “incendios prácticamente imposibles de apagar” debido a las altas temperaturas y al manejo de los ecosistemas.

En este contexto, advirtió que los desastres naturales dejan de ser episodios aislados para convertirse en procesos solapados que agravan la vulnerabilidad de las poblaciones afectadas. La bióloga señaló que los efectos de la crisis ecológica se perciben de manera directa en la vida de millones de personas que se ven obligadas a migrar por causas ambientales, especialmente en países con menos recursos y protocolos de protección.

Soluciones

En cuanto a posibles soluciones, Morán distinguió entre intervenciones estructurales y acciones inmediatas para quienes ya enfrentan las consecuencias de la crisis ambiental. Sobre el primer punto, señaló la necesidad de “ir al origen de los problemas” y actuar sobre el modelo económico y de producción que genera desigualdad y deterioro ambiental. Criticó la falta de ambición de los gobiernos en las cumbres climáticas, afirmando que, a pesar de que se han celebrado ya treinta encuentros internacionales, las propuestas de reducción de emisiones siguen siendo insuficientes y las emisiones continúan aumentando año tras año.

Al mismo tiempo, destacó el papel de la sociedad civil. “Las personas pueden hacer mucho por la transformación social y por estos cambios”. Según Morán, los movimientos sociales y las ONG pueden actuar como “una gota que de pronto cristaliza”, logrando cambios que parecían imposibles hace unos años, como avances en derechos de las mujeres o reconocimiento de diversas orientaciones sexuales.

La investigadora también subrayó la importancia de tratar con dignidad a quienes migran por causas ambientales. “Hay que hablar de dignidad humana, no de deshumanización. Todas las vidas merecen la pena”. En este sentido, abogó por políticas y protocolos que prioricen la protección de las personas afectadas por la crisis ecológica, en lugar de centrarse únicamente en medidas técnicas o económicas.

Esperanza

Morán reconoció que la magnitud del problema puede generar desaliento. “Hay días que ves algo en los informativos y dices: madre mía, esto no hay quien lo levante”. Sin embargo, afirmó que la historia demuestra que las transformaciones sociales y ambientales son posibles si se actúa de manera conjunta y con constancia. La experta destacó la importancia de “sembrar desde ya” y trabajar colectivamente para construir futuros que sean realistas, basados en la situación actual, pero también deseables y construidos desde la sociedad civil.

En relación con la percepción pública de la crisis, la bióloga advirtió sobre el impacto del negacionismo y la desinformación. “Cuando comunico, me baso en estudios científicos consensuados y datos científicos”, explicó, diferenciando entre evidencia científica y bulos o fake news. Según Morán, el aumento de temperaturas y su relación con la industrialización y el consumo son hechos incuestionables, aunque actualmente se genere “mucho ruido” para confundir a la población y minimizar la urgencia del problema.

La miembro de Guelaya, Maite Echarte, intervino posteriormente para realizar una petición concreta, que la ONU reconozca a los migrantes climáticos como personas refugiadas. “Se está intentando y todavía no se ha conseguido”, afirmó. Echarte enfatizó la necesidad de garantizar protección internacional para quienes se ven obligados a abandonar sus países debido a la degradación ambiental y la falta de recursos.

La jornada también rindió homenaje a José Cabo, uno de los fundadores de Guelaya Ecologistas en Acción. Echarte recordó que Cabo fue pionero en vincular la crisis climática con los desplazamientos humanos y destacó su dedicación a visibilizar la situación de los migrantes climáticos.

 

Compartir

Artículos recientes

La XII Carrera Africana de La Legión refuerza su carácter deportivo y solidario

La Ciudad Autónoma de Melilla acogerá este sábado 18 de abril de 2026 la duodécima…

37 minutos hace

El MCD Salle se toman esta cita en modo play off

El Melilla Ciudad del Deporte La Salle se desplaza este sábado hasta tierras castellano-leonesas para…

54 minutos hace

Los juveniles nacionales juegan importantes partidos

Importante jornada para los equipos de la Peña Real Madrid y del Rusadir dentro del…

59 minutos hace

Melilla se cita en el Nacional escolar en Palma de Mallorca

La Federación Melillense de Judo estará presente este fin de semana en el Campeonato de…

1 hora hace

Melilla despide la fase de grupos del Nacional Sub-10 femenino con una derrota

El combinado de la Real Federación Melillense de Fútbol ha finalizado la fase de grupos del…

1 hora hace

El Enrique Soler se despide de su afición en la presente liga

El Melilla Ciudad del Deporte Enrique Soler jugará el último encuentro de la temporada en…

1 hora hace