A la izquierda, el general de división en la reserva Juan Antonio Moliner González
Las I Jornadas de Seguridad siguen su curso en su segundo y último día dentro de las instalaciones de la UNED en Melilla. Un encuentro que recibe el título “Retos para la seguridad en el nuevo contexto geoestratégico”, y que analiza el nuevo escenario internacional bajo la mirada de expertos, entre ellos, profesores universitarios, mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y analistas en estrategia.
Las jornadas han sido coordinadas por Pedro Martín Mesa y dirigidas por los profesores David Delgado Ramos y Esther Alba Ferré. A las 10:00 horas del jueves 8 de octubre, el tema propuesto han sido las amenazas híbridas. Han intervenido Daniel Sansó-Rubert Pascual, de la UNED; Miguel Ángel Benedicto Sonsona, de la Universidad Complutense de Madrid; Javier Porras Belarra, de la UNED, y el general de división en la reserva Juan Antonio Moliner González.
En cuanto a las amenazas híbridas, El Faro de Melilla ha podido hablar con el general de división para indagar más en este concepto. Moliner forma parte del Ejército del Aire y del Espacio y es diplomado de Estado Mayor y en Defensa Nacional. Ha estado destinado en Bosnia y Bruselas y ha sido colaborador del Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas. Por último, es doctor en Seguridad Internacional por la UNED/IUGM (Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado), y en la actualidad ejerce de profesor docente investigador y es miembro del Patronato en el mismo centro.
En primer lugar, el docente ha explicado qué es exactamente una amenaza híbrida: “Se trata de ejercer una presión sobre un rival, y en este caso estamos hablando fundamentalmente de rivales Estados, de forma que el agredido no pueda invocar esa agresión como un casus belli. Es decir, no pueda ni siquiera aplicando el derecho, sea nacional o internacional, decir que ha sido agredido y por tanto responder con el uso de la fuerza ante esa acción que ha sufrido”.
Estas actuaciones incluyen “desde amenazas sutiles hasta amenazas menos sutiles”. A modo de ejemplo, ha mencionado el sabotaje que sufrieron los gasoductos Nord Stream el 26 de septiembre de 2022, con varias explosiones submarinas en el Báltico que inutilizaron las tuberías que llevaban gas ruso a Europa. Pero esa agresión no llega a la categoría en la que el país afectado pueda responder utilizando la fuerza militar.
“En consecuencia, lo que puedo hacer es protestar diplomáticamente o incluso contrarrestar esa amenaza con medidas económicas que de alguna manera respondan a la agresión recibida”. Juan Antonio Moliner se pregunta qué consiguen aquellos que “sistemáticamente están ejerciendo amenazas y acciones híbridas sobre otros”. La respuesta es sencilla: afectan a la cohesión del Estado y a la población civil que recibe esas acciones.
Se hace evidente en el campo de la información. “Lo podemos ver en nuestros días en un campo muy específico y que es uno de los más importantes en que se desarrollan las amenazas híbridas”, aclara. Ahora, existen incontables canales para emitir noticias falsas, “las famosas fake news”, que tienen un impacto negativo en la población civil. Sucede mucho con las redes sociales. Esto “puede hacer que se desanimen, que incluso empiecen a criticar a su gobierno por inacción, se deteriora la cohesión social…”.
En esta línea, los sucesos ocurridos en Ceuta durante el verano encajan perfectamente en la puesta en marcha de este tipo de mecanismos. “Suponen, efectivamente, un uso de una acción que podemos considerar como híbrida”, explica el diplomado de Estado Mayor y en Defensa Nacional. Para la respuesta a este tipo de agresiones hay un amplio campo de herramientas. Sean más o menos graves, deben ser contrarrestadas.
En el ámbito internacional, “hay amenazas militares que tienen la caracterización de híbridas que se están llevando a cabo”. Los drones rusos están continuamente presentes en el espacio aéreo de los países europeos próximos. En agosto, se detectó uno con explosivos en el Aeropuerto de Leipzig/Halle (Alemania). Son acciones “que no llegan a la consideración de casus belli para responder con el uso militar de la fuerza, pero que tienen un fuerte impacto sobre las sociedades y sobre los Estados que las reciben”.
Las jornadas se enmarcan en varios proyectos de investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, entre ellos Desur, que estudia la seguridad de la frontera sur. Han sido todo un éxito en sus dos días de duración.
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