"Jachi imma", personaje de Karim Hamidan -Cedida-
Este lunes 12 de enero, la carpa Eurofantasía acogerá, a partir de las 17 horas, la celebración del Yennayer 2976 o Año Nuevo Amazigh, en un evento organizado por el Grupo Mujeres Amazigh que reunirá tradición, festividad, arte y cultura popular. Una de las actuaciones que tendrán lugar será la de Karim Hamidan, que se subirá al escenario para interpretar a su popular personaje “Jachi imma” -que significa señora madre-, una mujer de carácter inconfundible, que se ha ganado el cariño del público desde hace más de una década, convirtiéndose en un reflejo social y emocional de varias generaciones.
El personaje nació de forma espontánea. “Estábamos entre amigos, hablando de nuestras madres, contando anécdotas... y de repente surgió un sketch que funcionó muy bien”, recuerda Hamidan. Aquella improvisación sin mayores pretensiones terminó por convertirse, con el tiempo, en una figura con identidad propia que ha evolucionado junto a él. Hoy forma parte del imaginario colectivo melillense y ha traspasado fronteras: muchos espectadores fuera de la ciudad también se reconocen en sus historias y reacciones.
Y es que “Jachi imma” no es solo un personaje cómico. Es una mujer con valores firmes, carácter directo y una forma muy particular de entender la vida. Dice lo que piensa, corrige sin filtros, exagera hasta el absurdo y actúa como una conciencia popular algo caótica, pero muy reconocible. En ella viven muchas madres, abuelas y tías que forman parte de la memoria emocional compartida. Mujeres que educaban desde la experiencia, la firmeza y una ternura que se expresaba en gestos, acciones y palabras.
Detrás de ese personaje desinhibido está Karim Hamidan, una persona tímida, reservada y poco amigo del protagonismo cuando no está caracterizado. Actor y personaje son casi opuestos, pero se complementan, se entienden, comparten direcciones y valores. “Cuando me pongo el traje -kandura-, la vergüenza desaparece”, explica. En ese instante, él deja de ser el chico callado y se transforma: “Ya no soy yo, soy ella”, expresa.
Ese contraste no es fruto de la improvisación. Hamidan lleva más de quince años construyendo a “Jachi imma”, puliéndola, adaptándola a los tiempos y dándole matices. Aunque el público perciba frescura y espontaneidad, detrás hay un trabajo de guión riguroso. “Hacer reír es muy complicado. No puedes decir cualquier cosa. Hay temas que son delicados y hay que saber cómo tocarlos, cuándo y desde dónde”, señala. Por eso, cada idea que quiere materializar, atraviesa un proceso de observación, análisis, escritura y revisión antes de llegar a escena.
Entre sus principales referentes está José Mota. Hamidan admite que su personaje de “la vieja del visillo” lo marcó desde pequeño. “Me daba miedo y respeto, pero también me fascinaba”, recuerda. Esa influencia se mezcla con la vida misma, con la experiencia. “Jachi imma” recoge algo de ese humor punzante, pero también está profundamente arraigada en lo cotidiano y en las mujeres que han formado parte de su vida: su madre, su abuela, sus tías. “Todo lo que hago parte de lo que he vivido. Exagero situaciones, sí, pero están basadas en momentos reales”, destaca.
El intérprete y guionista es observador por naturaleza. Gran parte de su trabajo nace de esa capacidad de fijarse en los detalles. Una frase escuchada al pasar, un gesto familiar, una escena en un comercio… todo puede convertirse en el germen de un sketch. “Siempre estoy pensando: si la "Jachi Imma" estuviera aquí, ¿qué haría?”, cuenta. Esa pregunta es el punto de partida de muchos guiones, que luego depura, reescribe y ajusta con precisión.
Pero no todo está escrito. Aunque cada espectáculo parte de un texto cuidado, la improvisación es fundamental. Hamidan necesita sentir que puede adaptarse al momento. “Cuando estoy en directo, leo al público, veo quién está conectado, quién reacciona, y me dejo llevar por eso. Cada espectáculo es distinto, porque cada persona reacciona de forma distinta. Y me gusta que sea así”, explica.
Sin esa conexión, Hamidan reconoce que el personaje no funcionaría. “Cuando alguien se ríe porque se ha visto reflejado en una escena o una frase, ya tengo la mitad del trabajo hecho”, sostiene. Para lograrlo, cuida también la expresión corporal. La gestualidad es parte esencial del personaje, tanto como el texto. “La manera de hablar, de mover una ceja, de colocar la mano... todo comunica”, describe.
Durante años ha ensayado cada gesto, cada mirada, cada movimiento. Incluso una sonrisa torcida o un diente asomado tienen intencionalidad y dan forma al caracterización del personaje. Esa riqueza expresiva hace que el personaje sea tan creíble como cercano, a la vez que cómico. Y también es lo que le permite jugar con el público, adaptar el ritmo de cada actuación e incluso saber cuándo detenerse. “Si veo que alguien no entra en el juego, no sigo. La comedia también es respeto”, destaca.
Aunque “Jachi imma” nació en Melilla, su lenguaje es universal. Hamidan ha recibido mensajes de personas que viven fuera, incluso en otros países, que le agradecen sus vídeos porque les hacen reír y recordar. “Me dicen que les recuerda a sus madres, que se sienten en casa cuando la ven”, detalla.
Y es aquí donde entra uno de los aspectos más importantes de su trabajo: la risa como forma de vida. Para Karim Hamidan, reír no es solo entretener; es una actitud ante la existencia. “La vida puede tratarte mal, pero tú decides cómo responderle”, sostiene. Desde su visión, la risa es una herramienta para no dejarse arrastrar por la negatividad y para mantener la salud emocional. No niega las dificultades, pero defiende la necesidad de enfrentarlas con una sonrisa siempre que sea posible.
Esa filosofía impregna a “Jachi Imma”. Bajo la exageración y el humor hay siempre un mensaje humano, una descripción social llevada a la sátira. El personaje rechaza la mentira, la injusticia y el insulto. Puede gritar, regañar o exagerar, pero sus valores son claros e inquebrantables. Enseña desde la comedia, corrige desde la ironía y transmite una ética sencilla pero sólida, muy reconocible para el público y, en ocasiones incoherente por las características propias del personaje. Karim no busca seguir modas ni producir contenido sin sentido. Prefiere tomarse su tiempo, cuidar cada pieza y mantener la esencia del personaje.
La actuación de este lunes en el Yennayer será, por tanto, mucho más que un número cómico. Será una celebración de la risa como lenguaje común, como espejo en el que nos vemos reflejados y como refugio emocional. En una jornada dedicada a celebrar el Año Nuevo Amazigh, “Jachi imma” aportará humor con identidad propia, memoria y valores. Porque reír, como defiende Karim Hamidan, también es una manera de vivir, de resistir y de seguir adelante.
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