IWA Fest presenta una performance artística dando inicio a su actividad

Los organizadores del festival melillense, junto a Fadela Mohatar, consejera de Cultura, Juan Luis Ramos, en representación de la UNED Melilla y la Asociación Oxígeno Laboratorio Cultural, han inaugurado la tarde del lunes la programación festivalera recordando con especial emoción al que fuese director de la universidad, Ángel Castro.

Este lunes IWA Fest comenzaba la andadura de esta cuarta edición con la proyección de la película Love, Deutschmarks and Death, del director Cem Kaya. En ella se narra el proceso migratorio con la música independiente como base de la historia. Y es que este año, el festival melillense describe su temática en base a la música. A las cinco de la tarde, una de las salas de la UNED, daba paso a dos artistas plásticos que están realizando actividades murales en la ciudad a través de un proyecto de residencia de artistas. Chiara Abramo y Edoardo Dodici han sido los encargados de realizar una performance orientada en base a los ritmos musicales propuestos por el Dj José Sabroso. Comienza a sonar la sesión musical. Dodici agarra el pincel, introduciéndolo en uno de los botes de pintura situados bajo los pies descalzos de los artistas, sobre un papel kraft blanco que cubre el espacio destinado a esta Life Painted. Una técnica plástica que recoge la expresión artística siguiendo las emociones e inspiraciones que aporta la musicalidad de, en este caso, Dj José Sabroso. Chiara Abramo aparece en escena sosteniendo su pincel redondo de mango alargado y comienza a sumar sus impresiones a la creación de su compañero. Ambos comienzan a moverse en el espacio, compenetrados, generando una pieza mural, que alterna sus movimientos. Estas pinceladas cargadas de ritmo, comienzan a marcar el lienzo en blanco. De repente, se vislumbran dos piezas despedazadas a ambos lados, como si un golpe las hubiera partido por la mitad y alejado la una de la otra. Ambas vuelan, pues de cada una sale una pequeña ala que la alza, no sabemos dónde, no sabemos por qué… Su composición la marca un pequeño agujero, cada una sostiene el suyo, cada una está marcada por este círculo impreciso. De los trazos imprecisos y desfigurados comienzan a identificarse dos caras poco a poco en el interior de este jarrón de doble asa dividido, cortado.

En ellas, comenzamos a percibir la adquisición de sus facciones. Ojos, cejas, bigote, pelo, boca, pestañas, nariz… De pronto, las vasijas adquieren una dualidad. Un hombre y una mujer alejados, rotos pero unidos. Los fragmentos de Alessandro Baricco de su libro Océano mar, aparecen y desaparecen durante la actividad artística en voz de Rocío Madrid. El agua, ese movimiento que produce en su camino, sostiene una importancia significativa en el cuadro realizado por el trabajo colectivo de ambos artistas y acompañado por la narradora y el músico. El color escogido, el azul, cobra sentido. Los trazos que suben y bajan de forma orgánica con sus ondulaciones, cobran sentido.

Chiara Abramo se acerca y se aleja del mural, contemplándolo desde la lejanía, cogiendo perspectiva para mirar los detalles donde posar su pincel. De repente, un tatuaje amazigh, una letra del alfabeto, adorna la frente de la mitad del jarrón feminizado, recogiendo el valor cultural de estos dibujos que marcan la piel de la población norteafricana, una contribución específica que ha ido desapareciendo con el tiempo y que todavía se observa en mujeres ancianas de la ciudad y del entorno. Destaques de claros y oscuros y tonos medios configuran el mural, dando viveza y vitalidad, movimiento y perspectiva al dibujo de una forma armónica.

Los asistentes permanecen sentados, observando y esperando el final. Se fijan en la técnica mientras un grupo de niños se sitúan en el suelo y comienzan a imitar a los artistas. Ellos utilizan acuarelas y realizan sus propias obras artísticas sobre folios blancos, también, al ritmo de la música.

Este jarrón despedazado, mantiene unidas las dos partes por la brisa, por el mar, por las alas que las alzan y por los lazos que las una. Unos lazos que como las impresiones que cada uno recojamos de la obra finalizada, serán lo que el espectador quiera que sea, y lo que el artista guarde para sí sobre el sentido de su obra. La belleza del arte, que en su composición y observación, permite las miradas diversas y las emociones encontradas.

De esta forma, con esta acción de cultura alternativa, de arte improvisado, IWA Fest abre sus puertas, esperando que su actividad semanal logre acercar a los melillenses la música de raíz contemporánea durante el fin de semana en el Fuerte de Victoria Grande, así como expresiones cinematográficas y charlas educativas realizadas en la UNED.

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