La Agrupación Teatral Enrique Soler vuelve a subirse a las tablas este fin de semana con Infieles, una comedia de enredos, ritmo vertiginoso y muchas risas. La cita será los días 14, 15 y 16 de noviembre en el Teatro Kursaal Fernando Arrabal, donde el grupo melillense promete al público una experiencia de humor y cercanía, marca de la casa.
Dirigida por Alejandro Aguilar, Infieles es una obra que hunde sus raíces en el vodevil clásico británico Not Now, Darling, escrita por Ray Cooney y John Chapman en los años 60, y versionada con gran éxito en España bajo el título Sé infiel y no mires con quién. Aguilar asegura que esta es la obra cuyo texto ha tocado menos de todas las que ha dirigido. “No me gustaría llamarla adaptación. Es el texto más fiel que hemos montado hasta ahora. Josema Yuste ya la versionó, pero yo apenas he intervenido, solo pequeños cambios para ajustarlo a nuestro estilo”, cuenta. La obra tiene la marca de Cooney, ese humor que no envejece, y sobre todo una maquinaria de enredos que funciona como un reloj.
Pese a mantener la esencia del libreto original, la compañía ha sabido imprimirle un aire local. “Siempre metemos guiños a cosas de Melilla: calles, personas, situaciones. Al espectador le encanta reconocerse en lo que ve en escena”, explica el director. Y es que ese vínculo directo con el público es una de las señas de identidad de este grupo teatral, que combina profesionalidad con un fuerte espíritu comunitario. “Somos una familia. Ensayamos cuando podemos, nos ayudamos y disfrutamos del proceso. Y eso se nota en el escenario”, apunta Aguilar.
Infieles se inscribe dentro del género que mejor domina esta compañía: la comedia. Pero no cualquier comedia, sino la de ritmo rápido, situaciones enredadas y una risa tras otra. “Nosotros empezamos la obra con acción y tratamos de mantener ese ritmo hasta el final. No queremos que el espectador mire el reloj ni un momento. Queremos atraparlo desde el primer segundo”, afirma el director. Esa cercanía con el público es una de las claves del éxito de la Agrupación Enrique Soler. Como explica Aguilar, siempre buscan referencias locales, pequeñas pinceladas que el espectador reconozca con complicidad tanto en Melilla, como en los lugares donde el grupo de teatro lleva sus interpretaciones.
Y ese objetivo no es sencillo. “La comedia es lo más difícil. Sacar la primera risa cuesta mucho. El público entra frío y hay que romper esa barrera inicial. Pero cuando lo logras, se crea una conexión muy especial entre el actor y el público. Una simbiosis única”, señala Aguilar, convencido de que el humor es una herramienta potente para acercarse a la gente.
La obra, que dura aproximadamente una hora y cuarenta minutos, promete ofrecer todos los ingredientes del buen vodevil. “El texto de Cooney no falla. Lleva muchos años funcionando en Madrid y eso es por algo. El boca a boca ha sido su gran motor, y aquí en Melilla queremos seguir esa línea”, asegura el director. No es la primera vez que el grupo apuesta por este género. Taxi, otra comedia de Cooney que adaptaron hace unos años, también tuvo gran acogida.
El elenco está compuesto íntegramente por actores y actrices locales, que han invertido más de un año de trabajo y ensayos para levantar esta producción. Lo han hecho compatibilizando sus vidas profesionales y familiares con las exigencias del teatro amateur, lo que añade aún más mérito al resultado. “Ensayar es un reto. Todos tenemos nuestras obligaciones, imprevistos… Pero al final, lo logramos. Con mucha flexibilidad y ganas”, relata Aguilar. No hay imposiciones. "Yo dirijo, pero también escucho mucho. Ellos me proponen cosas, enriquecen los personajes. Vamos construyendo en conjunto”, señala el director. Esa forma de crear en equipo, forma parte de la identidad del grupo desde su fundación hace casi 20 años.
Pero el viaje de Infieles no termina en Melilla. Tras su paso por el Kursaal, el grupo viajará a Segovia y Zaragoza, donde ya han actuado anteriormente con éxito en el caso de la primera. “Para nosotros, es una forma de llevar nuestra cultura a otras ciudades. No solo actuamos, compartimos. Representamos a Melilla, a nuestra forma de hacer teatro. Y volvemos siempre con más experiencia y más ganas”. Todo lo recaudado con estas funciones se reinvierte en la propia actividad del grupo y futuros proyectos, si los hubiese. Porque aquí nadie vive del teatro. Pero todos lo viven con pasión. Esa es la fuerza que mueve a la Agrupación Enrique Soler: el entusiasmo de quienes aman lo que hacen, y lo comparten con su ciudad.
Las funciones en Melilla serán el viernes 14 y sábado 15 de noviembre a las 20:45 horas, y el domingo 16 a las 18:45 horas, en el Teatro Kursaal. Para Aguilar y su equipo, estas representaciones son mucho más que teatro: son un acto de conexión con la comunidad, una celebración del humor y del esfuerzo colectivo. “Llevamos más de un año trabajando en esto, superando dificultades, organizándonos como podemos. Ahora llega el momento de disfrutarlo, de compartirlo con la gente. Esperamos que nos acompañen, que se rían, que vivan con nosotros esta experiencia”.
Con este montaje, la Agrupación Enrique Soler vuelve a demostrar que el teatro amateur puede alcanzar altos niveles de calidad y conexión con el público. El escenario del Kursaal será, durante tres noches, el punto de encuentro entre la tradición del vodevil, el trabajo constante de un grupo comprometido y las ganas de reír de un público que, como dice Aguilar, solo necesita “una buena excusa para pasarlo bien y socializar".
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