La Ciudad Autónoma de Melilla vive estos días un ambiente especial en torno a la conmemoración del 17 de septiembre, fecha en la que se recuerda la incorporación de la ciudad a la Corona de Castilla en 1497. Dentro de los actos previstos para esta celebración, ha tenido lugar la recepción oficial que el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, ha ofrecido al comandante de la fragata Reina Sofía, Pedro José Arenas Marín, en el despacho de Presidencia a las 12:00 horas.
La visita de la fragata, que permanecerá en el puerto de la ciudad hasta el día 17, constituye un acontecimiento de relevancia tanto institucional como ciudadana. El buque, integrado en la 41ª Escuadrilla de Escoltas de la Fuerza de Combate de la Armada, participa de manera activa en los actos conmemorativos y, además, abre sus puertas para que los melillenses puedan conocer de cerca sus capacidades y la labor de su dotación.
El comandante Arenas Marín, que asumió el mando de la fragata el pasado mes de junio, se ha mostrado agradecido por la acogida recibida en Melilla y especialmente por la cortesía del presidente Imbroda. “El presidente ha sido muy amable recibiéndonos y simplemente hemos significado el orgullo que es para nosotros, para la Armada, compartir el 17 de septiembre, el día grande de los melillenses ”, ha señalado tras el encuentro.
La visita institucional ha servido para reforzar la vinculación histórica entre Melilla y la Armada Española, que mantiene una presencia permanente en la ciudad a través de la Comandancia Naval. El comandante de la fragata ha obsequiado a Imbroda con una silueta en relieve del Reina Sofía.
Uno de los puntos más esperados de la escala de la fragata en Melilla es la posibilidad de que los ciudadanos la visiten por dentro. El comandante Arenas ha invitado a los melillenses a aprovechar esta oportunidad única. “Queremos que la gente se acerque, que vea el barco y que entienda lo que significa nuestro trabajo en la mar. Será un placer recibirles y mostrarles lo que hacemos”.
Las jornadas de puertas abiertas se celebran los días 16 y 17 de septiembre. El día 16, el horario se extiende de 10:30 a 13:00 horas y de 15:30 a 19:30 horas, mientras que el día 17 las visitas se realizarán en horario de tarde, de 15:00 a 19:00 horas. El recorrido, de aproximadamente 30 minutos, permitirá conocer diferentes espacios del buque y recibir explicaciones directas de los propios marinos.
Pedro José Arenas Marín asumió el mando de la fragata en junio de 2025, relevando al capitán de fragata Salvador Moreno Regil. Con apenas tres meses al frente, reconoce el privilegio que supone estar al mando de una unidad de estas características. “Es un privilegio para mí ser comandante de la fragata y tener a mis órdenes a 200 personas muy comprometidas. La verdad es que me siento muy orgulloso y muy privilegiado”, declaró.
El comandante puso en valor la entrega y profesionalidad de su tripulación, compuesta por marinos jóvenes y veteranos que conviven en un entorno exigente y que representan el compromiso permanente de la Armada con la defensa y la seguridad de España.
La fragata Reina Sofía fue botada en 1989 y entregada a la Armada en 1990. Forma parte de la clase Santa María, compuesta por seis unidades diseñadas para escolta y combate de superficie, y constituye un activo esencial en las operaciones navales españolas. Con base en Rota (Cádiz), cuenta con una dotación de 224 personas, aunque en esta ocasión han atracado en Melilla 190 marinos debido a ajustes operativos.
El buque dispone de un variado arsenal y de tecnología avanzada para afrontar amenazas aéreas, de superficie y submarinas. Entre sus sistemas destacan un lanzador de misiles, un cañón de 76/62 mm, torpedos, ametralladoras de 12,7 y 30 mm, así como equipos de guerra electrónica, sensores de detección aérea y de superficie, y sistemas contra drones. Además, la Reina Sofía puede operar con helicópteros y aeronaves no tripuladas, lo que multiplica sus capacidades de vigilancia y ataque.
Durante sus 35 años de servicio, la fragata ha participado en misiones nacionales e internacionales, desde operaciones de escolta en aguas abiertas hasta misiones de seguridad marítima y lucha contra la piratería en zonas como el Golfo de Adén, el Mar Rojo o la cuenca de Somalia. Su papel como garante de la libertad de navegación la convierte en una pieza clave en la acción exterior del Estado en el ámbito marítimo.
Para los melillenses, la posibilidad de subir a bordo de la fragata supone acercarse a un mundo que habitualmente solo se contempla desde el muelle o a través de los medios de comunicación. Para los marinos, en cambio, la visita representa la oportunidad de estrechar lazos con una ciudad que siempre ha mostrado cercanía y respeto hacia la Armada.
En un mundo donde la seguridad marítima es cada vez más compleja, fragatas como la Reina Sofía siguen siendo garantes de la libertad de navegación y de la protección de los intereses nacionales. Que sus marinos compartan parte de ese esfuerzo con los melillenses en el Día de Melilla es, sin duda, un regalo que refuerza la identidad y el aprecio mutuo.
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