Juanjo Florensa junto a las empleadas de la clínica
La pérdida de cabello ha sido una preocupación constante a lo largo de la historia pues desde tiempos antiguos el cabello se ha asociado con la juventud, la salud y la identidad personal. Siendo por este motivo que la medicina haya buscado durante siglos soluciones para combatir la calvicie. El trasplante capilar hoy se ha convertido en una técnica médica avanzada y cada vez más habitual siendo el resultado de más de cien años de investigación y evolución quirúrgica. El trasplante capilar es un procedimiento médico que consiste en trasladar folículos pilosos —las estructuras de la piel encargadas de producir el cabello— desde una zona del cuero cabelludo donde el pelo es abundante llamada zona donante (parte posterior de la cabeza) hacia áreas donde el cabello se ha perdido. La alopecia es el término médico que describe la pérdida de cabello, siendo la más frecuente la alopecia androgenética la conocida como calvicie común. Sus causas pueden ser diversas como la predisposición genética, los cambios hormonales, el estrés físico o emocional, ciertas enfermedades autoinmunes, deficiencias nutricionales o determinados tratamientos médicos. Aunque tradicionalmente se ha asociado más con los hombres, la alopecia también afecta a un número creciente de mujeres. Más allá de la dimensión estética, la pérdida de cabello puede tener un importante impacto emocional pues muchas personas experimentan una disminución de la autoestima, sensación de envejecimiento prematuro o inseguridad en sus relaciones sociales y profesionales. Es por ello que se ha desarrollado la especialidad médica denominada “Tricología” como la dedicada al estudio del cabello y cuero cabelludo, integrada principalmente dentro de la Dermatología.
Los inicios en el siglo XIX y el nacimiento del trasplante moderno en el Siglo XX
Los antecedentes del trasplante capilar se remontan al siglo XIX cuando en 1822 el médico alemán Dr. Dom Unger realizó algunos de los primeros experimentos documentados sobre el trasplante de folículos pilosos al demostrar que pequeños fragmentos de piel con cabello podían sobrevivir tras ser trasplantados a otra zona del cuerpo. El verdadero desarrollo del trasplante capilar comenzó en la década de 1930 gracias al dermatólogo japonés Dr. Shoji Okuda al diseñar una técnica para restaurar el cabello en pacientes con cicatrices provocadas por quemaduras.. En los años cuarenta, el también japonés Dr. Tamura perfeccionó estos métodos utilizando injertos más pequeños, acercándose a lo que hoy se conoce como unidades foliculares. El gran salto científico llegó en 1959 cuando el dermatólogo estadounidense Norman Orentreich formuló el principio de la “dominancia donante”. Según esta teoría, los folículos trasplantados conservan su programación genética original incluso cuando se trasladan a otra zona del cuero cabelludo. Este descubrimiento confirmó la eficacia del trasplante capilar y sentó las bases de su desarrollo moderno.
Durante las décadas de 1960 y 1970 la técnica más utilizada era la denominada “punch graft”. Consistía en extraer injertos circulares de aproximadamente cuatro milímetros de diámetro. Estos injertos producían el conocido efecto de “pelo de muñeca” con un indeseable aspecto artificial. En los años ochenta se introdujeron los miniinjertos y microinjertos, que permitían trabajar con grupos mucho más pequeños de cabello. En esa misma época se popularizó la técnica FUSS (Follicular Unit Strip Surgery) procedimiento que consistía en extraer una fina tira de cuero cabelludo de la zona donante, separando posteriormente las unidades foliculares bajo microscopio e implantarlas en las zonas afectadas por la alopecia.
Siglo XXI: La Revolución de la Técnica FUE
El gran avance de la cirugía capilar llegó a partir del año 2000 con la introducción de la técnica FUE (Follicular Unit Extraction). En este método los folículos se extraen individualmente mediante microinstrumentos de precisión, evitando la extracción de tiras de cuero cabelludo, permitiendo una recuperación más rápida y cicatrices prácticamente imperceptibles. El proceso actual suele incluir varias fases: una valoración médica inicial, un estudio fotográfico para diseñar la línea capilar, la extracción de los folículos de la zona donante y su posterior implantación en las zonas receptoras siguiendo el ángulo y la dirección natural del cabello.
El fenómeno del turismo capilar
En los últimos años ha surgido un fenómeno conocido como turismo capilar, especialmente hacia Turquía. Miles de pacientes viajan cada año atraídos por precios más bajos y paquetes que incluyen alojamiento y transporte pero sin embargo los especialistas advierten de que esta práctica también puede implicar riesgos. Entre ellos se encuentran la falta de seguimiento médico posterior y la realización de procedimientos por personal no médico o la dificultad para reclamar en caso de complicaciones. Por este motivo, muchos pacientes optan cada vez más por realizar el tratamiento en clínicas españolas con profesionales acreditados. En agosto de 2025 la prensa recogía la noticia del fallecimiento del británico de 38 años identificado como Martyn Latchman tras sentirse mal durante una intervención por cirugía capilar en Estambul, hecho que motivó que las autoridades turcas investigaran el caso como de un posible homicidio imprudente
Clínica Esbeltia Málaga
En España, diversas clínicas se han consolidado como referentes en restauración capilar. Entre ellas se encuentra la Clínica Esbeltia de Málaga, que cuenta con más de diez años de experiencia en este campo. El equipo médico está formado principalmente por los cirujanos capilares Francisco Ruiz Solanes y María José Fernández Jiménez, profesionales reconocidos por su trayectoria y por la valoración positiva de sus pacientes. Ambos cirujanos han sido reconocidos como los mejor valorados en España en los Premios Doctoralia Awards 2022. La evolución del trasplante capilar demuestra cómo la medicina ha sido capaz de transformar un procedimiento experimental en una solución eficaz y cada vez más natural para millones de personas. Hoy, gracias a los avances en tricología y cirugía capilar; recuperar el cabello es también recuperar confianza, bienestar y calidad de vida. Y todo indica que los próximos años traerán nuevas mejoras tecnológicas que seguirán perfeccionando una técnica que no deja de evolucionar.
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