La fotógrafa mexicana Graciela Iturbide (Ciudad de México, 83 años) recibirá el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025 por su “mundo hipnótico, que parece situarse en el umbral entre la realidad más cruda y la gracia de una magia espontánea”. La fotografía más conocida de su obra es, sin duda, Nuestra Señora de las Iguanas, que tomó en Juchitán, en 1979. En ella, una mujer, Sobeida Díaz, posó con las iguanas que llevaba al mercado para su venta como si fuera una Medusa actual, con varios reptiles sobre su cabeza. Otra es Mujer ángel, en la que se ve a una figura espectral caminando por el desierto con un transistor.
El Faro de Melilla entrevista a la fotógrafa mexicana Sarai Ojeda, fotógrafa y docente, maestra en Artes Visuales por la UNAM y en Artes por la UAEM. Su práctica artística se centra en el cuerpo y el territorio como espacios de resistencia, abordando temas de autocuidado, memoria y sanación a través de la fotografía. Su obra, reconocida en México y el extranjero, habita libros, festivales y exposiciones individuales y colectivas.
-Para mí este premio a la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide es un reconocimiento muy significativo y valioso. Me siento orgullosa de que el trabajo de una mujer sea reconocido, además de que porque yo soy también fotógrafa, mujer y mexicana.
-El premio es a la mirada tan valiosa que ella tiene, que es particular, visionaria, introspectiva, reflexiva. Una mirada invaluable. Un punto de vista maravilloso desde donde contempla el mundo.
-Ha retratado la realidad social mexicana y de otros países, siempre con un estilo entre lo poético y lo documental. Tuvo su manera personal de vincularse con las comunidades indígenas de mi país, que se nota en cada una de sus imágenes. En su trabajo observamos que no era el fotógrafo antropólogo que llegaba a fotografiar las costumbres y las tradiciones -incluso como de una manera rigurosamente científica- sino que era una mujer que viajaba y se involucraba dentro de las comunidades, platicaba y se relacionaba con las mujeres, en un sentido de amistad. Incluso hay entrevistas en las que cuenta que ella se daba cuenta de que no era oportuno tomar la cámara pero había otros momentos en los que se daba cuenta de que sí, de que era el momento de fotografiar y, por ello, hay imágenes que se quedaron en su pensamiento porque nunca las pudo captar y eso creo que habla muchísimo de una idea de respeto hacia el otro y de que la mirada que ella ejerce. Una mirada consensuada, respetuosa que muestra la magia de estas comunidades.
-Pienso que esa perspectiva tan humana es significativo para mi país porque genera esa sensación de sanación en la que no precisamente estás viendo al otro desde una perspectiva extractivista sino que lo estás viendo con una mirada de espejo donde tu también te encuentras dentro mismo contexto, de la misma comunidad, sintiéndote parte. Esa es la mirada de Graciela Iturbide, respetuosa pero de convivencia a la vez en donde podemos percibir el paso del tiempo en esos lugares donde la vida fluye de otra manera.
-La artista posee esta mirada tan particular en la que constantemente va fluyendo entre esta realidad muy cruda (como cuando matan a los chivos para comer o para ciertas festividades) donde la fotógrafa se dejaba tocar por esta cruda realidad y, en otros momentos atravesaba por ciertas circunstancias en la que la realidad podría irse más allá, donde la vida nos sorprende, como podemos ver en sus imágenes de las aves, en la mujer ángel... Momentos en los que la fotógrafa se deja tocar por una realidad que nos rebasa y va más allá. Y así es la propia vida que, de momento nos va a mostrando sus momentos más crudos pero también nos muestra momentos mágicos y de eso trata la fotografía de Graciela Iturbide, de la vida, que nos muestra como ha sido la vida para ella como es la vida en diferentes momentos, en diferentes costumbres en diferentes tradiciones y circunstancias. Que la vida no es igual para todos y que puede ser mágica desde diferentes perspectivas y momentos, desde diferentes percepciones y realidades sociales.
-Nunca había escuchado esta idea de que a ella, personalmente, no le gusta que se la clasifique como fotógrafa de realismo mágico. Yo incluso le he mencionado que sus fotografías dan una sensación de realismo mágico, pero entiendo muy bien su postura porque ella quiere evitar que miren su obra con una mirada eurocéntrica, en este caso hacia hacia México. Tengo la perspectiva desde México, mi país, y siento que Juan Rulfo también mexicano, ve la realidad pero con la magia que ha encontrado, precisamente como Graciela Iturbide. Con ambos tengo esa sensación de realismo mágico. Eso es maravilloso e invaluable.
Iturbide no quiere que su trabajo se colonice y, es por esto por lo que ella rechaza esa clasificación desde el punto de vista comercial vinculado con lo exótico, como mercancía u objeto de deseo. Ella respeta a los fotografiados y trata de mantenerse alejada de la postura colonialista y no permite que se colonialice su trabajo. Todo ello nos remite a la ética del artista en la que su parte más valiosa no es la manera en la que nos muestra el mundo sino la ética por la que el artista atraviesa para poder mostrarnos el mundo.
-El trabajo que ella realizó a lo largo de muchos años fotografiando aves, lo hizo de manera muy inconsciente, es decir que no fotografió aves pensando en un proyecto. Fue revisando posteriormente su archivo cuando, se fue dando cuenta de que tenía muchas imágenes de aves, y, el trabajo fue tomando forma. La fotógrafa se deja llevar por diferentes elementos y diferentes escenas que le parecen en su vida cotidiana. Las fotografías en blanco y negro de las aves encierran un simbolismo: las aves pueden ser las almas. En una entrevista la fotógrafo mencionó que las aves forman parte de su vida en un momento el que atravesaba por un duelo y ella empieza a tomar conciencia de que estas aves podrían ser una metáfora de algo que estaba inmerso en su propia vida. la fotografía Ojos para volar nos habla de esta sensación de libertad y, a la vez de muerte, esa sensación de libertad desde la que puedes volar y transitar un camino a través de la fotografía, su propio lenguaje de libertad y las aves son una metáfora de ello.
A diferencia de las aves, las plantas si fue su trabajo de encargo. Podemos hallar en ellas la metáfora a partir de estas plantas que son desérticas y muy resistentes (son espinas y son cartáceas), bellas pero con espinas para defenderse. Nos habla de un territorio árido, de un camino, son imágenes que no tienen esa carga metafórica que tiene las aves pero pienso que finalmente estas plantas nos hablan de la metáfora de la propia vida. Y, las fotografía de las aves, nos hablan de la metáfora de la vida, la muerte y la libertad.
-Este trabajo que realiza sobre el baño de Frida es impresionante, donde toda la magia y el surrealismo fluyen dentro de cada una de esas imágenes. Para las personas que conocemos un poco la vida de Frida Kahlo y las diferentes circunstancias por las que atravesó de salud y de pensamiento político, todo eso está envuelto en cada una de las imágenes. Es sorprendente ver como en una habitación y con unos cuantos objetos puede hablar de la vida de Kahlo, de su sufrimiento y el mundo interior que tenía. Iturbide tiene la capacidad de construir un puente entre su propia historia y la historia del artista, de tal manera que lo que construye es un imaginario de lo que estaba atravesando en el inconsciente de Frida Kahlo. Hay una representación y una fuerza sobre el pensar y sentir de la artista. Logra mostrar la parte más íntima e interior de la pintora. Un trabajo sorprendente, porque no muestra físicamente a la artista sino su esencia a través de objetos encerrados en un mismo espacio.
-(Risas). Nunca lo había pensado y tiene razón pero la fotografía en color nos lleva a la magia del color y hay libros que hablan sobre eso como El cielo es azul de Nathalie Boulouch donde se explica que a los grandes maestros de la fotografía les costó mucho pasar el blanco y negro al color.Yo como fotógrafa empecé en blanco y negro pero pasé al color, Pero ahora estoy retomando el blanco y negro porque es otra atmósfera porque, esa eliminación del color te permite conectar más con los personajes, objetos y elementos. Iturbide muestra el mundo en blanco y negro y creo que en color perdería la magia que ella a construido en su trabajo. Ella ha aprendido a ver el mundo de esa manera y nos lo ha mostrado de esa manera. También hay buenos fotógrafos que trabajan con el color y se nos haría difícil imaginar su trabajo en blanco y negro. Creo que son dos perspectivas diferentes. Nosotros vemos el mundo a color pero el ver la foto en blanco y negro nos remite a otra época, nuestra mirada se acostumbró a que el blanco y negro pertenece a otra época y encontramos magia. El trabajo de Iturbide para nosotros es en blanco y negro.
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