Francisco Peinado reconstruye la memoria colectiva de Villa Sanjurjo en su nuevo libro sobre Alhucemas

El libro, fruto de siete años de trabajo, combina testimonios, crónicas, archivo fotográfico y versos del autor para mantener viva una memoria que hoy sigue reuniendo a generaciones enteras

El artista melillense, Francisco Peinado, con una profunda vocación por la memoria, acaba de publicar su nuevo libro Entre el recuerdo, la distancia y el tiempo. Villa Sanjurjo (Alhucemas). 1925-1956... y más, una obra que va mucho más allá del formato histórico tradicional. Durante siete años, ha recopilado testimonios, documentos, fotografías y recuerdos para construir un retrato coral de una ciudad que surgió prácticamente de la nada y que hoy conocemos como Alhucemas, en el norte de Marruecos. El resultado es un libro de casi 400 páginas que combina archivo, relato y versos, hilvanado con la sensibilidad de alguien que no solo ha investigado a través de documentos escritos, sino que ha vivido muy de cerca las historias que cuenta.

Peinado ha abordado este trabajo con el mismo cuidado con el que restaura una pieza artística: observa, escucha y, por último, da forma. La historia de Villa Sanjurjo, rebautizada varias veces a lo largo de las décadas, comienza con un despliegue militar, pero su verdadero relato se encuentra en las calles que se construyeron, en las casas que se levantaron y en las vidas que allí se entrelazaron. “Intento contar cómo, de un sitio donde no había nada, se levantó una ciudad gracias al esfuerzo de quienes llegaron allí desde muchos rincones de España”, explica. La frase resume bien el espíritu del libro: no se centra en las grandes gestas militares ni en los discursos oficiales, sino en el pulso cotidiano de quienes dieron vida a una ciudad.

Antes de que llegaran los españoles, en esa zona costera apenas había más que explanadas y unas pocas kabilas dispersas. No existía una infraestructura urbana, ni calles, ni edificios. Todo comenzó con un campamento militar, que pronto dio paso a la construcción de un hospital, viviendas, un matadero, el alcantarillado, escuelas y un sinfín de estructuras básicas que con el tiempo darían forma a una auténtica ciudad.

A lo largo del libro, el autor reconstruye la evolución de Alhucemas desde esas primeras edificaciones hasta su consolidación como núcleo urbano con clubes sociales, comercios y una intensa vida comunitaria. Para ello, ha utilizado crónicas de época, principalmente procedentes del archivo de El Telegrama del Rif, además de otros materiales de prensa y documentos familiares que ha ido rescatando con paciencia. Pero si hay algo que destaca especialmente en su proceso de trabajo es el uso del testimonio oral: cada historia recogida ha sido escuchada desde el silencio y transcrita con mimo. Las voces de quienes vivieron en Villa Sanjurjo o crecieron escuchando los relatos de sus padres y abuelos ocupan un lugar central en esta narración.

El artista melillense ha sido durante años un observador atento en los encuentros que cada mes de abril reúnen a los antiguos residentes de Villa Sanjurjo en Playa de Aro. Allí, entre comidas, risas y recuerdos, ha ido recogiendo detalles que dotan al libro de una dimensión humana y colectiva. “Yo tiro la piedra y espero. Cuando veo que alguien empieza a soltar recuerdos, escucho, apunto, y dejo que la historia fluya”, comenta. En esos encuentros ha conocido a hijos, nietos y bisnietos de los fundadores de la ciudad, y ha recuperado anécdotas que de otro modo se habrían perdido con el tiempo.

Uno de los apartados más emotivos del libro es el dedicado a las familias. En total, son cinco familias las que han contribuido con documentación auténtica, en un gesto de generosidad que aporta al libro un valor documental incalculable. Se recogen también relatos curiosos, como el de la familia Palomo, que estableció una tienda improvisada tras el desembarco, o el de una viuda que se puso al frente de la flota pesquera familiar tras la muerte de su esposo.

El tono de la obra es cercano, directo, casi conversacional. Peinado no escribe desde la distancia, sino desde la implicación personal. Su esposa nació en Alhucemas y muchos de los relatos que incluye están directamente relacionados con su historia familiar. Algunas de las imágenes más íntimas, como las de su suegra o las de escenas cotidianas de la vida en la ciudad, aparecen entre las páginas con una naturalidad que conecta al lector con las emociones de quienes vivieron allí. La combinación de relatos personales, crónicas y fotografía convierte al libro en una cápsula de memoria colectiva.

Además del contenido documental, el autor ha incluido versos propios que acompañan al texto principal, aportando una mirada poética y sensible a episodios concretos. No se trata de grandes poemas estructurados, sino de pequeños destellos literarios que abren capítulos o acompañan imágenes. “Tengo un libro entero de poesía, pero no lo quiero sacar para no quitarle espacio a los poetas”, dice entre risas. Aun así, su voz poética atraviesa el libro, dotándolo de una textura emocional que refuerza la conexión con el lector, sobre todo, aquel que todavía convive con la memoria.

El prólogo ha sido escrito por el comandante general de Melilla, Luis Cortés Delgado, a quien el artista melillense agradece no solo el texto, sino el gesto de referirse a él como “el general de Melilla”, un detalle que considera un reconocimiento personal. El libro, además, contiene un glosario de términos, un listado de negocios y comerciantes de la época, documentos gráficos inéditos y apartados tan entrañables como el de los bautizos y enlaces matrimoniales registrados en aquellas décadas.

Entre el recuerdo, la distancia y el tiempo es, en definitiva, un homenaje a una generación que construyó una ciudad desde cero y que, con el paso del tiempo, se vio obligada a abandonarla. Muchos salieron con lo puesto, como recuerda el autor, pero no dejaron atrás su historia. Hoy, gracias al trabajo de Francisco Peinado, esas historias vuelven a estar presentes y disponibles para las nuevas generaciones.

Con este libro, Francisco Peinado no solo recupera una parte importante de la historia del norte de Marruecos y su vinculación con Melilla, sino que devuelve a muchas familias el orgullo de sus orígenes y el valor de su memoria. Lo hace con respeto, con paciencia y con la sensibilidad de quien sabe que el recuerdo, la distancia y el tiempo son, en realidad, los verdaderos pilares de la historia humana.

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